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El parque de la Esperanza, de símbolo por la paz a pantano cada vez que llueve

Los vecinos del barrio Jesús se enteraron hace tan solo unos días de que ese suelo será cedido al Ayuntamiento de Zaragoza próximamente y reclaman que actúe para evitar las balsas de agua que se forman junto a la zona infantil.

Parque de la Esperanza.
El parque de la Esperanza tras la lluvias.
AVV Barrio Jesús

Como si se tratara de una charca. Ese es el estado que presenta el parque de la Esperanza, ubicado en la avenida de Cataluña, cada vez que llueve. Una situación que los vecinos del barrio Jesús llevan tiempo denunciando pero que, por el momento, no se ha subsanado. Ahora, tras la cesión por parte del Estado de ese suelo al Ayuntamiento de Zaragoza, los residentes volverán a instar al consistorio a que tome cartas en el asunto.

“Cada vez que llueve, y no hace falta que caiga muy fuerte, cualquier pequeño chaparrón provoca charcos gigante”, lamenta Raúl Gascón, presidente de la Asociación de Vecinos del Barrio Jesús. La zona más conflictiva es la del arenero, en el que hay instalados desde hace tiempo varios columpios y juegos infantiles. Ahí es donde las precipitaciones crean una balsa de considerables dimensiones que puede durar varios días y ha llegado incluso a colarse en las viviendas colindantes. “Los vecinos del edificio que está pegado también nos han comunicado que tienen filtraciones. El agua siempre busca su salida”, afirma Gascón.

Este parque, construido en el mismo lugar en el que se levantaba la Casa Cuartel de la Guardia Civil que la banda terrorista ETA destruyó en 1987, ya ha sido en anteriores ocasiones objeto de las quejas de algunos ciudadanos, principalmente por el estado de su pavimento. Tras varias denuncias por la presencia de baldosas levantadas que ocasionaban más de un tropezón, el colectivo vecinal consiguió que en 2017 se renovara la zona ajardinada y el césped, así como el embaldosado. 

En aquella ocasión, los servicios de limpieza también se encargaron de eliminar grafitis y pintadas para darle un buen lavado de cara. No obstante, la actuación no incluyó la sustitución de los juegos infantiles, que datan de la década de los 90 y se han quedado “obsoletos”, ni tampoco logró solucionar el problema del gran charco.

Además, debido al significado que tiene esta plaza para la ciudad de Zaragoza, por tratarse de un homenaje a las víctimas del atentado, la asociación de vecinos recuerda que se tenía que haber tenido un cuidado especial en su mantenimiento y conservación.

Un suelo que próximamente pasará a ser municipal

A pesar de que las quejas por el estado del parque cuando llueve han sido desoídas hasta el momento, una serie de cesiones entre el Estado y el Ayuntamiento de Zaragoza podrían acelerar la solución al problema. Y es que, hace tan solo unos días, los vecinos se enteraron de que el actual propietario del suelo del parque de la Esperanza era el Estado y que este iba a cederlo al Ayuntamiento de Zaragoza, al igual que ocurrirá con el parque de la Memoria. 

Todo ello es fruto de un acuerdo entre el consistorio zaragozano, el Ministerio del Interior, la Guardia Civil y la Sociedad de Infraestructuras Penitenciarias y Equipamientos para ceder al Gobierno central una parcela en el barrio de Valdespartera en la que se construirá un cuartel de la Guardia Civil. También pasarán a titularidad municipal el campo de fútbol del barrio de La Paz, una parcela junto al Canal Imperial y otra en el barrio de Las Fuentes

“Muchas veces intentamos que se actúe en suelos que no son municipales y el Ayuntamiento siempre nos responde que no son de su competencia. En el caso del parque de la Esperanza, nunca nos habían puesto esa justificación”, aseguran desde el colectivo vecinal, que desconocía que el propietario del terreno fuera el Estado. No obstante, el hecho de que el suelo pase a ser municipal, supone una oportunidad para el movimiento vecinal. “El Ayuntamiento tendría que acometer esas obras. Ahora no tienen excusa”, señala Gascón.

El de la Esperanza no es el único parque que, según la asociación, necesita una intervención para mejorar el estado de sus areneros. El uso de los más pequeños y la falta de mantenimiento hacen que, con el paso del tiempo, la arena prensada se vaya deteriorando y se formen las oquedades que se llenan de agua cuando llueve. “Otras veces ya habíamos demandado de manera global que actuaran en otros parques del barrio a los que les pasa algo parecido, pero nunca lo hemos conseguido”, apunta el presidente del colectivo vecinal.

En estos momentos, otra de las mayores preocupaciones del barrio es la ocupación y la existencia en sus calles de infraviviendas y el chabolismo, a raíz del derrumbe parcial de un edificio el pasado 8 de julio. Hace tan solo unos días, el colectivo vecinal mantuvo un encuentro con Ángel Lorén, consejero de Acción Social y Familia del Ayuntamiento y ha iniciado los trámites para ponerse en contacto con el Justicia de Aragón.

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