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Lección de experiencia de cuatro antiguos alumnos de la Escuela de Hostelería de Huesca

Cuatro jóvenes titulados en el centro oscense, incluido uno con estrella Michelín, relatan a los estudiantes su aprendizaje y su labor profesional.  

Diego Millán, Montse Gironella, Harumi Garduño y Luis Barreu.
Diego Millán, Montse Gironella, Harumi Garduño y Luis Barreu.
Rafael Gobantes

Diego Millán estudió el grado medio de Cocina y Gastronomía en la Escuela de Hostelería y Turismo de Huesca. Hoy es propietario de un restaurante en Zaragoza, Cancook, que tiene con una estrella Michelin desde 2018 y un flamante sol de la Guía Repsol. Es, además, uno de los cuatro exalumnos del centro de formación de la capital oscense que este miércoles se han sentado al otro lado de la mesa para hablar de su experiencia educativa y profesional. Él, Harumi Garduño, Luis Barreu y Montserrat Gironella contaron a los estudiantes que hay futuro al salir de estas aulas, sobre todo si aprenden con los cinco sentidos y ponen pasión en lo que hacen.   

Estos cuatro profesionales han participado en la mesa redonda que ha cerrado la programación del XVII Encuentro de Escuelas de Hostelería y Turismo de Aragón, que ha contado con la participación de 14 centros de la Comunidad Autónoma y se ha desarrollado en la capital oscense los días 25 y 26 de febrero.      

Millán ha señalado que su paso por la Escuela fue "una experiencia muy grata": "No la conocía y llegué aquí porque, por nota, no me cogieron en Miralbueno". El joven gastrónomo ha contado al atento auditorio que el sector de la hostelería "está muy de moda, pero que les tiene que apasionar porque sino es muy duro". Es por ello que ha recomendado a los actuales alumnos del centro que le pongan pasión a lo que hagan. "Si no es lo que realmente les gusta más que nada, que no sigan adelante".  

El propietario del Cancook ha confesado que la cocina es lo que siempre le había gustado, pero que "perdió el tiempo" haciendo otros grados donde "suspendía". "Pero como esto era lo mío, casi sin esfuerzo aprobaba con buenas notas", comentó. "Al final, cuando algo te gusta y te apasiona no necesitas mucho más", ha señalado.

Millán también ha revelado que él era uno de los que decía que "antes de salir a la sala (del restaurante) dejaría la hostelería", una percepción que cambió cuando acordó con su socio, Ramces González, que este se quedaría en la cocina y él atendería a los comensales. En su opinión, seria necesaria una reforma educativa  para volver a unir los estudios de Cocina y Sala. "Es más enriquecedor tener las dos visiones, lo que pasa dentro y lo que pasa fuera", ha apostillado.

Su compañera de charla, Harumi Garduño, con 30 años y de México, tuvo claro desde pequeña que quería ser cocinera y vino a España con ese objetivo, aunque ha descubierto su pasión por la sala. Estudió un grado medio de Cocina en la Escuela de Hostelería de Guayente y luego cursó el grado superior en Huesca. También hizo Turismo y compaginó el trabajo con los estudios, ya que en verano viajaba a Francia. 

Uniformes hechos a medida

Garduño ha hecho hincapié en el conocimiento de idiomas, que es "fundamental" sobre todo para quienes trabajan en sala. Ella habla castellano, inglés, francés y un poco de italiano y por eso tuvo oportunidad de estar casi dos años en Akelarre, el restaurante con tres estrella Michelin de Pedro Subijana en San Sebastián. Allí le sacó partido a las enseñanzas de un profesor de Huesca sobre el planchado y la manera de echar el mantel encima de la mesa y llevó un uniforme hecho a medida, por un sastre. "Estaba genial, pero vine aquí a pasar la vacaciones, me enamoré y me quedé" cuenta. Ahora está preparando oposiciones para presentarse, en junio, la plaza de profesora de Servicios en Restauración. 

Asistentes a la charla de los cuatro exalumnos en el salón de actos.
La charla tuvo lugar en el salón de actos de la Escuela.
Rafael Gobantes

Montserrat Llorente ya era madre de dos niños cuando se matriculó en el grado medio de Panadería y pastelería. Le gustaba hacer tartas y "en un momento complicado vital y profesional empecé a estudiar la FP para tener los conocimientos que hacen falta", ha explicado. "Fue salir y me coloqué en el obrador dónde hice las prácticas, en LOA", ha señalado. A los actuales alumnos de la Escuela de Huesca les ha contado que lo principal "es que guste lo que hagas". "No es como otro tipo de estudios, que puedes pasar un poco el día ya está. Aquí tienes que estar con los cinco sentidos y a veces es complicado", ha reconocido. 

También les ha dicho que no todo es color de rosa, "que se pasan días malos, de llorar, de pensar si lo estás haciendo bien, si esto es lo tuyo...". Y sí, lo es. Gironella trabaja en Pastelería Ascaso y fue a Madrid Fusión con el Club Inclucina, acompañando a una usuaria de Valentia (antes Atades) que había ido a hacer pastelería en el obrador.  Además, les ha recomendado que se apunten a charlas y talleres y que no se pongan metas porque "al principio parece que no vas a llegar y luego ves que puedes hacer todo lo que te propongas". En su opinión, la repostería de Huesca tiene un nivel "top" y eso "es una ventaja para la gente que está estudiando aquí, ya que tienen muchos obradores a los que acudir, además de la hostelería".  

En la Escuela San Lorenzo de Huesca también se estudia Turismo. Luis Barreu, de 28 años, hizo el grado superior y está trabajando para la Oficina de Turismo de Huesca y varias empresas del sector en Loarre, Alquézar y Riglos. Además, ha desarrollado su profesión en Brujas, Bruselas y Gante. Como Harumo Garduño, ha insistido en la importancia de saber idiomas. Estudio para guía porque le gustaba historia y hablar. "Y en estos estudios vi una salida perfecta", afirma.   

Además de relatar alguna anécdota sobre las visitas que guía, ha comentado a los estudiantes de Turismo que sigan leyendo y aprendiendo. "Cuando se termina aquí, hay salidas, opciones ideas para emprender y no hay que tener miedo", ha comentado. Barreu apunta que esta especialización tiene futuro porque "contar algo cara a cara supone combinar el conocimiento con el humor y las anécdotas que no salen en los libros". 

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