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“En Occidente no se tiene en cuenta la parte mental de la enfermedad”

Tsering T. Drungtso es un médico tradicional tibetano, que protagonizó este sábado una de las charlas de las II Jornadas del Tíbet en Aragón en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza.

El doctor Tsering T. Drungtso
El doctor Tsering T. Drungtso.
C.I.

Se trata de una visita enmarcada en la segunda edición de las Jornadas del Tíbet en Aragón organizadas por la ONG Estrella de la Mañana que se desarrollaban este fin de semana en el Centro Joaquín Roncal de la capital aragonesa. Una oportunidad única, explican desde la organización, para profundizar en la cultura, las costumbres y el día a día de las personas tibetanas en el exilio.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la medicina tradicional es “el conjunto de conocimientos, aptitudes y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias indígenas de las diferentes culturas, sean o no explicables, usados para el mantenimiento de la salud, así como para la prevención, el diagnóstico, la mejora o el tratamiento de enfermedades físicas o mentales”. Se trata de una práctica milenaria que en la década de los 90, según explican en su web oficial, ha sufrido un resurgimiento en muchos países desarrollados. Entre las más conocidas y seguidas hoy en día se encuentran la medicina tradicional china, india o tibetana.

En su charla, Tsering T. Drungtso, médico tradicional tibetano residente en la India, aportó su visión con respecto a este y otros sistemas médicos tradicionales. Un tema cuanto menos controvertido en nuestro país, sobre todo desde que el pasado año el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social publicase el denominado ‘Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias’.

“La salud física y mental están muy relacionadas, sin embargo, muchas veces en Occidente no se tiene en cuenta la parte mental de la enfermedad”, afirma. Además, según explica, una de las bases que fundamenta este tipo de medicina guarda relación con el conocimiento: “La ignorancia es la raíz y la causa de la mayoría de los problemas y tiene que ver con la manera en que afrontamos diferentes situaciones de la vida”, añade, al tiempo que señala que “cada persona tiene una parte de responsabilidad en este sentido, no podemos culpar siempre a factores externos”.

En su opinión, el gran problema radica en la ausencia de conocimientos sobre cómo conservar la salud y no solo eso sino que parece que, muchas veces, vayamos justamente en la dirección contraria. “Es un problema de consciencia, no sabemos marcar los límites en nuestro día a día porque no paramos a escucharnos”, prosigue.

Otro elemento fundamental de la medicina tibetana guarda relación con la alimentación y es que, afirma, “somos lo que comemos”. “Esto es un punto en común con Occidente donde ahora se cuestiona mucho qué comemos y de dónde provienen los alimentos”, admite. Esto, unido a nuestros hábitos de vida y a nuestra manera de afrontar los problemas se convierten en factores fundamentales capaces de modificar, opina, nuestro estado de salud. Sea como sea, “contener las emociones no es saludable”, admite.

Además de haber sido el presidente del Consejo Central de Medicina Tibetana, Drungtso es doctor en Medicina Tradicional Tibetana así como un reconocido escritor con más de 20 años de experiencia profesional. “La medicina tibetana propone lograr una vida más larga y saludable basada en una mente sana y un cuerpo sano”, asegura.

Arte, ciencia y filosofía

En sus propias palabras, se trata de un sistema muy relacionado con la filosofía y los conocimientos budistas, aunque no siempre están relacionados. “La medicina tradicional tibetana es una suma de arte, ciencia y filosofía”, indica. En cuanto su historia, se remonta al siglo VIII y se nutre de “lo mejor de otros sistemas como la medicina griega, china e india”.

Sin embargo, sobre la reciente controversia que ha surgido en nuestro país en torno a la fiabilidad de estos conocimientos, Drungtso afirma que absolutamente en todo existe cierto margen de error: “Hoy en día no existen garantías prácticamente de nada incluso la medicina occidental puede fallar”. 

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