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Zaragoza

mujer y ciencia

María Andresa, la científica zaragozana que publicó un libro de matemáticas con solo 17 años

Fue una "maestra adelantada a su tiempo", aunque "desconocida" para muchos. El Museo de las Matemáticas de Casbas de Huesca le ha puesto su nombre a una sala y se ha ofrecido a colocar una placa en la casa en la que vivió, en el barrio de La Magdalena de Zaragoza. La propuesta está pendiente de aprobación municipal.

María Teresa Lozano Imízcoz en la sala del museo que lleva su nombre.
María Teresa Lozano Imízcoz en la sala del museo que lleva su nombre.
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Aunque su nombre no salga en los libros ni se estudie tampoco en Primaria, la científica zaragozana María Andresa Casamayor de La Coma bien merecería tener una mención en la mayoría de las escuelas aragonesas. Así lo indica el matemático oscense Julio Bernués, promotor del primer museo de las Matemáticas de Aragón, que abrió sus puertas este mes de julio con el objetivo de "visibilizar" el papel de estas científicas "desconocidas" para muchos.

De Andresa apenas se sabía nada hasta hace apenas seis meses, cuando el recién inaugurado museo oscense elaboró su biografía y descubrió, por medio de una investigación minuciosa, a una figura "sorprendente" y con mucha "fuerza" para los científicos actuales. Ahora se sabe que nació el 30 de noviembre de 1720, que fue hija de comerciantes franceses y que a los 17 años escribió un libro de matemáticas con una intención muy clara de enseñar e ilustrar a la gente. "María Andresa fue una maestra adelantada a su tiempo. Había unas cuantas distribuidas por la ciudad cuando estaban organizando todavía la enseñanza pública. Ella daba clase en las aulas de al lado del seminario de San Carlos, y en una época en la que a las niñas se les enseñaba poco más que a coser y a rezar, ella -además de a leer y a escribir- les enseñaba también a hacer cuentas. Era un personaje fuera de época", subraya Bernúes, muy contento de haber descubierto a esta ilustre maestra que hoy da nombre a una de las salas del museo.

Las tres principales tienen nombre de mujer. Y no es casualidad todo ello. "Este es un monasterio femenino y una de las razonas principales de que pongamos nombres de mujeres es esa, la de darle coherencia a nuestras salas. Queremos visibilizar esas figuras", apostilla este matemático. 

Mª Andrea Casamayor y de la Coma, matemática zaragozana, en una ilustración de Eulogia Merle para el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología
Mª Andresa Casamayor, matemática zaragozana, en una ilustración de Eulogia Merle para el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología
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Una maestra adelantada a su tiempo

En pocos meses, desde que se puso su nombre a una sala del museo, la figura de esta científica aragonesa ha despertado mucho interés dentro y fuera del centro. "Nos alegramos mucho de que se difunda porque es un personaje con una fuerza muy grande", dice en alusión a un 'tuit' emitido este martes por la Diputación Provincial de Huesca que hace referencia a Andresa y al Museo.

María Andresa es hoy para muchos una adelantada a su tiempo. No solo porque a los 17 años publicara un libro de matemáticas, sino porque lo hizo en una época (el siglo XVIII) en la que pocas mujeres despuntaban en este ámbito y mucho menos firmaban libros para instruir a otras. "La primera legislación que conocemos sobre la enseñanza femenina habla de los deberes y las obligaciones de la maestra, que eran enseñar a coser y ser buena mujer de casa. Eso era lo principal. Y solo en una coletilla al final, la normativa hablaba de qué hacer con aquellas mujeres que quisieran aprender a leer. Esta es la legislación de 1780, es decir, una vez fallecida Andresa, todavía estábamos ahí", señala este investigador.

Pero María Andresa no solo sabía leer, también escribir y manejar muy bien las cuentas. Los investigadores destacan la influencia que tuvo en ella su padre y el ambiente que respiró durante su infancia. "Su entorno era especial. No era de la nobleza, pero sí que es algo que me sorprendió muchísimo. En aquella época, el 25% de la población era francesa en Zaragoza y se dedicaba al comercio, que estaba en manos de los franceses. Formaban una red muy importante de población y se relacionaban entre sí. Ella nace en el seno de una familia francesa y sospechamos que su educación y sus primeros pasos serían en su entorno familiar y de amistad. Solo cuando muere su padre, que fallece muy temprano, es cuando en algún momento pasa a las escuelas públicas de la ciudad", relata el matemático oscense.

Una placa en su casa de La Magdalena

A Julio Bernués, como a otros tantos investigadores coetáneos que conocen la figura de María Andresa, les gustaría que la científica zaragozana tuviera algún tipo de homenaje en su ciudad natal, Zaragoza. Así surgió la idea de financiar un texto y una placa para identificar con su nombre la vivienda que ella misma habitó de joven, en el barrio de La Magdalena. Sin embargo, la iniciativa está "parada" por dejadez del Gobierno municipal o mera burocracia. "Sabemos cuál es su casa en Zaragoza, todavía existe. Diseñamos y quisimos pagarle una placa, pero el Ayuntamiento de Zaragoza no mostró interés en ponerla", asegura el profesor Bernúes, al hablar del interés que suscitaría esta talentosa figura más allá de las paredes del museo.

La casa en la que vivió María Andresa, en el barrio de La Magdalena de Zaragoza, en la actualidad.
La casa en la que vivió María Andresa, en el barrio de La Magdalena de Zaragoza, en la actualidad.
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Estudios recientes confirman que la científica zaragozana María Andresa vivió en la calle del Pilar cuando era niña, y posteriormente -ya de maestra- se mudó al número 37 de la calle Palomar, en el barrio de La Magdalena. "La casa existe y hace esquina con la calle estrecha que va al Centro de Historias. Es una casa del siglo XVII que aún tiene balas en la fachada de la Guerra de la Independencia. En su momento hicimos las gestiones oportunas, al descubrir el personaje con la investigación, para intentar poner una placa que pagábamos y diseñábamos nosotros. Tenemos hasta el permiso del dueño, pero no hubo manera", lamenta Bernués.

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