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Zaragoza

tribunales en zaragoza

Una agresión en la discoteca Kenbo por un cubata derramado puede llevar a 4 jóvenes a prisión

La intervención de uno de lo vigilantes resultó providencial, pero la víctima exige al juez que se condene también al local como responsable civil subsidiario.

Tres de los acusados por la agresión, este jueves, en la Ciudad de la Justicia de Zaragoza.
Tres de los acusados por la agresión, este jueves, en la Ciudad de la Justicia de Zaragoza.
HA

El Juzgado de lo Penal número 3 de Zaragoza sentó este jueves en el banquillo de los acusados a cuatro veinteañeros por la grave agresión de la que fue víctima un quinto durante una noche de fiesta en la discoteca Kenbo, ubicada en la calle Estébanes 8 de la capital aragonesa, junto al popular Plata. El agredido encajó varios puñetazos en el rostro, lo que le provocó una importante hemorragia, así como un traumatismo dental por el que ha tenido que ser operado ya dos veces. Y todavía sigue en tratamiento.

Para la Fiscalía, estos hechos son constitutivos de un delito de lesiones con la agravante de abuso de superioridad, por el que pide penas que suman siete años y medio de prisión. Reclama también el pago de una indemnización de 1.300 euros, a la que habría que sumar los gastos del tratamiento odontológico. La acusación particular se sumó a la petición del ministerio público, pero entiende que el personal de la discoteca no actuó de forma correcta y propone que se la declare responsable civil subsidiaria.

Como quedó de manifiesto durante el juicio, este no fue el típico enfrentamiento entre dos grupos de amigos que han consumido demasiado alcohol. Según las acusaciones, fue un ataque deliberado y «absolutamente inesperado» que parece que tuvo como detonante un simple empujón con el que se derramó un cubata.

«Salía hacia la terraza a fumar cuando, de repente, me giré y vi a un chaval zarandeando y agarrando del cuello a uno de mis amigos.Yo entonces no sabía qué pasaba, luego me enteré de que todo fue por una cubata. Nosotros no queríamos jaleo, pero el tipo estaba como loco y no dejaba de gritar que iban a venir a por nosotros», recordaba ayer la víctima.

Al final, el denunciante y sus dos amigos lograron llegar hasta la zona exterior del establecimiento. «Y allí estaba liándome tranquilamente un cigarro cuando vi que venían a por mí el chaval de antes y tres más –declaró el agredido–. El primero me pegó un puñetazo tan fuerte en la cara que me dejó en shock. Noté un dolor fortísimo en la boca, pero tuve que cubrirme porque se me echaron todos encima y empezaron a golpearme».

La intervención de uno de los vigilantes de seguridad de la discoteca resultó providencial, ya que placó enseguida a uno de los agresores y puso en alerta al resto de personal. «Yo estaba junto al discjockey, por lo que veía perfectamente toda la sala. De hecho, vi llegar a uno de los acusados corriendo y gesticulando. Tras hablar con tres amigos, los cuatro se fueron hacia la terraza. No sabía de qué iba el asunto, pero a mí aquello me resultó sospechoso y decidí seguirlos. Y no hice más que salir fuera cuando vi cómo se abalanzaban sobre la víctima», explicó el vigilante.

El instinto y los reflejos del empleado evitaron que la agresión fuera más grave y permitieron finalmente identificar y detener a los autores del ataque.Sin embargo, el herido lamenta que al pedir auxilio a los porteros del local lo trataran «como a un delincuente». «Me dijeron que a pelearme a la calle, cuando yo solo era la víctima», dijo. Y de ahí que exija responsabilidades al local.

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