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Huesca

la importancia de la prevención

Cómo subir a la montaña con más de 50 años sin riesgo de sufrir un infarto

Cinco aficionados, de entre 55 y 71 años, han muerto desde junio por esta causa. Casi un 20% de los practicantes de alta montaña supera los 50 años. 

El montañero herido, tendido en el suelo, es atendido por un médico y un guardia de rescate.
El montañero, tendido en el suelo, es atendido por un médico y un guardia de rescate.
Guardia Civil

Cinco personas, con edades comprendidas entre los 55 y los 71 años han fallecido en el Pirineo desde el pasado mes de junio a causa de un infarto mientras realizaban actividades de senderismo o de alta montaña. Representan un tercio de todas las víctimas rescatadas por la Guardia Civil en ese periodo. Tras la última muerte, el pasado sábado, de un madrileño de 65 años que se desvaneció mientras subía al pico de la Mesa de los Tres Reyes, en Ansó, la campaña Montaña Segura ha lanzado una serie de consejos dirigidos sobre todo a la población de riesgo ante el alarmante aumento del numero de casos.

La edad es el primer factor a tener en cuenta, y está claro que los montañeros son cada vez más mayores. Lo dicen las estadísticas de rescates y también las encuestas. De las entrevistas realizadas por Montaña Segura en el Pirineo y la sierra de Guara, durante el verano de 2018, se desprende que el 22% de los senderistas y un 18% de quienes hacían rutas de alta montaña tenían más de 50 años. Los porcentajes se incrementan cuando se habla de los rescatados: el 30% de los senderistas que necesitaron auxilio de la Guardia Civil superaban esa edad, un 27% en el caso de aquellos que pidieron socorro practicando montañismo.

El estudio ‘Patología médica no traumática en pacientes rescatados en montaña’, realizado por tres médicos del 061, Eva Sierra, Sara Batista y Salas Abella, advertía ya en 2017 "del aumento progresivo de la edad de los rescatados" y destacaba el incremento de problemas cardíacos. La incidencia de las patologías médicas no traumáticas pasó del 3,9% al 12,3% y cada vez se veían más problemas de base como la diabetes o la hipertensión.

Los especialistas de la campaña de prevención de accidentes de Aragón parten de la idea de que la práctica de actividad física en el medio natural es, en general, saludable, aunque en determinadas personas podría estar contraindicada. Se remiten a los estudios del Consejo Superior de Deportes que indican que el 4,9% de la población practica senderismo o montañismo con periodicidad semanal; un 11,3% al menos una vez al mes y hasta el 17%, al menos una vez al año. Los beneficios de este tipo de actividades (siempre que se sigan unas buenas prácticas) "son múltiples y ampliamente conocidos por todos: combate el sedentarismo, mejora la salud cardiovascular, reduce los niveles de colesterol y glucosa en sangre, fortalece la musculatura, activa las articulaciones, etcétera”.

Sin embargo, hay factores de riesgo como el tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes, sobrepeso, sedentarismo o antecedentes familiares de cardiopatía en edades no avanzadas que hacen de la actividad física un riesgo potencial.

En este sentido, Montaña Segura recomiendan una prueba de esfuerzo, la forma más conocida y utilizada para diagnosticar cardiopatías isquémicas (como la angina de pecho y el infarto), ya que se pone el corazón en situación límite pero en un entorno controlado (como es un hospital o una consulta de un cardiólogo).

Recuerda que en actividades de montaña hay momentos de esfuerzo moderado o alto, como subir un desnivel o estar bajo condiciones meteorológicas adversas, y en estos casos la prueba de esfuerzo se hace en un entorno no controlado; y además donde el tiempo de respuesta para recibir atención médica es mayor, con lo cual las posibilidades de sobrevivir a un infarto se reducen. 

En el último accidente mortal, el del montañero madrileño en Ansó, sus acompañantes y unos médicos que pasaban por allí le estuvieron haciendo maniobras de reanimación durante una hora, sin resultado, hasta que pudo llegar el helicóptero de la Guardia Civil con un sanitario del 061. “En una ciudad hablamos de minutos, en las zonas rurales algo más, y un evento cardiaco en la montaña tiene una gran probabilidad de acabar en una tragedia”, señalan desde la campaña Montaña Segura.

Los expertos recomiendan el senderismo, que es una actividad moderada, como buena opción para seguir realizando actividades del aire libre. Y además, que a partir de los 50 años se realice una revisión médico-deportiva que pueda descartar trastornos cardiacos.

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