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El IASS pide encarcelar 37 años a la madre de la niña apaleada en Zaragoza y a su pareja

El juicio se suspendió ayer por un caso de covid. La niña, bajo la tutela de la DGA, pasó dos meses en la uci tras la paliza.

Fachada del Hospital Materno Infantil de Zaragoza, donde se trasladó a la niña.
Fachada del Hospital Materno Infantil de Zaragoza, donde se trasladó a la niña.
Asier Alcorta

La madre de la niña de 2 años que estuvo a punto de morir apaleada en abril de 2019 en la calle Zamoray de Zaragoza, así como su pareja, se enfrentan a la petición de una pena de 37 años de cárcel formulada por el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), que en estos momentos ostenta la tutela de la pequeña. La niña pasó dos meses en la uci debido a las graves lesiones que presentaba al ingresar en Urgencias, incluidos los golpes en la cabeza que, de no ser por la rápida actuación de los servicios médicos, le habrían costado la vida.

La acusación particular de la administración contempla una pena de 30 años de prisión por el presunto delito de asesinato en grado de tentativa, otros 5 años por un delito de lesiones y una pena de prisión de 2 años por el delito de violencia doméstica habitual.

Las condenas que el letrado de la Comunidad solicita superan en una década las planteadas por el Ministerio Fiscal. Este considera que procede imponer a los encausados, Elena Y. y Constantin M., la pena de 22 años de prisión por el delito de asesinato intentado, a los que habría que sumar 2 años por violencia doméstica habitual y otros 3 años por el delito de lesiones agravadas.

Los procesados tendrían que haberse defendido ayer en la Audiencia de Zaragoza de las acusaciones, pero un positivo de coronavirus en una de las partes obligó a suspender el juicio, que ha sido aplazado y no se celebrará hasta el próximo mes de junio.

Numerosos hematomas

Los hechos por los que se sentarán en el banquillo de los acusados se remontan al 27 de abril de 2019. Aquella noche, varias dotaciones de Policía y una ambulancia despertaron a los vecinos de la calle Zamoray, donde vivían Constantin, Elena y la pequeña. La madre contó a los sanitarios que la niña se había caído y que por ello se había herido de gravedad, pero los sanitarios desconfiaron y avisaron a la Policía Nacional, que procedió a detener tanto a la progenitora como al compañero sentimental de esta. La niña fue rápidamente trastadada hasta las urgencias del hospital Materno Infantil.

La menor presentaba numerosos hematomas en prácticamente todas las regiones craneales (frontal, occipital y parieto-temporal), así como en los pómulos, el tórax y los brazos. Al final, Constantin admitió que había dado «una patada» a la menor porque «no paraba de llorar». Aunque trató de suavizar su acción asegurando que se levantó de la cama a oscuras y como «no veía» nada «lanzó una patada» y le dio a la pequeña en la cabeza «sin querer» y no recordaba nada más. En su defensa alegó que había estado por ahí bebiendo cervezas y whisky y fumando marihuana. Una explicación que no convenció al juez, que envió a los dos a prisión provisional.

 

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