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Zaragoza

Gastronomía

violencia de género

La víctima del crimen machista de Cantabria y su marido dejaron La Muela hace dos años tras vender su restaurante

El Gobierno confirma que Juan Francisco Aured, de 56 años, acuchilló a su mujer antes de matarse con el coche. La pareja se mudó a Escalante tras vender el restaurante que regentaba.

El matrimonio fallecido en Escalante, en una imagen tomada en la Feria de la Sidra el pasado sábado, dos días antes de su fatal desenlace.
El matrimonio fallecido en Escalante, en una imagen tomada en la Feria de la Sidra el pasado sábado, dos días antes de su fatal desenlace.
Sane / El Diario Montañés

El último crimen machista registrado en España ha sido cometido presuntamente por el zaragozano Juan Francisco Aured Embarba. Nacido en La Muela hace 56 años, se trasladó hace dos con su esposa, Maruchi Rodríguez Rodríguez, de 52, a vivir a la localidad cántabra de Escalante. El matrimonio compró allí una casa y se integró perfectamente entre sus vecinos, que este martes amanecían consternados con la noticia. Al igual que los de La Muela, donde casi todos recordaban a la pareja.

Su vida aparentaba ir bien, pero en la tarde del lunes Juan Aured Embarba decidió acabar a cuchilladas con la vida de su mujer. Jovial, alegre y muy activa en Facebook, a las 17.09, Maruchi dejaba en su muro el que sería su último mensaje: En él decía que a los escorpio –su horóscopo– "no se les puede engañar fácilmente". Media hora después, a las 17.40, su marido moría al estrellar su potente Mercedes contra un árbol a escasos 800 metros de su vivienda.

Cuando la Guardia Civil se acercó a la casa de la pareja con intención de comunicar a la viuda la terrible noticia, se encontró con el peor escenario posible: Maruchi Rodríguez yacía en el suelo muerta a cuchilladas. A partir de ese momento, la investigación se centró en averiguar qué había ocurrido y cómo se habían sucedido los hechos. A pesar de que el Juzgado número 1 de Santoña ha declarado el secreto de las diligencias, la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género confirmó este martes que se trata de un nuevo asesinato machista, el que hace el número 36 desde que comenzó el año.

Lo que queda por saber es si Juan Aured Embarba murió a causa de un accidente mientras huía a gran velocidad del lugar del crimen o se trató de un choque intencionado con el objetivo de suicidarse. Según la Delegación del Gobierno en Cantabria, el hombre llevaba también algunos cortes en el cuerpo cuyo origen determinará probablemente la autopsia y el examen del lugar donde se cometió el asesinato.

La pareja tenía una hija y un hijo ya mayores que viven de forma independiente, así como dos nietos, uno de apenas un mes. Según vecinos de La Muela que conocían al matrimonio, Maruchi era natural de Mahón (Menorca), pero cuando conoció al que luego sería su marido se trasladó a vivir con él a La Muela. El primer negocio que Juan Aured tuvo fue El Real, un bar a la entrada del pueblo en el camino del mismo nombre que abrió con un socio. Aunque funcionaba, las deudas con los gremios se les apoderaron y tuvieron que cerrar. Según estas fuentes, la pareja se fue una temporada a Mahón pero regresó a La Muela cuando el padre de Aured vendió unas tierras, en los tiempos del boom urbanístico, que les reportaron importantes ganancias y que luego les permitirían vivir de forma desahogada.

Además de las rentas por sus propiedades, abrieron otro restaurante en La Muela, El Bodegón, que funcionó bien y que terminaron arrendando –primero– y vendiendo –después– antes de mudarse a Escalante. Allí retomaron una vida que a ojos de los demás era feliz y sin problemas. Ambos participaban en los actos lúdicos y gastronómicos del pueblo (ella era una apasionada de la repostería), como la Feria de la Sidra, celebrada el pasado fin de semana y en la que coincidieron con el presidente de la Comunidad, Miguel Ángel Revilla.

En declaraciones a RTVE, Revilla comentó que en este evento Maruchi Rodríguez y su marido –que se habían hecho de la cofradía de la Sidra– se le acercaron para hacerse una foto con él y que ella le comentó:"Yo no soy de Cantabria. Somos un matrimonio de Zaragoza que ya somos cántabros porque decidimos vender un negocio que teníamos allí y estamos felices en Cantabria", le dijo.

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