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Zaragoza

sucesos en zaragoza

El dueño del bar Göia llevaba un cuchillo en cada mano cuando intentó matar a su camarero

El juez acaba de dictar autor de procesamiento por tentativa de homicidio contra el hostelero. Ordena que siga en prisión provisional, ya que considera que existe riesgo de fuga.

La Policía Científica, cuando tomaba pruebas en la calle de Lacarra de Zaragoza, donde ocurrieron los hechos el 19 de mayo.
La Policía Científica, cuando tomaba pruebas en la calle de Lacarra de Zaragoza, donde ocurrieron los hechos el 19 de mayo.
José Miguel Marco

El juez que investiga al dueño del bar Göia por el acuchillamiento de su camarero en la calle de José María Lacarra de Zaragoza cree que la intención del hostelero era matarlo. Solo así se explica que el agresor, Ian R. B., atacara a su empleado, Alejandro A., con un cuchillo en cada mano, y no dejara de asestarle puñaladas hasta que varios viandantes lograron reducirlo. El dato lo revela ahora el titular del Juzgado de Instrucción número 12 al dictar auto de procesamiento por tentativa de homicidio contra el hostelero, asistido por la letrada Carmen Sánchez, al que ha citado para interrogarlo por última vez el próximo 10 de diciembre para cerrar las pesquisas y pedir a las partes que califiquen los hechos de cara al juicio.

Como recuerda el instructor, varias de las cuchilladas que recibió la víctima en la cabeza y el estómago podrían haber llegado a costarle la vida. De hecho, los forenses aseguran que, de no haber sido intervenido de forma urgente, el joven habría fallecido.

Seguirá en prisión provisional

El apuñalamiento se produjo en pleno centro de Zaragoza el pasado 19 de mayo. Al día siguiente, el juez de guardia dictó prisión provisional sin fianza para el agresor, que cumplirá pronto siete meses en el centro penitenciario de Zuera. Dada la gravedad de los hechos y ante el riesgo de que este intente fugarse, el juez entiende que no hay motivos para modificar la situación del hostelero. Por tanto, seguirá privado de libertad, posiblemente, hasta la celebración del juicio.

Para garantizar el pago de las posibles responsabilidades económicas derivadas de apuñalamiento, el magistrado ha pedido al encausado que deposite 10.000 euros de fianza. De no hacerlo, decretará el embargo de sus bienes hasta alcanzar esta cantidad. A consecuencia de la agresión, la víctima precisó de 144 días para su curación, seis de los cuales estuvo hospitalizado. Le han quedado como secuelas cicatrices y síndrome de estrés postraumático.

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