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bares y restauración

Adiós a Ric 27 el día de San Valentín

El restaurante fundado hace una década por Antonio Potenza y Daniele Cabana Lansac se convierte en una nueva víctima de la pandemia.

Antonio Potenza y Daniele Cabana Lansac, en el Ric 27.
Antonio Potenza y Daniele Cabana Lansac, en el Ric 27.
Heraldo

Abrió sus puertas el 15 de marzo de 2011 en el número 27 de la calle Pedro María Ric. De ahí el nombre del establecimiento: Ric 27. Hoy, tras diez años siendo uno de los locales pioneros en lo que muchos denominan las nuevas corrientes gastronómicas, sus fundadores, el italiano Antonio Potenza y el zaragozano Daniele Cabana Lansac se ven obligados a echar el cierre debido a la pandemia.

Potenza, que llegó de Avelino -un pueblo ubicado entre Nápoles y Salerno- hace 17 años; recuerda perfectamente el día de la apertura. “Nos gastamos nuestros últimos 70 euros en comprar vajilla el día de antes. Abrimos sin terminar el local porque necesitábamos comenzar a generar ingresos”, reconoce. Su estética vintage -pionera en la ciudad, afirman-, un concepto gastronómico distinto centrado en la cocina mediterránea y su firme apuesta por el producto de proximidad sin dejar de lado las tendencias internacionales les sirvieron para convertirse en un local de fama en la ciudad.

Este miércoles por la mañana, mientras ultima algunos detalles en la cocina, Potenza no deja de atender llamadas ni un solo instante. Todo el mundo quiere comer en el Ric una última vez. “Lo siento, está completo toda la semana”. “Imposible, hemos hecho malabares, pero no tenemos nada más”. Y así, una llamada tras otra, pues tienen todo completo hasta el 14 de febrero, día de San Valentín en el que se producirá el cierre oficial de Ric 27-: “Así ponemos fin a diez años de amor. Nos vamos por todo lo alto”.

Los muebles y objetos de decoración del Ric 27 también están a la venta.
Los muebles y objetos de decoración del Ric 27 también están a la venta.
Heraldo

“Qué mejor que irnos ahora que, a pesar de todo, estamos en la cresta de la ola”, admite Potenza. Sin embargo, el local echará la persiana de manera definitiva el 15 de marzo, justo cuando cumplen diez años desde su inauguración, momento hasta el cual irán vendiendo los pocos elementos decorativos que a día de hoy permanecen en el local y que no han encontrado dueño. Sobre las paredes del establecimiento, que tiene más de 7 metros de altura, una completa colección de cuadros, espejos y sillas acompaña al comedor en el que no hay dos sillas ni dos mesas iguales.

“En todo este tiempo aquí han pasado muchas cosas. Gente que se ha enamorado, que se ha casado o se ha dejado, reencuentros, cumpleaños… Por eso, mucha gente quiere llevarse un pedacito del Ric”, advierte Potenza.

Por otro lado, la difícil situación que atraviesa el sector de la hostelería se unía al hecho del fin de su contrato de alquiler. “No sabemos cuándo se va a volver abrir con normalidad, ahora mismo no hay futuro ni horizonte, ¿para qué tengo que seguir cuando nadie nos está apoyando?”, critica Potenza. El chef reconoce que el hecho de haber estado prácticamente un año haciendo frente a los gastos, a pesar de los sucesivos cierres y las restricciones en cuanto a aforo y horarios, han contribuido a la hora de tomar esta difícil decisión.

Hoy admiten que la situación era “insostenible”: “Al final te preguntas para qué tanto esfuerzo y quién sale realmente ganando de todo esto. Yo no tengo que ser el héroe”. Y es que, en su opinión, la gestión llevada a cabo por las instituciones ha sido “nefasta”: “Estamos viviendo una situación completamente surrealista. Que piensen en salvar la Semana Santa o el verano en lugar de rescatar puestos de trabajo o salvar vidas... Lo peor de esta crisis está por llegar”.

Sin embargo, y a pesar de la difícil situación que atraviesa el sector, Potenza asegura que esto no significa el fin, ni mucho menos, pues tanto Cabana como él saben bien lo que es sacar adelante proyectos de éxito en los contextos más complicados. Ejemplo de ello son sus proyectos anteriores como el restaurante ‘Norheim’, en Formigal -en el año 2007- o ‘Don Pascual’, en Residencial Paraíso.

Emprender en tiempos de pandemia

A partir de ahora, todos los esfuerzos de estos hosteleros se centrarán en sus otros proyectos, tanto los dos locales de San Güich (@sanguichzgz) -marca fundada hace ya dos años-, con sus dos bocaterías ubicadas en el 12 de la plaza San Francisco y en el antiguo Vitoria 25 -en la calle Francisco Vitoria- bajo el lema 'Prime Quality Bocatas' y en La Polpetteria (@la_polpetteria_del_ric27), una ‘dark kitchen’ o cocina fantasma especializada en albóndigas.

“Este último proyecto nace en plena pandemia, el pasado mes de diciembre, para sumarnos a la corriente de lo que se lleva ahora, pero con algo completamente diferente”, explica el propietario. De hecho, ‘polpetta’ significa albóndiga en italiano.

Del mismo modo, sumándose al lema de ‘renovarse o morir’, más de moda que nunca debido a la crisis sanitaria; también han centrado sus esfuerzos en los servicios de ‘take away’ y ‘delivery’. “Somos creadores, artistas. Seguimos teniendo grandes proyectos que no va a parar una pandemia. Somos gente trabajadora, con ilusiones. No vamos a quedarnos quietos. A pesar del cierre vamos a demostrar que seguimos más vivos que nunca”, concluye Potenza. 

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