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Guillermo Fatás dedica su nuevo 'podcast' al escritor y cura jesuita Baltasar Gracián

Este nuevo capítulo radiofónico se describe la vida del autor de "algunos de los libros más importantes del siglo XVII europeo".

Este nuevo capítulo radiofónico se describe la vida del autor de "algunos de los libros más importantes del siglo XVII europeo".

Después de glosar las figuras de Marco Valerio Marcial, Fernando el Católico, Miguel Servet y Jerónimo Zurita, el nuevo capítulo radiofónico de Guillermo Fatás se centra este jueves en Baltasar Gracián Morales, escritor y sacerdote jesuita aragonés “de extraordinaria inteligencia e importancia en la cultura occidental”, a la vez que un gran “desconocido”.

Cuenta el profesor Fatás que Gracián (Belmonte, Zaragoza, 8 de enero de 1601-Tarazona, 6 de diciembre de 1658), murió “arrinconado” tras haber escrito alguno de los libros “más importantes del siglo XVII europeo”. De él dijo el filósofo Friedrich Nietzsche que su obra demuestra “una sabiduría y una perspicacia que no tienen parangón”, y otro filósofo, Arthur Schopenhauer, que aprendió español solo para poder entenderlo bien y traducirlo, calificó su ‘Oráculo’ de “absolutamente único, un compañero para toda la vida”.

Otra de sus aclamadas obras, ‘El arte de la prudencia’, se convirtió en un auténtico superventas en 1992 en Estados Unidos, y a ella pertenecen frases tan reconocidas como “Lo bueno si breve, dos veces bueno”, “Más vale ser engañado en el precio que en la mercadería” o “La queja siempre trae descrédito”, una reflexión que, según Guillermo Fatás, deberían aprender “muchos de nuestros congéneres”.

En su faceta como jesuita fue “muy desobediente” por escribir burlando la censura de la Compañía, lo que le acarreó la prohibición de enseñar y el destierro a un pequeño colegio de Graus (Huesca), amén de un largo ayuno impuesto a base de pan y agua. Tan mal llegó a sentirse dentro de la comunidad jesuita que llegó a plantearse abandonarla, pero antes de tomar esa decisión fue trasladado a Tarazona y puesto al frente de “encargos secundarios”. Presa de melancolía y depresión, murió en la capital del Moncayo en 1568 y enterrado en una fosa común de su colegio.

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