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Los aparcamientos para patinetes en la calzada no logran arrancar

La DGT quiere que su implantación se generalice en las ciudades. Los usuarios consideran que no hay suficientes y que hacen falta más para que no vayan contra la filosofía del medio de transporte.

Estacionamiento para vehículos de movilidad compartida en la calle Romea de Zaragoza.
Estacionamiento para vehículos de movilidad compartida en la calle Romea de Zaragoza.
Oliver Duch

El aparcar en la acera se va a acabar. La DGT ultima un articulado mediante el que se impedirá no solo la circulación, sino también el estacionamiento de patinetes a lo largo y ancho de las aceras, según avanzó esta semana el director de Tráfico, Pere Navarro. Estos vehículos han tenido en poco más de un año una gran acogida entre sus usuarios potenciales, pero también han recibido quejas por la ocupación, en ocasiones egoísta y poco cívica, del espacio público.

La DGT quiere que los patinetes, cuando estén detenidos, bajen al asfalto. Una iniciativa que ya puso en marcha la anterior corporación municipal al crear nuevos aparcamientos en calzadas del Casco Histórico, eliminando para ello plazas hasta entonces destinadas a coches. Se trata de huecos acotados por dos aparcabicis pensados exclusivamente para los patinetes de las marcas que operan en la ciudad, así como para las bicicletas de la firma Mobike, que disponen de un sistema de bloqueo integrado.

Pero lo cierto es que la iniciativa no ha logrado arraigar y la ocupación es siempre bastante baja excepto en los dos extremos, que son aprovechados por los ciclistas. "El hecho de que haya tan pocos y estén tan dispersos va  contra la filosofía original del patinete, que no es otra que poder trasladarse rápidamente desde un punto de origen al de destino. En el momento en que te ves obligado a aparcar en un punto lejano a tu destino, pierde todo el sentido", indica Guillermo Royo, portavoz de la Asociación zaragozana de vehículos eléctricos y de movilidad personal (Azuvemp).

Royo deja claro que, dentro del colectivo, la idea de la DGT se califica de "fabulosa", ya que "favorece al peatón en general y, en especial, a las personas mayores y con movilidad reducida, que en más ocasiones de las deseables se encuentran con obstáculos que no deberían estar en su camino".

Eso sí, sostiene que para que la propuesta logre arrancar "tiene que ir de la mano de una intervención decidida, quitando más plazas de aparcamiento para vehículos a motor y habilitando zonas de estacionamiento que no caigan a 500 metros la una de la otra". El portavoz de Azuvemp sugiere "facilitar la última plaza para coches antes de cada paso de cebra, de modo que peatones y conductores ganen en visibilidad mientras los usuarios de los transportes sostenibles no pierdan la posibilidad de ir de puerta a puerta. Lo que se gana es mayor que lo que se pierde y merece la pena implementarlo poco a poco, progresivamente".

Multas y premios

Sólo en lo que va de año se han impuesto en la capital aragonesa un total de 133 multas por aparcar en medio de la calle, obstaculizando el paso de los viandantes o impidiendo la entrada y salida de viviendas y locales. Frente a los castigos y como medida didáctica, algunas empresas vienen otorgando premios a quienes se apeen en los lugares correctos.

En Zaragoza, una de las dos concesionarias, Circ, devuelve 50 céntimos a todo aquel que atine en alguno de los 210 puntos habilitados, la mayor parte en aparcabicis desplegados por el Ayuntamiento. La compañía también ha extendido la iniciativa a un punto en los aledaños del estadio de La Romareda.

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