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Rosa en positivo, el sueño de una zaragozana que superó un cáncer de mama

A los 36 años, Ana Cristina López recibió un diagnóstico que cambió su vida. Doce años después ha hecho realidad un proyecto con el que trata de ayudar a otras mujeres que estén pasando por lo mismo.

Ana Cristina López ha hecho realidad un sueño con su proyecto para ayudar a mujeres con cáncer 'Rosa en positivo'.
Ana Cristina López ha hecho realidad un sueño con su proyecto para ayudar a mujeres con cáncer 'Rosa en positivo'.
P. Berné

"Cuando tienes un proyecto, o te lanzas o no sale. A los proyectos hay que ponerles fecha y yo con este he hecho realidad mi sueño", cuenta con una sonrisa Ana Cristina López, una emprendedora de 49 años.

Doce años después de superar un cáncer de mama, esta productora aragonesa -madre de una niña de cuatro- se ha reinventado y ha abierto una tienda muy cerquita de la calle de Asalto para ayudar a otras pacientes que estén pasando por lo mismo. "Cuando me diagnosticaron la enfermedad con 36 años vi la necesidad y los daños colaterales que produce el cáncer. En los hospitales se ocupan de lo que se tienen que ocupar. Y, en mi caso, con la peluca aún tuve suerte, pero con las cejas me tuve que ir a Madrid en un momento en el que tienes muy pocas ganas de buscar nada. Yo lo pasé un poco mal y no quería que nadie pasara por lo mismo", confiesa esta zaragozana, que ha querido abrir un local en el que las pacientes con cáncer encuentren todo lo que necesiten, desde productos específicos a apoyo moral y sonrisas.

"Quise que fuera un punto de encuentro para que estas mujeres encuentren lo que necesiten"

Así nace el proyecto 'Rosa en positivo', una tienda de ropa, pelucas y cosméticos naturales específicos para mujeres con cáncer que aspira a ser mucho más que un negocio. "La idea la tuve en mente muchos años. El proyecto lo presenté cuando estaba embarazada, en el semillero de ideas de Zaragoza Activa, y lo seleccionaron también en el SACME. Me estuve formando con ellos y a partir de ahí me fui animando al ver que había posibilidades e interés por parte de la gente", añade. 

El día de la inauguración, el pasado mes de junio, una amiga le trajo un detalle que hoy cuelga orgullosa de una de las paredes de la tienda. 

Ana Cristina López ha hecho realidad un sueño con su proyecto para ayudar a mujeres con cáncer 'Rosa en positivo'.
Ana Cristina López ha hecho realidad un sueño con su proyecto para ayudar a mujeres con cáncer.
P. B. P.

Es un cartel cargado de mensajes positivos que, en honor al proyecto, hoy siguen rellenando sus clientas. "El cáncer te cambia la visión totalmente. Cuando le ves un poco las orejas al lobo te das cuenta de que aquí estamos de paso y en cuestión de minutos puede cambiarte todo. Con la enfermedad aprendes a valorar lo realmente importante de la vida: la familia, los amigos... Aprendes a priorizar, sobre todo", dice mirando a su hija, de cuatro años, que se entretiene a un lado de la tienda viendo los dibujos. Al echar la vista atrás reconoce que tuvo "miedo", pero hoy da gracias a la vida mientras ayuda a otras mujeres que quizás estén pasando por lo mismo. "A la gente le digo que escuche a los oncólogos, que son los que realmente saben lo que tienen y les van a ayudar. A mí me dijeron muchas cosas y la mayoría no me pasaron. Me pasaron otras. Tuve miedo, y siempre digo que ese ha sido el regalo de mi vida: tener una hija", dice mirando a la niña.

"Tuve miedo, y siempre digo que el regalo de mi vida ha sido tener una hija"

En este pequeño comercio de la calle Monreal, Ana Cristina López ha hecho realidad su sueño de ayudar a otras mujeres con cáncer de mama. Mientras enseña algunos gorros y turbantes de una línea oncológica, asegura que estas cuatro semanas que lleva abierto el negocio están siendo muy intensas, pero las vive con ilusión porque más que una tienda, quiere que sea un "punto de encuentro" para todas sus clientas. "Si tú te ves bien, es mucho más fácil llevarlo todo. Tú te quieres curar, pero cuando te levantas y te miras al espejo… No se trata de estar guapa, sino de tener a alguien que te ayude a no perder tu identidad", sentencia. 

Su experiencia le ha ayudado a asesorar mejor a estas mujeres, que en ocasiones también se derrumban al cruzar la puerta. "El otro día le vi el miedo a una señora que venía a comprar en la cara. Casi no podía ni hablar. Que exista un sitio como este será importante para eso. Cuando se iba le di un abrazo muy grande y le conté mi caso. Yo también tuve un cáncer y aquí estoy. Queremos que no se encuentren solo una tienda de ropa. Si tienen que reírse nos reiremos, y si hay que llorar lloraremos. Lo que he pasado me permite poder ayudar mucho más a estas personas", afirma esta emprendedora.

En plenas vacaciones de verano, su hija de 4 años le hace compañía estos días en los que también ella intenta hacer alguna venta. "Se trae cosas para venderle 'a las señoras y señores'. Y el otro día me hizo un regalo, pero ya me advirtió: 'mamá, no lo lleves a la tienda que no quiero que lo vendas'", cuenta entre risas esta mamá. 

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