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La Guardia Civil recupera una talla románica de la diócesis de Barbastro-Monzón

El consejero de Educación, Cultura y Deporte, Felipe Faci ha acompañado al obispo Ángel Pérez y al coronel Francisco Javier Vélez en la recepción oficial de la pieza, que había desaparecido hace dos años.

Acto de recepción de una talla recuperada perteneciente a la Diócesis de Barbastro-Monzón y al que ha acudido el consejero Felipe Faci.
Acto de recepción de una talla recuperada perteneciente a la Diócesis de Barbastro-Monzón y al que ha acudido el consejero Felipe Faci.
DGA

La Guardia Civil de Huesca, en el marco de la operación Frescales, ha conseguido localizar y posteriormente recuperar una talla románica, perteneciente a la parroquia de Ribera, en la comarca de la Ribagorza, realizada en madera policromada que representa a 'Santa Ana con la Virgen Niña'. Tras la denuncia de desaparición hace dos años, los investigadores la localizaron en manos de los herederos de un anticuario

El consejero de Educación, Cultura y Deporte, Felipe Faci, ha acompañado este viernes al obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, y al coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huesca Francisco Javier Vélez en el acto de recepción de la talla.

Según han explicado desde la Guardia Civil y el Gobierno de Aragón, en agosto de 2017, el Museo Diocesano de Barbastro y Monzón se desplazó a la localidad de Ribera, en Huesca, para catalogar e inventariar entre otras obras la talla románica, resultando que el responsable de su custodia había fallecido en el año 2004 y sus hijos desconocían el paradero de la citada obra de arte, por lo que se interpuso denuncia en el puesto de la Guardia Civil de Barbastro.

La Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Huesca abrió varias líneas de indagación, contando con la colaboración ciudadana, ya que los investigadores eran conscientes de que los vecinos del valle y la comarca conocían de la existencia de la talla, aunque desde hacía varios años no la hubieran visto.

Después de muchos meses de gestiones y averiguaciones, finalmente, la Guardia Civil de Huesca consiguió determinar que dicha obra de arte podría estar en posesión de un anticuario de la provincia que resultó que había fallecido en el año 2015. Al tener conocimiento de este hecho, bajo la dirección del Juzgado de Instrucción nº 1 de Barbastro, se procedió a gestionar con los herederos, la ubicación y recuperación de la talla, siendo localizada finalmente la pieza junto con dos tallas románicas que podrían proceder de algún retablo de alguna iglesia o ermita del Pirineo, y cuyo origen se continua investigando.

Una vez recuperada, y de manera complementaria, técnicos de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón realizaron un completo informe, solicitado por el Juzgado de Barbastro, que acredita su procedencia y su estado de conservación, que concluyó que esa era la talla que había motivado la denuncia. Tras estos trámites, se procedió a su traslado al Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, donde ha sido presentada esta mañana. Dos técnicos del centro se encargaron de su embalaje y traslado, con el objeto de manipular la talla en las mejores condiciones posibles de conservación y seguridad.

El consejero Felipe Faci, que ha estado acompañado de la directora general de Patrimonio Cultural, Marisancho Menjón, y del director del Museo de Huesca, Fernando Sarría, ha mostrado su satisfacción por la recuperación de esta Virgen y ha reforzado el compromiso del Gobierno de Aragón con la Diócesis de Barbastro-Monzón, a la que los servicios jurídicos de la Administración le han asistido como coadyuvantes para recuperar los 111 bienes retenidos en el Museo de Lérida y que una reciente sentencia obliga a devolver a su lugar de origen.

Por su parte, el obispo Ángel Pérez ha agradecido la cooperación interinstitucional que ha permitido el retorno de esta pieza y ha declarado la importancia del patrimonio en el que, en sus palabras, “está escrita la historia”. Además, ha anunciado que están trabajando en la regularización jurídica de obras de arte en situación similar a la Santa Ana recuperada, agradeciendo el interés de los particulares que las custodian y subrayando la necesidad de extender la protección a este legado también desde el ámbito legal. "Todo ello, encaminado a asegurar su propiedad pero también la disponibilidad de esas obras y, por tanto, el fin para el que nacieron: el culto", ha resaltado.

Asimismo ha agradecido a Manuel Iglesias y Enrique Calvera, que fotografiaron hace años esta talla de Santa Ana, lo que ha resultado clave en la investigación. Según esa única fotografía histórica conocida de esta talla, conservada en el Archivo Diocesano de Barbastro y realizada para la publicación del catálogo de la exposición 'Tierra Nuestra. Arte y fe en el valle de Benasque', celebrada en 1994 en Anciles y organizada por las parroquias de dicho valle y la Asociación Guayente, la talla depositada judicialmente en el Museo y la talla fotografiada como procedente de la iglesia parroquial de San Miguel de Ribera la misma obra.

Por su parte, el coronel Francisco Javier Vélez ha destacado el trabajo de la Guardia Civil en aras de la protección y preservación del patrimonio cultural e histórico, trabajo especialmente complejo, debido a que se trata de círculos especialmente delimitados de interesados, existiendo altas probabilidades de que las obras desaparezcan sin dejar rastro.

Buena calidad

La pieza recuperada se trata de una escultura de bulto redondo de mediano tamaño (sus dimensiones máximas son de 36 cm. de anchura en la base, 82 cm. de altura y 23 cm. De profundidad), realizada en madera tallada y policromada, aunque en algunas partes no conserva la policromía.

Representa a Santa Ana, esposa de San Joaquín y madre de la Virgen María, sentada sobre un sencillo trono y sosteniendo sobre su regazo a la Virgen niña, que se erige de pie y mostrando un libro abierto entre sus manos. Actualmente toda la imagen presenta una policromía de época moderna, posiblemente del siglo XVII, aplicada sobre la policromía original de época medieval.

La calidad de la talla es buena, a pesar del importante deterioro sufrido. La incipiente naturalidad e idealización de sus formas permite situar su factura a principios del siglo XIV, dentro del primer arte gótico. Aunque el hecho de estar totalmente repolicromada y tal vez parcialmente retallada dificulta una datación más precisa de la obra.

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