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El estado del parque Castillo Palomar preocupa en las Delicias

Bancos rotos, tocones de grandes dimensiones y la caseta de servicio casi en ruinas son algunas de las cuestiones que, según los residentes, deberían solucionarse.

El parque Castillo Palomar, situado junto a la calle Rioja, es uno de los grandes pulmones verdes con los que cuenta el bullicioso barrio de Delicias, pero su estado de conservación no es lo suficientemente bueno para muchos de sus vecinos. Y es que a pesar que el de Delicias es el distrito más poblado de la ciudad, las zonas verdes y de sociabilización con las que cuenta son escasas, por eso es importante para los residentes recuperar el esplendor del parque.

Al igual que en otras zonas de la capital aragonesa, uno de los asuntos que más preocupa a quienes acuden a diario a Castillo Palomar es el de la suciedad que generan los perros. Hay quienes los pasean atados pero otros hacen caso omiso a la normativa y los llevan sueltos. Además, no todos los propietarios recogen sus excrementos. “La gente tendría que tener más cuidado. En los parques debería haber una zona exclusiva para los animales, porque es normal que a la gente le gusten y los tengan”, comenta un vecino que suele acudir al recinto por las mañanas.

El mismo vecino considera que en el parque “hacen falta más columpios para los niños”, ya que hay tres zonas pero parecen ser insuficientes para la cantidad de pequeños que acuden al parque a diario por su cercanía con el colegio público Ana Mayayo.

En sus más de 50.000 metros cuadrados también pueden encontrarse bancos rotos y mobiliario pintado con grafitis, además de zonas de paso embarradas por el riego automático y árboles de los que solo queda una parte del tronco. Es el caso del pino de grandes dimensiones que cayó el pasado mes de mayo y que obligó a cortar el tráfico de la calle Rioja. Casi un año después, el tocón permanece en los jardines y el árbol no se ha sustituido. “Se van haciendo cosas, pero muy despacio. Los árboles en ese parque son muy viejos y si cortan alguno no lo reponen”, comenta Rosa María Díaz, de la Asociación de Vecinos Bombarda-Monsalud.

También llama la atención la caseta de servicio que hay construida en el interior del parque, ya que está vallada desde hace mucho tiempo y presenta un estado ruinoso. Los vecinos creían que se iba a derribar, pero por el momento no se ha actuado en ella y son las inclemencias del tiempo las que están haciendo que se venga abajo. “Los operarios sí que vienen y limpian, pero esto lleva así desde hace años y nadie hace nada, salvo dejar que vaya cayéndose. Yo pensaba que la arreglarían o la terminarían de tirar, pero ni lo uno ni lo otro”, comenta una vecina que pasea a sus dos perros.

A finales de julio de 2018, el PAR ya denunció el “pésimo” estado de la construcción y señaló la necesidad de que se restauren bancos y papeleras. También los propios ciudadanos señalaron posibles mejoras en el parque a través de los presupuestos participativos. En 2017 se propuso la mejora del potrero y en 2018 el cambio de ubicación de los aparatos de gimnasia para mayores, la mejora de los andadores y las escaleras y la creación de una zona de suelta para mascotas.

El problema se repite en otros parques del barrio

El del parque Castillo Palomar no es un caso aislado. En otras ocasiones, los vecinos de Delicias han manifestado su descontento por la falta de mantenimiento y de civismo de otras zonas del barrio. Un ejemplo de ello es la plaza Donante de Órganos. En ella, según los residentes, es frecuente la práctica del botellón y los cristales y las latas quedan esparcidos muy cerca de la zona infantil. Además, allí también faltan árboles que no se han repuesto. Otra de las molestias que señalan los vecinos de esa zona es el ruido que tienen que sufrir durante la época del buen tiempo, especialmente en verano.

Tampoco el parque de la Sedetania está en las mejores condiciones, según Díaz. Desde su asociación llevan tiempo reclamando que se replanten los árboles que se han quitado y se repongan los bancos que faltan. “Algunos de los que se han ido estropeando junto a la zona infantil los han retirado, pero todavía quedan sus hierros”, apunta Díaz, preocupada por el riesgo de que los menores se hagan daño mientras juegan.

Por último, Díaz recuerda que, más allá de las redes sociales, la manera más eficaz de conseguir que se tomen medidas al respecto de las zonas verdes es contactar con las asociaciones de vecinos. “Animamos a la gente a hacer sus quejas por escrito para poder hacer instancias al Ayuntamiento”, concluye.

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