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Ocho años de reivindicaciones para conseguir una fuente en el potrero

Los vecinos de Rosales del Canal celebran el comienzo de las obras para instalar una fuente de agua potable junto a las instalaciones deportivas, que cada vez tienen un mayor número de usuarios.

Fuente en Rosales del Canal
Instalación de una fuente en el potrero de Rosales del Canal
Heraldo

Ocho años han tenido que esperar los vecinos de Rosales del Canal para poder contar con una fuente en la que saciar su sed tras una buena jornada de ejercicio en el potrero Toño Andía, en la calle Maurice Ravel. Han hecho falta muchas solicitudes y reclamaciones por parte de la Asociación de Vecinos Entrelagos, pero en los próximos días el surtidor estará operativo.

La instalación de esta fuente –y de otras que se están colocando en el Distrito Sur- está ligada a los presupuestos participativos de 2018-2019, y salió adelante gracias a los votos a favor de 191 vecinos de la zona.

El surtidor era un elemento muy necesario por la propia ubicación del potrero, situado entre el colegio y el barrio, junto al futuro centro cívico que dará servicio al Distrito. Por esa zona pasan a diario centenares de padres con sus niños, que han ido creciendo y haciendo cada vez un mayor uso de las instalaciones deportivas.

Y aunque al fin y al cabo se trata de la instalación de una simple fuente, la asociación reconoce que significa un pequeño triunfo para el barrio. “A veces las cosas sencillas son las que más nos cuestan”, apuntan. Y es que muy cerca del potrero, junto a los juegos infantiles de la plaza Juan Sebastián Bach, hay una fuente que lleva más de un lustro sin suministro. “Está colocada y no tiene agua desde hace ocho o nueve años. Nos dicen que es porque no encuentran dónde está la llave”, aseguran desde de la asociación.

El crecimiento de la población infantil ha puesto también de manifiesto, según los miembros del colectivo, la necesidad de ampliar el potrero para que pueda dar cabida a todos los chavales que residen hoy en día en el barrio. “Antes se concentraban en la plaza Juan Sebastián Bach, porque es ahí donde están los columpios, pero ahora van al potrero para jugar al balón”, señalan.

A fecha del 9 de mayo de 2019, según las cifras que maneja la asociación, hay 768 niños de entre cinco y nueve años, es decir, un 13,59% de la población del barrio, y 447 que tienen entre 10 y 14 años, lo que representa el 7,91% de sus habitantes. Un volumen de niños preadolescentes que hace que el potrero, que tan solo cuenta con una pista de fútbol y baloncesto compartida y una zona para patinar, se quede pequeño.

La propuesta de ampliación se incluyó en los presupuestos participativos y, aunque no ha salido adelante, piden al Ayuntamiento de Zaragoza que actúe antes de que sea tarde. “No tiene sentido que hagan esta ampliación cuando los chavales ya sean mayores para disfrutarla. Hay que ir adaptando el barrio a las necesidades que tenemos”, afirman.

La ampliación del CEIP y el transporte, en el punto de mira

Los otros asuntos que preocupan entre los miembros de la asociación de vecinos están relacionados con los centros educativos del barrio, el transporte público y el desarrollo de las obras del centro cívico, que debería abrir sus puertas el próximo mes de septiembre.

En cuanto a la ampliación del CEIP Rosales del Canal, el colectivo recuerda que faltan instalaciones y que “hay que hacer un edificio que albergue a los alumnos de secundaria lo antes posible”. Aseguran que están “muy pendientes” de que esta ampliación se haga realidad, porque hasta 150 estudiantes dependerían de ella.

En materia de transporte, reconocen que la línea 54 de autobús, la lanzadera que les acerca hasta el tranvía, funciona “muy bien” y resulta “básica” para los vecinos del barrio, aunque echan de menos alguna otra alternativa para salir de él. “La lanzadera es nuestra única vía de salida y nos comunica con el centro, pero cuando tenemos que ir a otras zonas de la ciudad, como por ejemplo la estación de Delicias, lo tenemos más complicado”, lamentan. Por este motivo sugieren que se conecte el barrio con el Alcampo de Los Enlaces, ya que se trata de una zona en la que se pueden hacer numerosos transbordos. Además, recuerdan que por esta zona discurrirá la segunda línea del tranvía y que “lo lógico” sería que se les conectara con ella de alguna manera. “Lo que tenemos funciona, no pedimos nuevas líneas, sino que alarguen alguna de las que hay”, comentan.

Por último, desde la Asociación de Vecinos Entrelagos de Rosales del Canal aseguran estar “pendientes” del desarrollo de las obras de la primera fase del centro cívico. Creen que van a buen ritmo y confían en que estén finalizadas según lo previsto, pero admiten que les preocupan los medios humanos y materiales para poder iniciar su actividad. “No hemos visto que se haya dado ningún paso en cuanto a destinar partidas para el personal y el equipamiento”, concluyen.

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