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Luis Estopiñán, chef del Liceo de Alcañiz: “La pandemia me ha obligado a volver a coger un negocio”

Después de varios ERTES a causa de la covid su anterior empleo, en abril del año pasado decidió tomar las riendas de su vida laboral y abrir el bar del centro cultural.

Luis Estopiñán lleva el gastrobar de El Liceo de Alcañiz desde abril de 2021.
Luis Estopiñán lleva el gastrobar de El Liceo de Alcañiz desde abril de 2021.
Heraldo

Tras varios ERTES a causa de la covid en su anterior empleo, Luis Estopiñán decidió coger las riendas de su vida laboral para hacer algo que años atrás dijo que no repetiría, abrir su propio negocio. Este chef alcañizano regenta desde abril del año pasado el bar de El Liceo de Alcañiz, un centro cultural donde se imparten clases de danza y música, y se celebran eventos. Al ser un espacio público, el Ayuntamiento sacó a licitación la gestión de este espacio y Luis apostó por ello. “Quería poder tomar mis decisiones y no depender de terceras personas”, explica.

En aquel momento, se embarcaron en el proyecto dos personas y hoy, menos de un año después, ya son cuatro. “Hasta finales de 2021 el balance ha sido bueno, hemos podido pagar a todos los proveedores, todos los sueldos, el alquiler, los gastos…”, resume. En cambio, el año no ha comenzado con buen pie. “Enero está siendo desastroso”, asegura. Y es que si este es un mes ya de por sí complicado, en plena pandemia la cuesta es todavía más inclinada. “Estamos teniendo muchas anulaciones y la gente se retrae de salir”, añade.

Pero lejos de caer en el desánimo, Luis, cuya facturación se ve afectada en un 25% por la pandemia, tiene fe en el futuro. “Queremos creer que esto tiene que pasar y que si se hacen bien las cosas, remontaremos”, afirma.

En esta misma línea, su determinación le lleva a adelantarse a los acontecimientos y a no esperar a que los problemas se solucionen solos. “Hay que pasar a la acción, crear cosas y aportar a la sociedad lo que podemos desde nuestra posición”, explica. Esto se traduce en un negocio donde cultura y gastronomía van de la mano.

La cafetería de El Liceo de Luis Estopiñán es un gastrobar donde se sirven raciones y tapas mezclando el producto de cercanía con la cocina de otras culturas. Un ejemplo de ello son sus pimientos rellenos de ternera escabechada con salsa de curry y arroz crujiente (o krispy rice). “Mezclamos algo tan clásico como los pimientos de piquillo con ternera del Pirineo, el curry de la India y el arroz de estilo japonés”.

Aunque el contrato de uso del espacio con el Ayuntamiento solo obliga a abrir de lunes a viernes, que es cuando hay actividad en el centro cultural, Luis abre también los sábados. Durante la semana, las mañanas son de menos afluencia y, por la tarde, prestan servicio tanto a los padres y madres que dejan a sus hijos en las clases, como a los alumnos adultos, que van al Liceo a practicar jota u otras disciplinas, como batucada. “Hemos optimizado nuestra oferta para poder dar comidas y cenas y también tenemos un menú degustación de raciones”, explica el chef.

Con la pandemia, los eventos en El Liceo no son demasiados pero Luis y su equipo intentan dinamizar el espacio combinando su cocina ecléctica con la cultura. Así, de la mano del Club de Cine, cada dos meses se proyecta una película relacionada con la gastronomía y, después, se ofrece una cena basada en dicha obra. Además, los últimos jueves de cada mes, se cocina con productos de la zona y de Aragón, como la trufa de Teruel, ingrediente principal de la próxima cita.

Una apuesta valiente

Pese a que las condiciones de la licitación pueden parecer asequibles (un alquiler de 100 euros al mes y contrato de dos años), El Liceo está situado en el casco antiguo de Alcañiz, una zona de la localidad alejada del centro comercial y turístico. Esto hace que todo ese público visitante no suela pasar por el gastrobar de Estopiñán. Además, cuando apostó por el negocio tuvo que hacer alguna reforma y, en general, dar un lavado de cara a un espacio que llevaba cinco años cerrado.

Con la misma valentía con la que tomó esta importante decisión en plena crisis de la covid, Luis trata cada día de pensar en nuevas propuestas y lanzar nuevos platos. Además, se mueven todo lo que pueden en redes sociales. “Es una forma de hacer publicidad y de llegar a nuestros clientes con nuestras tendencias”, explica.

A la vista está que por el momento este cocinero alcañizano está haciendo bien los deberes. La plantilla ha crecido desde que cogió El Liceo y ahora son cuatro personas. Él está al mando de la cocina junto con una ayudante avanzada y hay dos camareros, uno a jornada completa y otro a media, para los fines de semana.

El espacio cultural El Liceo de Alcañiz está en la calle de Panfranco, 30, en el barrio de Santiago. Con su apuesta, Estopiñán trata de dinamizar la zona y contribuir a la oferta gastronómica de su localidad. “Todos los profesionales podemos aportar algo desde nuestro ámbito de acción”, asegura.

En su caso, aporta croquetas de panceta; brownisu (un postre que combina las bondades del brownie y del tiramisú) o jabalí adobado con jugo de achicoria, cebada y queso pata de mulo. Son algunos ejemplos de las creaciones fusión que salen de la cocina del Liceo de Alcañiz, ahora a los mandos de Luis Estopiñán.

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