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Zaragoza

El IASS cierra también el piso de acogida de menores extranjeros de Garrapinillos

Los problemas surgidos con un grupo de siete jóvenes que llegaron al barrio a mitad de diciembre han provocado el cierre.

La Policía Nacional patrullando en la estación de Delicias de Zaragoza.
La Policía Nacional patrullaba este sábado en la estación de Delicias de Zaragoza, donde se ha detectado la llegada de muchos menores
Toni Galán

El Gobierno de Aragón, como hizo el 8 de enero en Borja, cierra este martes la casa de acogida de menores extranjeros no acompañados (menas) que tenía abierta en Garrapinillos. Los 14 jóvenes que estaban residiendo en estos momentos en ella han sido trasladados a otros pisos de acogida tutelados por el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), bien directamente o a través de entidades sociales.

Mariano Blasco, alcalde del barrio rural, explicó que la vivienda ha estado abierta un año y durante ese tiempo han sido atendidos distintos jóvenes sin que se hayan producido incidentes destacables ni problemas de convivencia. Sin embargo, la situación cambió a partir de mediados de diciembre con la llegada de un grupo de unos ocho menores cuyo comportamiento se ha dejado sentir.

El alcalde transmitió su preocupación por este asunto y el IASS trasladó a los conflictivos y ahora ha decidido cerrar la vivienda. "Ese grupo ha complicado la vida a todo el mundo, tanto a los vecinos como a los propios chicos que estaban antes en la casa y que se estaban adaptando perfectamente", afirmó.

Mariano Blasco, que ha agradecido la rápida intervención del departamento de asuntos sociales, reconoció que esta nueva realidad es compleja y se está complicando cada vez más, sobre todo por el perfil de jóvenes que han empezado a llegar desde diciembre, chicos que ya han vivido en otras comunidades y en la calle y están "maleados".

"No han sido bien tratados por la vida. Sabemos los que llegan, pero no los que se quedan por el camino", lamentó. Añadió que la mayoría de chicos son reconducibles, aprenden un oficio y se adaptan, "pero algunos ya no lo son".

La actividad de esos menas problemáticos se ha notado "y mucho" en el barrio de Movera, donde funciona desde hace muchos años otro punto de acogida de menores, como admite la alcaldesa Esperanza Calvano. Al igual que en Garrapinillos, ha sido a partir de la segunda quincena de diciembre, a raíz de la llegada de un grupo de adolescentes, cuando se han registrado los conflictos.

El más grave de lo que se conocen fue la tentativa de robo con violencia a una vecina del barrio, cometido el pasado 10 de enero por dos menores que, junto a un tercero, acababan de protagonizar un incidente con la Policía Local en el Actur. Pero en días anteriores, como en Garrapinillos, los vecinos los han visto ociosos por las calles, empujando las puertas a ver si había alguna abierta y se han encontrado con ventanillas de coches rotas.

"Este lunes se han llevado a los más conflictivos y tanto la Policía Local como la Policía Nacional han incrementado su presencia en el barrio y los vecinos están más tranquilos", manifestó Esperanza Calvano tras reunirse con responsables del IASS. "A ver qué solución pueden dar. Lo ideal es que no pasase nada de esto porque en el propio centro de menores tampoco pueden estar muy bien si hay un grupo concreto que altera la convivencia", dijo.

Igualmente, dentro de las reuniones interinstitucionales que se están llevando a cabo para abordar conjuntamente esta realidad que se está viviendo en todas las comunidades autónomas (especialmente en Andalucía, Cataluña y País Vasco y en las ciudades de Ceuta y Melilla), el lugarteniente del Justicia de Aragón, Javier Hernández, se entrevistó con técnicos del IASS.

La falta de plazas obliga a dormir en comisaría a 5 chavales

Mientras, la comisaría de la Unidad de Policía Adscrita del Gobierno aragonés, ubicada en el recinto de la Expo, se convirtió este lunes en improvisado hospedaje para cinco menores extranjeros no acompañados (menas), a los que el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) no pudo encontrar un lugar donde pasar la noche. De hecho, los chavales llegaron a estas dependencias sobre la una de la madrugada y no fueron reubicados en dos centros de acogida de la capital hasta cerca de la una de la tarde.

Desde que el pasado mes de diciembre se dispararan los casos de menores extranjeros llegados a Aragón, sobre todo a Zaragoza, la DGA está teniendo verdaderos problemas para habilitar espacios para ellos. Porque la cifra de acogidos supera todas las expectativas y está saturando los recursos disponibles.

La comisaría de la Unidad Adscrita no está abierta por las noches, pero al tener que alojar a estos cinco chavales, la única patrulla nocturna, que se dedica a vigilar las sedes y edificios de la DGA, tuvo que quedarse en estas dependencias custodiándolos.l

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