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movilidad urbana

Zaragoza cierra el año de la covid con un 43,2% menos de usuarios en el transporte público

El bus y el tranvía acusan el confinamiento, las restricciones de aforo y la caída de la actividad y genera un agujero de 22 millones de euros.

CORONAVIRUS. TRANSPORTE PUBLICO REPARTO DE MASCARILLAS / 13-04-2020 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FTP PRINCIPAL FOTOGRAFOS]]][[[HA ARCHIVO]]]
Reparto de mascarillas en el interior de un bus urbano.
Guillermo Mestre

El uso del transporte público se desplomó en Zaragoza el año pasado un 43,2%, con casi 53 millones de viajes menos, como consecuencia directa de la pandemia de coronavirus. La caída comenzó abruptamente a partir del 11 de marzo, con la declaración del estado de alarma y del confinamiento domiciliario. Además, las sucesivas olas de contagios no han permitido en ningún momento recuperar la normalidad en el servicio, aquejado por la disminución de la actividad en la ciudad y por las restricciones de aforo. Como resultado, el Ayuntamiento calcula un agujero económico para las arcas municipales de hasta 23 millones de euros, por lo que reclama, de nuevo, ayudas del Estado con las que hacer frente a la actual crisis.

En concreto, el transporte público de Zaragoza registró en 2020 algo más de 70 millones de usos, frente a los 123 del año anterior, que logró, por cierto, cifras positivas de récord. En el caso del bus, ha perdido 39,3 millones de viajeros y se ha quedado con 54,3, mientras que el tranvía se ha dejado en el camino de la pandemia 13,1 millones de validaciones, hasta sumar únicamente 15,7.

El hundimiento comenzó con la declaración del estado de alarma ante la expansión del virus por España ya que, hasta primavera, el transporte público anotaba sus mejores datos. El bus logró 18,7 millones de viajeros del 1 de enero al 11 de marzo (292.756 más que en el mismo periodo del ejercicio anterior) y el tranvía 5,7 millones (113.000 más). No era fácil, además, superar los usos de 2019, cuando se batieron todos los registros históricos con más de 123 millones de pasajeros.

Sin embargo, la pandemia trastocó todo.Primero, con un confinamiento domiciliario que redujo las validaciones de billetes a la mínima expresión, con caídas superiores al 90% en algunas jornadas en las que apenas se registraban un millar de pasajeros, la mayoría personal esencial, como sanitarios, bomberos o policías, de camino a su puesto de trabajo.

Pese al abultado desplome de usos, el Consistorio –salvo un recorte atenuado en verano– mantuvo las frecuencias para garantizar que quienes seguían viajando en el transporte público de la ciudad lo hicieran en condiciones de seguridad. Además, se comenzó a desinfectar los vehículos y se instalaron dispensadores de gel hidroalcohólico. Mientras, los conductores luchaban por lograr un suministro adecuado de mascarillas en una época de gran escasez y lograron que los pasajeros accedieran por la parte trasera para evitar contactos.

Aforos al 75%

En cualquier caso, ni en las semanas con menor índice de transmisión del virus se logró recuperar la normalidad. A estos condicionantes se une la restricción de aforos, que ha ido fluctuando en función de la evolución de la pandemia, y que tras el verano causó aglomeraciones de viajeros en hora punta que el Consistorio trató de paliar con más vehículos –incluida una línea de bus en el eje del tranvía– y desplegando inspectores para organizar las paradas. En la actualidad, rige el 75% para los asientos y dos personas de pie por cada metro cuadrado.

A estas medidas se ha sumado, en la recta final del año, la puesta en marcha de sistemas de información de aforos y ocupación del transporte público a través, por ejemplo, de códigos QR. Además, y en pleno debate sobre la ventilación de los espacios cerrados y de la necesidad de medir los niveles de CO2, el gobierno PP-Cs lanzó una campaña de concienciación para que los usuarios del bus y del tranvía viajen en silencio y minimizar así el riesgo de contagio por aerosoles.

«Balance dramático»

Para la concejal de Movilidad, Natalia Chueca, el balance de 2020 en el transporte público de la ciudad es «dramático», con una caída del número de pasajeros «sin precedentes» que, además, «se traduce en perdidas de más de 22 millones de euros». La edil reitera que este agujero económico lo deben asumir íntegro las arcas municipales, al menos, hasta que lleguen fondos estatales o autonómicos. «Es un gasto que no estaba previsto y para el cual no hemos recibido ningún tipo de ayuda», lamenta.

«Es un gasto que no estaba previsto y para el cual no hemos recibido ningún tipo de ayuda»

En cualquier caso, Chueca destaca que el Consistorio ha hecho un trabajo «excelente» para mantener el servicio en funcionamiento con las «garantías de seguridad y movilidad». En este sentido, destaca que la ciudad ha sido «pionera» en la puesta en marcha de medidas, y que incluso ha sido reconocida a nivel internacional por ello.

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