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Máster del porrón, calzoncilladas y otras sofisticadas peripecias de las fiestas en los pueblos de Aragón

Este año no se celebrará la tradicional albondigada de Tabuenca, pero sí se preparan ya carreras de patinetes eléctricos y concursos de lanzamiento de hueso de oliva.

El desfile de carrozas, una de las tradiciones en las fiestas de Caspe.
El desfile de carrozas, una de las tradiciones en las fiestas de Caspe.
Heraldo

Algunos pueblos ya están en fiestas y otros se encuentran estos días ultimando sus programas. Tras dos años de restricciones y celebraciones a medio gas, este verano “vuelve todo a lo grande”, incluidas las actividades más alocadas y originales: concursos de bebedores de porrón, calzoncilladas, traineras de secano, carreras de patinetes…

Podría decirse que las fiestas de verano en Aragón tienen de todo. Sin embargo, este 2022 causa baja una de las competiciones más insanas pero que también más repercusión mediática tenía: la albondigada de Tabuenca. Fuentes del municipio confirman que “la comisión de fiestas no ha previsto recuperar esta cita”, cuyo récord está en manos (o en estómagos) del tuitero y youtuber madrileño Piraña Bolt, que en 2019 engulló ni más ni menos que 111 albóndigas de 25 gramos cada una en poco menos de una hora. En Tabuenca, el pueblo también conocido por la destreza de sus ‘majorettes’, harán no obstante una refrescante fiesta de la cerveza para compensar la pérdida de la albondigada, que obligará a los amantes de la ‘gastronomía por exceso’ a deleitarse con concursos de comedores de flanes o de merengue.

Ambiente en la albondigada de Tabuenca
Ambiente en la albondigada de Tabuenca

La curiosa tradición que sí regresará este año es la de tomar vino y migas directamente de una teja como se hace desde tiempo inmemoriales en Romanos. “La primera edición del acto, que está declarado de Interés Turístico, data de 1926, aunque se cree que se realizaba desde mucho antes debido a los instrumentos y vestimentas que se utilizan”, explican en el pueblo. Su alcalde, Raúl David Tomás, dice que “en principio, el reparto de migas se hará como siempre. Lo de acercar la boca a la teja para beber aún estamos mirando la forma de hacerlo sin que tengamos que compartir saliva”.

Donde también se entregarán a los efluvios del vino y otras bebidas será en Caspe porque las peñas llevan más de veinte años celebrando un concurso que lleva el sugerente título de “máster del porrón”. Hay que ser un fiera para participar pero no para intuir en qué consiste el certamen: reconocer a aquellos vecinos capaces de beberse el porrón de manera más rápida pero también más original.

Hace falta destreza para beber directamente de una teja en Romanos.
Hace falta destreza para beber directamente de una teja en Romanos.
Macipe

En Caspe comenzaban este jueves a distribuir su amplísimo programa de fiestas de San Roque, que darán comienzo oficial el viernes 12 de agosto. Antes, no obstante, hay una infinidad de actos como aperitivo y, por ejemplo, este mismo sábado se ha convocado un “concurso de labranza y habilidad de tractores”. Los más diestros con la maquinaria agrícola tienen una cita en la plaza del Pilón “para demostrar cómo tiran con la soga o cómo cortan troncos”, explican, sobre una actividad que cada año llama a más curiosos.

Para curioso, también su concurso de lanzamiento de piñuelo, que organizado por Interpeñas se celebrará el domingo 14 de agosto. ¿Cuánto alcanzan los habilidosos caspolinos propulsando huesos de aceituna? El récord está en algo más de once metros de distancia. Lo cierto es que la modalidad de ‘tirar cosas lejos’ es muy del gusto de las fiestas de los pueblos y cuando no se hace con huesos de oliva puede llevarse a cabo con alpargatas, azadas, fregonas (en Terrer así se hacía) o con herraduras, como es el caso de Castejón de Valdejasa. Sandías y melones (Alfamén y San Juan de Mozarrifar) también se lanzaban con fuerza antes de que el precio de la fruta se disparara. “Suelen ser piezas que se piden a Mercazaragoza o a los propios agricultores y que no sirven para comer o vender”, aclara Adrián Gimeno, de San Juan, que da fe de que la actividad fue programada el mes pasado en el barrio rural.

En algunos municipios mucho más tecnológicos -lejos del Aragón despoblado- se lanzan también teléfonos móviles antiguos, que -suponemos- sus propietarios luego recogen para no contribuir a la contaminación medioambiental. Lo que lanzan las mujeres en La Puebla de Alfindén son bolas de petanca contra una serie de macetas colocadas en el suelo. Cuanta más cerámica logren romper, más laureada será la ganadora, pues lo que se lleva como premio son flores. Puestos a arrojar, "qué mejor que arrojarse a uno mismo", debieron pensar en El Frago, donde durante unos años fue muy popular el concurso de 'tripadas y espaldarazos', en la piscina, claro está.

La Calzoncillada, una de las actividades más populares en Caspe
La calzoncillada, una de las actividades más populares en Caspe

Entre charangas y algo de música enlatada, se irán sucediendo en las próximas semanas otros certámenes a la velocidad del rayo: tanto en versión bípeda como con motor. Entre los primeros, una de las más tradicionales es la calzoncillada de Caspe, que este año alcanza su 24ª edición con una carrera nocturna que se celebrará pasada las 1.30 del próximo día 15. Paños menores, prisas y algunos obstáculos en el camino, ¿qué puede salir mal? En el cartel y las bases de la carrera lo dice de forma explícita: “Apto para sinvergüenzas”.

Otras carreras singulares son las de ‘autos locos’ que se dan en muchos municipios de la Comunidad, con descacharrantes artilugios móviles manufacturados por los vecinos. Es mejor probarlos cuesta abajo porque de lo contrario muchas veces no arrancan. Muy atentos estarán también en Calatayud a la carrera de patinetes eléctricos, que se convocó por vez primera en 2019 y que no había retomado las calles hasta este año. Sepan los agentes que todos los participantes, mayores de 14 años, llevarán casco y protecciones y que no se saldrán de su circuito urbano de 800 metros de longitud. El premio al más veloz es de 250 euros, y para quienes completen el podio de 200 y 150.

En Villanueva saben que las vaquillas de atrezzo cotizan al alza.
En Villanueva saben que las vaquillas de atrezzo cotizan al alza.
Raquel Labodía

La movilidad y las carreras en torno a algo en movimiento es otra de las especialidades de las fiestas de los pueblos: que les pregunten a los vecinos de Torralba de Ribota que hace unos días recuperaron su tradicional encierro del autobús. Cada vez son más las localidades que buscan alternativas a la tradicional vaquilla y en la comunidad vecina de Navarra -en pueblos como Puente la Reina o Viana- han probado con las “más divertidas e inofensivas” avestruces. Los animalistas, no obstante, siguen prefiriendo que estas actividades se celebren con carretones de atrezzo (o, incluso, carritos de la compra de Carreofur) como los encierros de San Cojón en Sos del Rey Católico.

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