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La Jota hace inventario de los bancos que quedan en sus calles y plazas

El colectivo vecinal del barrio considera que son muchos los que han desaparecido sin ser repuestos en los últimos años, aunque el Ayuntamiento asegura que los parques de la zona ya tienen suficientes.

Un banco del parque de Valmaseda.
Un banco del parque de Valmaseda.
Heraldo

La asociación de vecinos del barrio de La Jota comenzó, hace unos días, un particular inventario para hacer recuento de los bancos que, poco a poco, han ido desapareciendo de sus calles, parques y plazas.

El colectivo a echado mano de memoria, fotografías antiguas y testimonios de vecinos para ‘mapear’ el barrio y señalar los lugares en los que antes había bancos y ahora ya no hay. Una labor para el que también se han valido de las imágenes aéreas de Google Maps y del trabajo de campo.

“A veces, cuando alguien nos dice que ahí había un banco, rascamos un poco el suelo y van apareciendo los restos de las antiguas patas”, señala Juan Antonio Andrés, presidente de la asociación. “Estamos todavía en proceso de recogida de datos. Esperamos poder terminarlo esta semana”, añade.

Los bancos, según Andrés, son una manera “de mantener vivas las calles”, y resultan un elemento muy importante, especialmente para los mayores. “En la Jota hay mucha gente mayor” explica el presidente. La tasa de envejecimiento del distrito del Rabal, según los datos del padrón de 2019, es del 111,81%, lo que significa que por cada 100 menores de 16 años, hay casi 112 mayores de 65.

Según el primer conteo de los miembros del colectivo, el parque de Valmaseda y del Royo del Rabal son los más afectados. De acuerdo con Andrés, en el primero faltarían cerca de 15 y en el segundo, alrededor de una veintena.

No obstante, desde el Ayuntamiento aseguran que este tema fue tratado hace poco por el responsable de este área en Parques. En aquella ocasión, según fuentes municipales, también se cambió algún banco de sitio y se mandaron reparar algunos otros. Además, el consistorio confirma que no esta previsto poner nuevos bancos, ya que, tal y como se trasladó entonces a los vecinos, consideran que esa zona tiene “suficientes”. Lo mismo ocurre en el Parque de Oriente, que cuenta en la actualidad con alrededor de 60 asientos, una cifra adecuada según el Ayuntamiento.

El colectivo vecinal cree que una de las causas de la desaparición de bancos es el deterioro que la lluvia genera en los anclajes de sus patas, aunque en ocasiones también se debe al vandalismo. “Sobre todo, en aquellos que están en las zonas más escondidas, en las que se suele hacer botellón”, apunta Andrés. Sea cual sea la causa, desde el consistorio insisten: “Todo lo que se puede arreglar se arregla y, si no, cuando se puede, se repone”.

Además, ha habido casos en los que los propios residentes han sido quienes han instado a la administración a retirar algunos ejemplares, como en el caso de la calle Caracoles. “Allí había seis bancos pero los quitaron porque había quejas por parte de los vecinos por el ruido que se generaba”, reconocen desde la asociación.

Por otra parte, Andrés asegura que los bancos que hay están, en general, en buenas condiciones. Eso se debe al “mantenimiento constante” que se lleva a cabo por parte del consistorio, que pinta periódicamente y repara los miles de bancos que hay diseminados por toda la ciudad.

Este no es el primer inventario que los vecinos llevan a cabo en los últimos meses. En septiembre también se lanzaron a preparar una guía turística para conocer el barrio de La Jota a través de sus charcos. La bautizaron con el nombre de ‘Visita La Jota en 50 charcos’, y con ella denunciaron en clave de humor el mal estado de algunas de las calles del barrio.

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