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La Guardia Civil mantiene abiertas una decena de investigaciones por robos de patrimonio histórico-artístico en Huesca

La última talla recuperada en manos de la familia de un anticuario está tasada en más de 25.000 euros. El expolio de Roda es el caso pendiente más antiguo y de mayor valor.

Agentes de la Guardia Civil trasladan la última talla románica recuperada al Museo de Huesca para su estudio.
Agentes de la Guardia Civil trasladan la última talla románica recuperada al Museo de Huesca para su estudio.
Guardia Civil

La reciente recuperación de una talla románica del siglo XIVque había desaparecido de la parroquia ribagorzana de Ribera es el último éxito de la Guardia Civil, que aún mantiene abiertas una decena de investigaciones por robos de patrimonio histórico-artístico en la provincia de Huesca. De ellas, el expolio de la catedral de Roda el 7 de diciembre de 1979 por la banda de Erik el belga, uno de los más famosos ladrones internacionales de obras de arte sacro, es el caso más antiguo y más valioso. Y es que algunas piezas eran auténticas rarezas sin parangón en el mundo.

Al frente de estas investigaciones está ahora el capitán Enrique Martín como jefe de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Huesca, quien reconoce que "son especialmente complejas porque este tipo de obras se mueven en círculos muy concretos y acceder no es fácil ya que muchas de las piezas se sustraen por encargo, incluso de fuera del país, y desaparecen sin dejar ningún rastro". Por ello, admite que aparte de las laboriosas gestiones "a veces también se necesita un pequeño golpe de suerte".

Otra de las características comunes de estos casos es que se suelen alargar en el tiempo. Así ha ocurrido con la última talla románica, cuya localización ha costado más de dos años. En agosto de 2017, el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón se desplazó a Ribera para inventariar entre otras obras, esta pieza. Pero descubrieron que el vecino que la custodiaba – una práctica "muy común" en la provincia de Huesca para evitar que las obras se queden en las iglesias y evitar posibles robos, especialmente en pueblos semiabandonados, según explica el capitán Martín– había fallecido en el año 2004 y sus hijos desconocían el paradero de la pieza.

La última pista que tenían era una foto que se había hecho en 1994 de la talla. Pese a haberle perdido la pista durante 13 años, hasta 2017, la Guardia Civil logró determinar que la persona que en su día la custodiaba se la había vendido a un anticuario de la provincia que casualmente también había muerto en 2015. Y consiguieron recuperar la obra, que seguía en manos de sus herederos. Un informe de técnicos del Gobierno de Aragón la tasó por entre 25.000 y 30.000 euros.

Además, se dio la circunstancia de que junto a esta valiosa pieza, la Guardia Civil también recuperó otras dos tallas románicas "y cuya procedencia estamos tratando de averiguar", explica el capitán Martín. Se baraja que podrían haber salido del retablo de alguna iglesia o ermita del Pirineo

En la lista de casos abiertos hay otra denuncia presentada casi a la par que la desaparición de la talla de Ribera que también continúa pendiente de resolver.

Y más recientemente se ha unido el presunto robo que descubrió una vecina de Majones durante el puente de la Constitución de un arco del siglo XVI de entrada al atrio de la iglesia de San Esteban, en el despoblado de Huértalo, en la Canal de Berdún (donde hace unos años ya desapareció el arco de entrada y la pila de agua bendita de su ermita). "Son pueblos abandonados y hay gente que aprovecha a llevarse ese tipo de patrimonio", apunta.

Ese mismo puente también desapareció una pieza expuesta en una vitrina del museo del Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, concretamente un relieve de 11 cm de altura tallado en piedra que formaba parte de uno de los capiteles del claustro románico.

La Guardia Civil suele abrir distintas líneas para averiguar quién ha podido sustraer una pieza en concreto "y en alguno de los casos tenemos serias sospechas de dónde podría estar, pero no te puedes lanzar sin tener los elementos objetivos suficientes para llevárselos a un juez", subraya. En ocasiones, estas obras pueden estar escondidas durante años sin tener relevancia "y habrá otras veces que seguro que nunca se llegarán a recuperar".

El caso de Roda, "durmiente"

Pero aunque pase el tiempo, nunca se cierra ningún caso. Así, aunque hayan pasado ya 40 años del saqueo de Roda, el capitán Enrique Martín asegura que está "durmiente". "Es complicado mantener una investigación abierta tantos años, pero cada cierto tiempo se revisan informaciones que suelen llegar para ver si entre ellas pudiera aparecer alguna de las piezas que siguen desaparecidas. Y si en cualquier momento se descubriese cualquier nuevo indicio de dónde podían ubicarse las piezas, se reabriría esa línea", recalca.

Y para que ese largo trabajo pueda dar frutos, es igualmente necesaria la colaboración entre los cuerpos policiales, no solo nacionales sino también de ámbito europeo e internacional, !porque cuando tenemos sospechas de que ha salido una pieza del país nos ponemos en contacto con nuestros homólogos".  

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