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Huesca

fiestas de san lorenzo

Histórico relevo en los Danzantes con una ovación para Pascual Campo, que dice adiós tras 63 años "con un poco de dolor"

Francisco San Emeterio ha recogido el testigo como nuevo mayoral, al ser el miembro de la agrupación con mayor antigüedad.  

La mañana del 10 de agosto siempre es especial en Huesca por la celebración de su día grande, el de su patrón, San Lorenzo. Pero este año ha sido, además, histórica por el cambio al frente de los Danzantes. Pascual Campo se ha despedido después de 63 años como miembro de la agrupación con una ovación inolvidable de los cientos de personas que llenaban desde primera hora la plaza de la basílica y ha pasado el bastón de mando a Francisco San Emeterio, que por antigüedad se convierte en el nuevo mayoral.

Esta vez ha habido menos madrugadores que otros años para vivir en directo la primera actuación de los Danzantes en las fiestas y la prueba es que había apenas cuatro filas de gente sentada en la plaza marcando el corro dentro del que baila la agrupación. Sin embargo, poco a poco la plaza se ha ido llenando hasta no dejar un solo hueco libre hasta el entronque con el Coso Bajo. 

Puntuales, a las 8.30 los Danzantes ha comenzado a bailar, aunque no lo han hecho al completo ya que dos de sus miembros, Iñaki Barquero y Jesús Gracia Añaños, no han podido vestirse por problemas de salud, dejando cojo uno de los seis cuadros (formados por cuatro danzantes cada uno), que se han ido turnando a lo largo de la mañana. Uno tras otro han ido sonando los bailes de 'Espadas', 'Palos Viejos', 'Cintas' y 'Palos Nuevos', acompasados por las palmas de un público entregado. 

Y después del 'degollau' ha llegado la despedida. Pascual Campo ha dirigido el último baile y sus compañeros han formado alrededor de él y le han entregado una placa conmemorativa y una figura de danzante. Y el público le ha regalado una atronadora ovación. Tras una foto de familia frente a la basílica, han vuelto a formar para el último baile de 'Espadas' y Campo ha pasado por en medio para despedirse uno a uno a los danzantes hasta llegar a Francisco San Emeterio, al que le ha dado el bastón que ha traído el nieto del ya nuevo mayoral, Enrique. Este, a su vez, se ha despedido de los bailes y se ha puesto a dirigir ya de forma oficial (el año pasado lo había hecho en funciones por problemas de salud de Pascual Campo).

El ya exmayoral ha asegurado que se marcha "con un poco de dolor, pero también contento y satisfecho". Además, ha recalcado que aunque deja la agrupación "seguiré siendo danzante lo que me queda de vida". Además de desearle "mucha suerte", el último consejo que le ha dado a su sustituto es "que procure ser puntual porque es importante".  

Mientras, Francisco San Emeterio ha vivido una mañana llena de nervios y de hecho ha admitido que apenas ha dormido esta noche. "Ha sido igual que el primer año que salí hace 53 años", ha afirmado. También le ha deseado "mucha suerte" a Pascual Campo. Su bastón tiene una historia especial ya que se lo ha dejado un amigo que en su día lo encargó para su hijo porque quería ser danzante y está tallado con motivos de la procesión como el busto de San Lorenzo, el obispo, el palio, la umbela, las mazas y por supuesto los danzantes. 

Pascual Campo ha agradecido el detalle del jotero oscense Roberto Ciria, que en su despedida también le ha cantado una jota por sorpresa. Y es que fue profesor suyo de EGB en el colegio San Viator "y desde siempre le he tenido mucho cariño", ha explicado. Por ello, les propuso a los Danzantes cantarle una jota el día de su despedida y le autorizaron. Un momento inolvidable para él y que refuerza el protagonismo que está teniendo la jota este San Lorenzo después de la Parrilla de Oro entregada el viernes a los grupos folclóricos. "Estamos muy contentos no solo por el reconocimiento, sino por todas las personas que antes de nosotros han señalado el camino por el que había que ir y para dar ejemplo a los que vienen, a los chavales jóvenes que están en las escuelas".

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