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defensa 

"Se hace raro pasar de la vía militar a la civil. Ahora nos toca buscarnos la vida"

Un centenar de militares salen del Ejército en Aragón como reservistas por cumplir 45 años. Defensa y el SEPE entregan diplomas a 125 de ellos que han hecho cursos para dirigir drones y llevar camiones de mercancías o viajeros con el fin de reinsertarse en el mundo laboral

María Goretti González García, una canaria que ha estado 23 años en el Ejercito, lo dejó el pasado verano al cumplir 45. Ayer recogió un diploma por sus cursos de guiar drones y llevar un transporte de mercancías y viajeros.
María Goretti González García, una canaria que ha estado 23 años en el Ejercito, lo dejó el pasado verano al cumplir 45. Ayer recogió un diploma por sus cursos de guiar drones y llevar un transporte de mercancías y viajeros.
Francisco Jiménez

Se hace raro salir de la vía militar a la vía civil. Aunque como cobro parece que estoy de vacaciones”, reconoce María Goretti González García, una militar nacida en Tenerife que entró en el Ejército con 23 años y ha estado desde 2018 en la Agrupación AALOG 41 de Zaragoza. Ella es una de los cien integrantes del Ejército en Aragón que van a pasar a la situación de reservistas de especial disponibilidad tras cumplir los 45 años y también forma parte de los 125 que recibieron ayer un diploma en la Delegación de Hacienda por haber realizado los cursos para dirigir drones y de transporte de mercancías.

El delegado de Defensa en Aragón, coronel Conrado Cebollero, reconoció que la voluntad del Gobierno es que los militares que llegan a esa edad “ni siquiera lleguen a esa situación límite”, del cambio de la vía militar a civil, y que “a través de la formación laboral vayan encontrando esa continuidad en la vida civil antes de llegar a ese punto”.

María Goretti reconoce que entró con 23 años en el Ejército en el año 2000, cuando todavía había soldados de reemplazo (servicio militar obligatorio) y fue de la promoción que los despidieron antes de que entraran los profesionales en 2002. Dejó su trabajo en una peluquería y entró en el cuartel de Artillería próximo del aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife), donde hubo un accidente muy grave en 1977 con el choque de dos aviones y se produjeron 583 muertos.

“Fui soldado, cabo y cabo primero. Estudié auxiliar de enfermería. Hice bastante cursos, como el de seguridad y defensa. Al ser artillera, he disparado con el obús, el C90 o el HK”, recuerda. “La primera vez que salí de Canarias fue para venir a Zaragoza hace cuatro años y he estado en la AALOG 41, donde me saqué el curso de transporte sanitario, el de múltiples víctimas, el de drones y el de camiones de mercancías”, enumera su formación.

La militar canaria, que reside en Pastriz y tiene una hija (es monoparental), salió del Ejército el pasado verano porque le apetecía el cambio y no ejercer la posibilidad de la permanencia. “Quiero quedarme en Zaragoza porque me gusta mucho la ciudad, aunque sea un poco fría y tiene algo de calor. Me faltaría sacarme ahora el grado medio de transporte sanitario, pero me gustaría trabajar en la sanidad porque tengo el título de auxiliar sanitaria. Ahora estoy apuntada como celadora”, detalla la militar que ha pasado a ser reservista.

Asimismo, María Goretti, explica que con 45 años les queda una pequeña paga de unos 660 euros hasta los 65, aunque como su padre es policía ella ya paga casi esa cantidad del seguro con la compañía Adeslas. “Ahora me toca buscarnos la vida porque no he tenido tiempo con tanto curso que he pasado”, reconoce la exmilitar, que se lleva del Ejército el compañerismo de sus colegas, muchos de ellos de fuera de Aragón.

Algunas de sus compañeras le han ayudado a realizar los papeles de despedida del Ministerio de Defensa un año antes de su salida del Ejército y ponerse a realizar un curriculum, tras haber pasado 22 años como militar, pedir el paro y ponerse a buscar trabajo.

Un total de 125 militares y diez civiles recibieron un diploma en la Delegación de Hacienda por realizar los cursos de dirigir drones y conducir camiones de mercancías y transportes de viajeros.
Un total de 125 militares y diez civiles recibieron un diploma en la Delegación de Hacienda por realizar los cursos de dirigir drones y conducir camiones de mercancías y transportes de viajeros.
Francisco Jiménez

Diplomas por los cursos de drones y conductores 

En esa búsqueda de empleo, la delegada del Gobierno de Aragón, Rosa Serrano, destacó que el Ministerio de Defensa firma “numerosos convenios de colaboración con organizaciones públicas o privadas, administraciones o agentes sociales para aportar a esas personas esa formación que necesitan”. Agregó que es “una prioridad” la formación absoluta de hombres y mujeres de la escala de tropa y marinería de las Fuerzas Armadas a través de los cursos “para introducirse en el mercado civil” cuando tengan 45 años y la opción de salir del Ejército para emprender su formación profesional distinta de la militar.

En este sentido, el director provincial del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), Fernando de Miguel, recordó que estos cursos se llevan realizando desde 2002 (el año que empezó el Ejército profesional) y ha formado ya a unos 3.000 militares en Aragón. “Hay cursos profesionales o escuelas taller que se desarrollan en el ámbito militar. Tienen un alto grado de empleabilidad porque les permite acceder a profesiones demandadas por el mercado de trabajo”, recalcó.

Al mencionar los cursos realizados por los 125 militares y diez civiles a los que entregaron ayer los diplomas, el director provincial del SEPE mencionó que sus cursos son “un ejemplo de la necesidad en el mercado”, en relación al de los conductores de pilotaje de drones y el de mercancías por carretera o de viajeros. “Les vienen bien en su trabajo actual (militares) o cuando salgan en el futuro a la vía civil. Tendrán más facilidad para acceder a esos empleos al tener esa formación”, incidió.

El director provincial del SEPE, Fernando de Miguel, que gestiona los cursos para los militares, habla a los galardonados con los diplomas en la Delegación de Hacienda.
El director provincial del SEPE, Fernando de Miguel, que gestiona los cursos para los militares, habla a los galardonados con los diplomas en la Delegación de Hacienda.
Francisco Jiménez

Estos cursos, financiados y gestionados por el SEPE, se realizan dentro de los acuartelamientos militares y las unidades forman a los militares con su propio personal. Se han realizado durante unas 300 horas y durante cuatro meses. Si este año se han realizado siete, en 2023 ya hay diez preparados para una media de 15 militares para cada uno, anunció Fernando de Miguel.

Por su parte, el delegado de Defensa en Aragón, coronel Conrado Caballero, señaló que “la salida laboral coincide con la necesidad del mercado y no hay un nicho especial para los militares”. “Se incorporan como los demás trabajadores, pero aportando sus valores, especialidades y disciplina, unas características que han vivido en las Fuerzas Armadas, y lo aportan a las empresas que los contratan”, agregó.

El coronel Conrado Caballero quiso incidir como antecedente de estos cursos, hace muchos años el Ejército tuvo un papel muy importante “en la alfabetización del pueblo español” y “en la capacitación laboral de los que hacían el servicio militar”. Pero “al cambiar las condiciones del juego y disponer de un Ejército profesional” (2002), “esto ha pasado de ser una obligación legal porque hay unas leyes que nos conducen a preparar a estos militares para su reincorporación a la vida laboral y moral porque es una consecuencia del compañerismo en las Fuerzas Armadas al preocuparnos de nuestros jóvenes del Ejército que no van a seguir por militares de carrera y van a reincorporarse a esa nueva forma”.

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