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La Guardia Civil advierte sobre las actividades con menores en la montaña

La temporada invernal de rescates concluye con tres fallecidos, uno de ellos un niño en un barranco, y un 31% más de intervenciones.

Rescate en Peña Telera
Imagen de archivo de otro rescate en Peña Telera.
Javier Blasco/HA

Los neveros permanentes y los barrancos son dos de los escenarios de riesgo en la montaña de cara a la temporada de verano. La Guardia Civil ha presentado este miércoles los datos de la campaña invernal, que va del 1 de noviembre al 30 de abril, haciendo un llamamiento a la prudencia porque "en la montaña hay que ser humilde, saber renunciar a una actividad porque siempre se podrá volver", en palabras del teniente Santiago Gómez, jefe de los Greim (Grupos de Rescate e Intervención en Montaña) de Aragón y Navarra.

Además, el teniente coronel de la Comandancia de Huesca, Francisco Javier Vélez, ha advertido especialmente sobre las actividades con menores. Cabe recordar que la última víctima mortal es un niño de 12 años fallecido en un barranco de la sierra de Guara al ser arrastrado por la corriente cuando iba con su padre y otros acompañantes, en un día especialmente de riesgo por la abundancia de agua. 

"Los niños tienen unas necesidades especiales de abrigo o alimentación, de adaptación de sus capacidades al medio", ha dicho Vélez. Ha explicado el caso de un padre que se metió con niños muy pequeños en un barranco muy tarde y con un caudal crecido y a medianoche no habían acabado el descenso. "La anécdota negativa es que esa misma persona volvió un mes después y lo volvió a repetir".  

Vélez ha hecho estas manifestaciones en la rueda de prensa convocada por la subdelegada del Gobierno en Huesca, Isabel Blasco, para hacer balance de la temporada invernal. El número de intervenciones creció un 31%, con 84, y el de rescatados, un 37%, con 125. Eso sí, los accidentes fueron menos graves. Se produjeron tres fallecidos, frente a los seis de las mismas fechas de la temporada 2017/2018, y la cifra de heridos se redujo un 29%. Las víctimas mortales son, además del menor, un joven francés que esquiaba fuera de pistas cerca de Candanchú y un escalador que se cayó 300 metros en el pico Bardamina, en Benasque.  

El teniente coronel de la Guardia Civil y la subdelegada del Gobierno en la presentación del balance de rescates de invierno.
El teniente coronel de la Guardia Civil y la subdelegada del Gobierno en la presentación del balance de rescates de invierno.
Heraldo

La explicación a este aumento está en las condiciones más benévolas de la meteorología del pasado invierno. El anterior, las nevadas fueron muy abundantes, pero este hubo más días de sol y menos frío, lo que animó a los practicantes de actividades al aire libre.   

El Pirineo concentró el 88% de los auxilios. Por actividades, el 35% corresponden al senderismo, el 21% a la escalada, el 14% al esquí de montaña. En cuanto a las causas, el 37% fueron por caídas, el 16% por extravíos, el 9% de enriscados y otro tanto de personas con problemas físicos. 

El perfil del rescatado es el de un varón (68%), de 41 a 50 años (27%), no federado (56%) y que va sin guía (96%). La mayoría salen a la montaña en compañía, ya que únicamente un 8% van solos. Sobre las circunstancias que rodean los siniestros, el 53% tiene que ver con la sobreestimación de las posibilidades, el 36% con la falta de nivel técnico, el 35% con las carencias en la planificación y otro tanto con la falta de nivel físico. 

El teniente Santiago Gómez se ha referido al rescate más complicado de la temporada, ocurrido el 19 de marzo en peña Telera, a cargo del grupo de Panticosa, cuando dos socorristas tuvieron que acudir, de noche, en auxilio de unos alpinistas que escalaban en un corredor de nieve con 500 m de desnivel y se habían desorientado.

"Sigue habiendo nieve, aunque entremos en temporada estival", ha advertido a la hora de dar consejos para los usuarios de la montaña en verano. Y especialmente cuidadosos deben ser los barranquistas por el repentino aumento de los caudales en caso de tormenta aguas arriba, que puede convertir un cañón en una trampa mortal, por lo que ha aconsejado informarse muy bien de las previsiones meteorológicas. También se dan muchos extravíos. "Hay que llevar medios de orientación (GPS o mapa) y saber usarlos", ha recomendado. Y ser prudente en el descenso, cuando se produje el mayor porcentaje de accidentes, "porque la actividad no se acaba cuando uno llega arriba". 

Menos intrusismo

En paralelo al operativo de salvamento, la Guardia Civil realiza un plan de prevención con controles en para frenar el intrusismo y la vigilancia de empresas. Hubo 158 actuaciones, tres inspecciones en compañías de turismo activo y sociedades deportivas y cinco inspecciones a establecimientos hosteleros. El teniente coronel se ha felicitado del "descenso notable" del intrusismo y la reducción del número de denuncias. En los controles se han incluido este año otras actividades paralelas a las deportivas relacionada con el ocio al aire libre donde hay grandes concentraciones de personas. 

En la rueda de prensa estaba también el comandante Alberto Rodríguez, jefe de la Unidad Aérea de la zona de Aragón. Los pilotos y los especialistas de los Greim se están formando en un nuevo dispositivo para aumentar la seguridad en los rescates verticales en pared. Francia ya lo viene utilizando de forma experimental y a partir del 15 de junio esta unidad aérea será la primera en usarlo en España. Se trata del Lezard, desarrollado por la empresa Petzl, que automatiza el desanclaje para dar mayor seguridad a la tripulación, los rescatadores y los accidentados cuando los tres están sujetos a la vez a la pared y es necesario soltarse. "Este dispositivo incrementará la seguridad en rescates en paredes y lugares de difícil acceso. Resuelve un problema, pero requiere una gran formación", ha explicado el comandante.    

         

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