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El joven que amputó el pene a otro por 200 € se enfrenta a 4 años y medio de cárcel

El acusado niega ser el autor de la lesión y la víctima le exime de toda responsabilidad, pero la Fiscalía le considera responsable de un delito de mutilación.

El encausado, Aarón Jonás B., fue juzgado y condenado la pasada primavera por delitos de maltrato en el ámbito familiar.
El encausado, Aarón Jonás B., fue juzgado y condenado la pasada primavera por delitos de maltrato en el ámbito familiar.
Oliver Duch

Las insólitas circunstancias que rodearon la amputación del pene a un profesor de inglés afincado en Zaragoza el 8 marzo de 2019 obligaron a la Policía Nacional a emplearse a fondo para desentrañar un caso que provocó un enorme revuelo mediático de alcance nacional. Un hombre de 30 años caminando solo y desorientado por una de las calles más céntricas de la capital aragonesa mientras se desangraba, una oferta de 200 euros en una red social de contactos buscando un voluntario para practicar la mutilación y la posible grabación en vídeo de tan traumáticos hechos eran ingredientes suficientes para despertar tanto interés.

Tras año y medio de pesquisas, el Juzgado de Instrucción número 2 de Zaragoza dio por finiquitadas hace unos meses las diligencias y la Audiencia Provincial está ahora a punto de sentar en el banquillo a Aarón Jonás B. L. como presunta mano ejecutora de la mutilación genital. El acusado, de la misma edad que la víctima, ha negado siempre la autoría. Y aunque el perjudicado lo exime de cualquier responsabilidad y no reclama ningún tipo de indemnización, la Fiscalía cree que hay pruebas de cargo suficiente para atribuirle un delito de lesiones agravadas y condenarlo a cuatro años y medio de prisión. De hecho, esa es la pena que acaba de solicitar para él.

La víctima declaró en un primer momento que se había autolesionado, pero aquella versión no encajaba a los investigadores, que terminaron deteniendo al ahora acusado. El Grupo de Homicidios llegó a la conclusión de que el profesor de inglés, el británico A. C. S., padecía una disforia de género: una identificación potente y persistente con el otro sexo asociada a un malestar significativo, ansiedad, depresión, irritabilidad. Según los investigadores, ese fuerte deseo de transformación lo llevó a buscar un voluntario para que le ayudara a cortarse el pene. Y a su llamada respondió, supuestamente, Aarón Jonás B. L.

Tras una serie de indagaciones, la Policía descubrió que la víctima podía haberle ofrecido 200 euros por ayudarle a llevar a cabo sus arriesgados planes, que a punto estuvieron de costarle la vida.Y es ahí donde se plantean muchas preguntas. Por ejemplo, ¿cómo alguien puede a ofrecerse a cometer una acción de este tipo por una cantidad tan pírrica? Según los responsables de la investigación, a ello pudieron ayudar unas cuantas botellas de vino y una buena ración de tranquilizantes.Pero, sobre todo, el extra económico que ambos jóvenes parece que esperaban obtener a través de la grabación y posterior difusión de la mutilación en internet.

Según el auto de procesamiento de la juez instructora, tras beberse el vino y tomarse las pastillas, A. C. S. se anudó el pene por su base con el cordón del pantalón del pijama para evitar una hemorragia y Aarón Jonás B. L. se lo seccionó con un cuchillo de cocina.

Los hechos se produjeron en una vivienda de la calle de Calatayud y la reacción posterior del amputado no fue otra que la que de bajar a la calle. El demacrado aspecto del joven y el reguero de sangre que iba dejando a su paso no pasaron desapercibidos para los transeúntes ni para una pareja de agentes de la Policía Local, que se acercó a él en la Gran Vía para ofrecerle ayuda. Y no solo eso, al decirles que se había cortado el pene, uno de ellos se fue corriendo al piso para tratar de localizarlo pensado en un posible reimplante. Aquella reacción resultó providencial, ya que la víctima se sometió después a una exitosa operación.

El reimplante fue un éxito

Por increíble que pudiera parecer en un primer momento, los cirujanos no solo consiguieron reimplantar el pene al británico A. C. S., sino que han logrado que recupere su plena funcionalidad. Como informó HERALDO, así se lo hizo saber el propio amputado a la magistrada que llevó la investigación cuando prestó declaración en mayo de 2019. A preguntas de la instructora, la víctima le explicó que podía orinar con normalidad y que incluso había mantenido ya relaciones sexuales. «Los médicos me dicen que está yendo bien y que dentro de nada será como si nada hubiera pasado», apuntó.

Según el auto de procesamiento, la intervención fue un éxito, pero obligó al paciente a permanecer ingresado durante 21 días en el Servet.En total, fueron 60 jornadas las que estuvo impedido para sus actividades.

El abogado José Luis Melguizo, que defiende al presunto autor de la amputación, Aarón Jonás B. L., entiende que no cabe hablar de mutilación dado el perfecto resultado de la operación. En cualquier caso, su cliente insiste en que él no llevó a cabo el corte.

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