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Oviaragón ofrecerá "pastores de sustitución" para evitar la caída constante de cabaña ganadera

Junto con este servicio, pondrá en marcha una bolsa de trabajadores y fórmulas para favorecer el relevo generacional.

En Oviaragón la edad media de los ganaderos socios de la cooperativa es de 57 años.
En Oviaragón la edad media de los ganaderos socios de la cooperativa es de 57 años.
Grupo Pastores

Desde que las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) dejaron de estar vinculadas a la producción, el sector ovino no ha dejado de perder cabezas de ganado. En apenas quince años su cabaña ganadera se ha reducido a la mitad -provocando también la desaparición de las explotaciones- hasta las poco más de 1,3 millones de animales que quedan actualmente en Aragón, según el último censo autonómico. Un descenso incesante y "preocupante" que tiene también mucho que ver con las dificultades del sector para encontrar mano de obra y asegurar el necesario relevo generacional y ante el que Oviaragón-Grupo Pastores, la mayor cooperativa de ovino de Aragón, ha decidido ponerse manos a la obra, especialmente para que los ganaderos puedan disponer con mayor facilidad de los trabajadores que necesitan.

"Hemos luchado mucho por la reforma de la PAC, por la rentabilidad de los ganaderos, por la comercialización, por conseguir mayor valor añadido a la carne. Hemos trabajado mucho para incrementar la productividad de las ganaderías, mejorar la cuenta de resultados desde el punto de vista de la gestión de la explotación, a través de la mejora de la alimentación, la mejora de la genética o la optimización de procesos", señala el director general de la cooperativa, Ángel Tarancón. Y ahora ha llegado el momento, reconoce, de abordar un problema "muy complejo" que inquieta a los productores, muchos de los cuales se están quitando sus ovejas por las dificultades para disponer de mano de obra.

Tres son las medidas en las que ha comenzado a trabajar el grupo cooperativo para vincular más a lo socios a la entidad e intentar mantener y sostener a las ganaderías. Ya ha creado una "bolsa de empleo para pastores" a la que pueden acudir aquellos ganaderos que necesitan contratar a este tipo de profesionales. "Hasta ahora se han apuntado 284 personas, de los que hemos seleccionado unos 14 o 15 que son los tienen experiencia y con los que inicialmente vamos a contar", señala Tarancón.

Algunos de estos de estos demandantes de empleo son pastores que se han quedado sin trabajo al desaparecer la explotación en la que estaban empleados o esquiladores que quieren compaginar ambas tareas, dado el carácter estacional de su oficio. Esta bolsa se nutre además de personal formado en las escuelas de pastores o en centro de capacitación agraria. No hay muchos jóvenes y los que muestran interés son aquellos que están vinculados con el sector. Y los hay también, reconoce Tarancón, que se han apuntado a la bolsa porque no tienen empleo, pero "ya se ve que no van a poder realizar el trabajo".

Esta es la actuación "más sencilla" y la que ya está dando sus primeros frutos, explica el director general del grupo cooperativo, que dispondrá en unos meses de un nuevo servicio. Lo llaman "pastores de sustitución y apoyo" y el objetivo es que "cuatro o cinco ganaderos de un entorno próximo puedan disponer de un mismo trabajador para momentos puntuales en los que necesitan un refuerzo, como en época de partos, de cubriciones, en vacaciones, por enfermedad...", detalla Tarancón.

De esta forma, los ganaderos no tienen que ocuparse de selecciones, contrataciones o despidos, ya que será el grupo cooperativo el que tendrá contratado al pastor y se ocupará de la gestión y la facturación del servicio.

"Estoy seguro de que este sistema va a funcionar", asegura Tarancón, que reconoce que la figura de "correturnos" que existe en otras comunidades no se podía aplicar al ovino de carne porque cada explotación es muy distinta y el trabajador las tiene que conocer bien.

"Es un tema urgente"

La previsión es que el servicio de pastores de sustitución y apoyo eche a andar en marzo, coincidiendo con las reuniones comarcales preparatorias para la asamblea general que se celebran durante ese mes. "Es ahí donde vamos a ir sondeando las posibilidades de la medida, qué necesidades tienen los ganaderos y cuántos grupos de productores podrían entrar en esta línea", detalla el director general, que añade que en cuanto haya cuatro o cinco ganaderos interesados comenzará la iniciativa "porque es un tema muy urgente".

Para los primeros pasos, Oviaragón-Grupo Pastores se ha puesto en contacto con la Administración a quien solicita un apoyo económico, bien a través del Inaem o de las consejerías de Economía o de Agricultura, para los primeros meses de puesta en marcha, "como la que dispone cualquier otro sector para nuevas contrataciones, ya que es muy difícil optimizar este servicio en los primeros momentos de su actividad", señala Tarancón.

La figura de los pastores de sustitución está estrechamente ligado con la bolsa de trabajo, ya que esta podría convertirse en la cantera de los profesionales del nuevo servicio.

Hay una tercera medida. "Es la más compleja", señala Tarancón. Y con ella se quiere evitar que cuando un ganadero, por edad o cualquier otro motivo, quiere dejar la actividad tenga que echar el cierre a la explotación porque no hay quien le suceda. Para eso Oviaragón está pensando en buscar un ganadero que continúe con la producción, incluso se baraja la posibilidad de que la cooperativa entre con algún tipo de participación y asesoramiento o que se cree una sociedad formada por la cooperativa y el joven que se va incorporando.

"A esta medida todavía hay que darle unas cuantas vueltas. Hay que estudiar cada explotación, analizar su viabilidad, el potencial que tiene, hay que ver con cuántos derechos cuenta, cómo transmitir la PAC al nuevo propietario, como están sus instalaciones, de qué pastos dispone...", enumera Tarancón, que insiste en que también es necesario conocer qué ganaderos estarían dispuestos a optar por este modelo.

Sin estos servicios y ante el déficit de mano de obra y el escaso relevo generacional "hay muchas ganaderías de ovino que podrían desaparecer", concluye.

La amenaza de la PAC, los altos costes y la sequía

No solo la falta de mano de obra y un escaso -por no decir nulo- relevo generacional son las amenazas de una ganadería con importante presencia e historia en la Comunidad y que es la base de una de sus apreciadas marcas de calidad diferenciada, la IGP Ternasco de Aragón.

La Política Agraria Comunitaria no ha sido demasiado generosa con este sector, y la reforma que viene (entrará en vigor en 2023) no es precisamente para bien. Es cierto que la ayuda asociada ha subido un 15%, "pero eso apenas supone dos euros por oveja", señala el director general de Oviaragón-Grupo Pastores, Ángel Tarancón, que advierte además que con la convergencia "también va a haber perjudicados".

Tampoco los ecoesquemas le han dado una alegría al sector. "Pedíamos que la ayuda fuera a la cabeza de ganado pero finalmente irá a tierra pastada", lamenta Tarancón, que insiste en que los ganaderos piden que, al menos, se incremente la actual carga ganadera por hectárea para primar a la oveja y no a la superficie. Hubiera sido además una buena medida, dice , que se incluyese al ovino en las intervenciones sectoriales, una línea de ayudas para los sectores más críticos -en la que se ha incluido el olivar- y a cuyos apoyos se puede optar a través de organizaciones de profesionales.

Los productores miran ahora hacia el Plan de Desarrollo Rural de Aragón (PDR) en las que se incluyen unas ayudas para bienestar animal y otras para recursos genéticos. "Lo que pedimos es que sean compatibles, que los ganaderos se puedan acoger a ambas y que haya además un plus a la calidad", añade.

A todo ello se suma un escenario de incertidumbre marcado por los altos costes de los piensos (han aumentado un 25%) o la electricidad y el gas. "El conflicto en Ucrania y los ataques a la carne tampoco ayudan", asegura Tarancón, que reconoce que, de momento, los pastos no se han visto muy perjudicados por la sequía, pero advierte que si no comienza a llover los problemas llegarán en primavera, porque el sobrecoste en alimentación es muy gravoso para el ganadero.

Y reconoce también que una asignatura pendiente del sector es caminar hacia una mayor integración de estructuras. "Para poder comercializar más y salir fuera necesitamos tamaño".

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