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Los forenses confirman que el acusado del crimen de Épila no es un enfermo mental

El juicio por la muerte de Javier Martínez ha concluido este jueves en la Audiencia de Zaragoza, a la espera de que el jurado emita el próximo lunes su veredicto. La Fiscalía ha elevado la petición de cárcel a 21 años.

El acusado, Cecilio Giménez, este lunes, durante la primera sesión del juicio por el crimen de Ricla.
El acusado, Cecilio Giménez, durante el juicio celebrado esta semana en la Audiencia de Zaragoza por el crimen de Épila.
Óliver Duch

Los forenses han dejado claro este jueves que el acusado por el crimen de Épila no padece ninguna patología o enfermedad mental que le impida controlar sus actos. “Su imputabilidad es plena”, han explicado al jurado los profesionales de Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) durante la última sesión del juicio celebrado en la Audiencia de Zaragoza. Ahora, solo queda que el jurado se reúna el próximo 25 de junio para emitir su veredicto y que el magistrado-presidente redacte después su sentencia.

La Fiscalía ha modificado su calificación inicial para añadir a los delitos de asesinato y amenazas el de tenencia ilícita de armas, por lo que la pena solicita ahora 21 años de cárcel para Cecilio Giménez Giménez (57 años), a los que añade otros diez de libertad vigilada. La acusación particular, a cargo de las abogadas Soraya Laborda y Laura Vela, ha mantenido la petición de 25 años y medio, mientras que la defensa, que ejerce el letrado Javier Elía, ha propuesto la absolución. Para el caso de que el jurado declare culpable a su cliente, ha introducido como alternativa una condena de 8 años de prisión por homicidio con la atenuante de anomalía o alteración psíquica.

Durante su intervención, los forenses Eduardo Cantón y Marisa Tomás han despejado las dudas que planeaban estos días sobre la salud mental de La Carmen, como se conoce en Épila al presunto autor del disparo que acabó con la vida de Javier Martínez Gracia (51 años) el 3 de febrero de 2017. Los médicos han descartado no solo las patologías mentales sino también los trastornos de personalidad el trastorno mental transitorio. “Este hombre solo necesita pastillas para dormir, pero eso le ocurre a un 90% de la población”, ha señalado el doctor Cantón.

Lo único que detectaron los forenses durante las entrevistas que mantuvieron con Cecilio Giménez fue un posible trastorno adaptativo en forma de duelo a raíz de la muerte de su madre, que se produjo en el año 2001 y que este habría superado a los seis meses. Los profesionales del IMLA han aclarado que el hecho de que este hombre carezca de formación y no sepa leer no significa que tenga limitada su inteligencia. “Todo lo contrario. Se enfadó al formularle algunas preguntas, lo que precisamente nos permitió valorar su capacidad intelectual”.

La bala le perforó el pulmón izquierdo

La bala que mató a Javier Martínez -nunca se encontró el arma, pero podría ser un revólver del calibre 38- le entró por la cara anterior del hombro izquierdo, pero le atravesó el pulmón izquierdo y le causó una hemorragia masiva interna. Al practicarle la autopsia, las forenses Ángela Sánchez y Olga Doménech, comprobaron que esta era precisamente la causa de una muerte que se produjo “en minutos”. El proyectil acabó alojado en la columna vertebral de la víctima, de la que fue extraído para entregárselo a los especialistas en balística de la Guardia Civil.

Los expertos de la Benemérita han explicado al tribunal popular que el disparo mortal se efectuó “a 30 centímetros de la víctima o algo menos”. Al examinar las manos y la roba que vestía el acusado encontraron restos de plomo, bario y antimonio, lo que según los investigadores confirmaría que este apretó el gatillo aquella fatídica tarde.

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