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Coronavirus

La incidencia de covid-19 se dispara a partir de los 60 años en un mes y vuelve a niveles de febrero en Aragón

Aumenta especialmente entre los mayores de 80, colectivo para el que se estudia ya la cuarta dosis.

Las mascarillas se mantienen en el hospital Miguel Servet de Zaragoza
Entrada del hospital Miguel Servet de Zaragoza
Oliver Duch

La incidencia de la covid-19 se ha disparado en el último mes entre los mayores de 60 años, retrocediendo a niveles de febrero. Esta franja, en la que se encuentran las personas más vulnerables, empezó abril con apenas 134 casos por cada 100.000 habitantes a siete días, y actualmente supera los 342, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. Preocupan especialmente quienes tienen 80 años o más, un colectivo para el que se estudia la cuarta dosis de la vacuna contra la covid. Hace apenas unas semanas, su incidencia acumulada se situaba en los 163 casos, mientras que ahora rebasa los 440.

Evolución de la incidencia por grupos de edad
Evolución de la incidencia por grupos de edad
Nacho de Blas

La nueva estrategia contra el coronavirus hace que desde el pasado 28 de marzo los diagnósticos se ciñan exclusivamente a los mayores de 60 años y a colectivos vulnerables como las embarazadas o las personas inmunodeprimidas. Los sanitarios consultados confirman que, especialmente tras la Semana Santa, están atendiendo un mayor número de pacientes, aunque por suerte, la mayoría tienen las tres dosis y pasan la enfermedad "como un catarro".

Según las estadísticas del Gobierno central, cuatro de cada diez pruebas que se practican a mayores de 60 años en Aragón dan positivo, el porcentaje más alto de toda España, con una diferencia de más de 16 puntos respecto a la media nacional.

Actualmente, la franja de 90 años o más lidera la incidencia en la Comunidad con más de 600 casos por cada 100.000 habitantes, seguida de los 488 que marca el tramo de 75 a 79 años y los 471 de quienes tienen entre 85 y 89.

El repunte hace que vuelva a mirarse con inquietud a las residencias, que siguen registrando nuevos brotes semana tras semana. La situación, no obstante, "no es alarmante" a juicio del Gobierno de Aragón. Así lo aseguró ayer la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, quien confirmó que la mayoría son casos "leves" que no requieren de ingreso hospitalario. Dijo, además, que los centros están "incluso mejor" que el resto de la sociedad, ya que tanto los trabajadores como las personas que acuden a ver a los residentes siguen teniendo que llevar mascarilla.

Pese a todo, el incremento que se está viviendo a nivel nacional, con comunidades como Navarra o La Rioja con incidencias por encima de los 600 casos entre los mayores de 60 años, podría hacer que el Ministerio anunciase en próximas fechas una cuarta dosis para los usuarios de las residencias y las personas de 80 años o más. Ha de tenerse en cuenta que en los centros de mayores, el pinchazo de refuerzo se puso en septiembre, por lo que la inmunidad de trabajadores y usuarios podría haberse visto sensiblemente reducida.

"Un cambio de tendencia"

Los niveles alcanzados por el conjunto de la población, con una incidencia de más de 210 casos por cada 100.000 habitantes a siete días y más de 6.600 positivos desde principios de mes en Aragón, recuerdan peligrosamente a los de otras olas. A finales de julio de 2020, a escasos días de llegar al pico de la segunda, Aragón se situaba en los 213, mientras que a principios de enero, en plena cuarta onda, se notificaban 236.

Entonces, no obstante, sí computaban todos los casos, y no solo los considerados graves o concernientes a la población vulnerable. Expertos como el epidemiólogo veterinario Nacho de Blas creen que hará falta esperar al menos una semana más para comprobar si este es el inicio de una octava ola o si, por el contrario, se trata de un repunte fruto del fin de las mascarillas en interiores y la relajación del resto de las restricciones. Sí ve claro, sin embargo, un evidente cambio de tendencia entre los mayores de 75.

Lo importante, según De Blas, es que el incremento de contagios no se está traduciendo, por el momento, en un aumento de las hospitalizaciones "en igual medida". A su entender, el fin de la mascarilla y el giro en la estrategia de detección de casos, que ha eliminado el rastreo en la población general, ha provocado "una sensación de falsa confianza". "Cuando se quita una medida suelen verse subidas de en torno al 10%. No obstante, eliminar varias a la vez puede tener un efecto multiplicativo, dando lugar a incrementos de entre el 30% y el 40%", explicó.

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