Despliega el menú
Zaragoza

zaragoza

La niña que pasó dos meses en la uci por una paliza sufrirá secuelas neurológicas

La pequeña fue presuntamente agredida por el compañero de su madre en presencia de esta en su vivienda
del Gancho.

El abogado de la mujer dice que es otra maltratada "acobardada" por su pareja, pero la Audiencia se niega a dejarla libre por no hacer nada para proteger a la menor.
La agresión se cometió en una vivienda del número 2 de la calle de José Zamoray. 
Guillermo Mestre

La niña de 4 años que el pasado 27 abril ingresó en la uci del Hospital Materno Infantil de Zaragoza tras sufrir una brutal agresión en el piso en el que vivía con su madre padecerá secuelas psicológicas, neurológicas y estéticas. No obstante, todavía es pronto para saber cuál será su evolución y de qué entidad serán las consecuencias de la paliza que le dio presuntamente el compañero de su madre, Constantin M., delante de su progenitora, Elena Y. L. 

Ambos adultos permanecen en prisión de forma preventiva como supuestos autores de un delito que con toda probabilidad será calificado jurídicamente como tentativa de homicidio. La agresión se produjo en un domicilio del número 2 de la calle de José Zamoray, en el barrio del Gancho de la capital aragonesa. En la madrugada del 27 de abril, Elena Y. L. llamó al 061 para comunicar que su hija se había caído en la bañera, se había golpeado la cabeza y estaba inconsciente. Pero cuando los facultativos que acudieron al lugar examinaron a la pequeña, se dieron cuenta de que las múltiples lesiones que tenía no eran producto de una simple caída. 

Lesiones en toda la cabeza

La niña presentaba numerosos hematomas en prácticamente todas las regiones craneales (frontal, occipital y parieto-temporal), así como en los pómulos, el tórax y los brazos. Su estado obligó a los médicos a intervenirla de urgencia. La menor permaneció un mes y medio en la uci y todavía continúa en el hospital recibiendo tratamiento. 

Tras poner los hechos en conocimiento de la Policía, los agentes del Grupo de Homicidios detuvieron a la madre de la niña y a su novio como responsables de las lesiones. Aunque al principio lo negaron e insistieron en que había sido víctima de un accidente doméstico, las contradicciones en que incurrieron –uno dijo que la niña se cayó de la cama y el otro que había sido en la bañera– pusieron de manifiesto que mentían. 

Al final, Constantin M. acabó admitiendo que había dado "una patada" a la menor porque "no paraba de llorar". No obstante, trató de suavizar su acción asegurando que se levantó de la cama a oscuras y como "no veía" nada "lanzó una patada" y le dio a la pequeña en la cabeza "sin querer" y no recordaba nada más. En su defensa dijo que esa noche había estado por ahí bebiendo cervezas, whisky y fumado marihuana. 

Semejante explicación no convenció al juez, que lo envió a prisión provisionalmente. La misma suerte corrió la madre, ya que aunque trató de mantener la tesis del accidente, terminó por confesar que había sido su novio el autor de la agresión. Llegó a relatar que su hija se había despertado de madrugada y sus llantos molestaron a Constantin M., que se levantó y la emprendió a golpes con ella hasta que la dejó sin sentido.

La madre dijo después que intentó que el hombre dejara de pegar a la pequeña, pero que cuando quiso intervenir ya no tenía remedio. Explicó que trataron de reanimarla mojándole la cara con agua, dándole a oler vinagre y haciéndole la respiración artificial, pero ante la falta de reacción, la madre, asustada, llamó a 061 para informar de que su hija estaba inconsciente y necesitaba ayuda. 

El procesado, de 30 años, vive habitualmente en la localidad zaragozana de El Frasno con sus padres, aunque desde hacía un año mantenía una relación con Elena Y. L. y de vez en cuando se quedaba a dormir en su casa, en la que también vivía la niña, con la que supuestamente se llevaba "bien". 

Mientras, la madre, de 35 años, declaró ante los agentes del Grupo de Homicidios que Constantin M. la había maltratado anteriormente tanto a ella y a su hija, aunque lo había perdonado y por eso no lo había denunciado.

Etiquetas
Comentarios