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Crimen de 'Badoo' en Zaragoza: los acusados se culpan mutuamente del asesinato del informático vasco

Candy Arrieta y Mohamed Achraf, que podrían ser condenados a prisión permanente revisable, se culpan de la terrible muerte de José Antonio Delgado.

Los acusados Mohamed Achraf y Candy Arrieta, este lunes en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Los acusados Mohamed Achraf y Candy Arrieta, este lunes en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Candy Arrieta y su pareja Mohammed Achraf, tristemente conocidos por captar hombres a través de la red Badoo con el único objetivo de robarles y golpearlos con extrema violencia –en una ocasión hasta matarlos– han cambiado radicalmente de estrategia. Si hasta el momento no habían abierto la boca sobre el crimen que se les atribuye –y en el juicio por robo y agresión a otra víctima celebrado la semana pasada negaron todo–, este lunes se culparon mutuamente del asesinato de José Antonio Delgado.

Para sorpresa de los presentes en la sala de la Audiencia Provincial de Zaragoza, cada uno optó por eximirse de responsabilidad y señalar al otro como el causante de todos sus males. Incluso se presentaron como víctimas ante el jurado que decidirá su suerte.

Hedangeline Candy Arrieta, que en Badoo usaba el alias Dulce Bella, Angelin Candy o Dulce Ángel, fue la que, para sorpresa de su pareja, abrió la caja de los truenos. La venezolana de 36 años transformó su carácter seguro y frío para presentarse de repente como una mujer maltratada a quien Mohamed Achraf tuvo secuestrada durante tres meses.

Arrieta relató un cuento de terror en el que estarían implicados dos desconocidos dominicanos –de los que no dio ni nombre ni detalles–, supuestamente amigos de Achraf. Contó que los tres, pero especialmente su pareja, la golpeaban y la tenían todo el tiempo atada con bridas y dormida con pastillas. Hasta que la citaban con hombres, claro. Entonces la liberaban, dijo, y hacía lo que ellos le decían, según declaró. Luego la volvían a encerrar en la nave de Pedrola donde vivía con Achraf y este tenía su taller de coches. 

En el caso de José Antonio Delgado, el informático vizcaíno de 54 años que se desplazó el 6 de septiembre de 2019 desde Guecho hasta Luceni para tener un encuentro amoroso con ella, dijo que fueron Achraf y sus amigos quienes suplantaron su perfil de Badoo. 

"Eran ellos los que embaucaban a los hombres. Yo jamás chateé por Badoo. Achraf me obligó a darle la clave de Facebook. Me quitaron el celular. Me obligaron a quedarme parada en una carretera. Me dijeron: ‘‘Va a llegar un señor y nosotros vamos a quitarle el coche’’. Dos se quedaron con el señor del carro y me llevaron de vuelta a la nave", dijo.

"Yo soy una víctima más; yo no he matado a nadie. Me han amenazado desde el primer momento", insistió. Añadió que le daba tantas palizas que un día Achraf llevó al centro de Salud de Alagón y, con el nombre supuesto de Sandra Polonia, la atendieron de las lesiones. "Él dijo que me había caído por las escaleras", expuso. "¿No pidió entonces ayuda?", preguntó la fiscal. "No me dejaba, porque me llevaba con puñal en la espalda todo el tiempo", subrayó.

Con el asesinato de José Antonio Delgado negó tener relación alguna. Ni de la brutal paliza que lo dejó agonizante ni del entierro de su cuerpo agonizante en un lugar inhóspito en el campo, ni del robo de sus pertenencias, parte de las cuales (una cadena y un anillo) se las quitó de las manos la Guardia Civil cuando las iba a tirar por un retrete el día que la detuvieron.

La venta del Mercedes deportivo de color rojo que tenía la víctima la hizo, según explicó, amenazada de muerte. "Me vigilaban a distancia y me dijeron que si hacía una cosa rara me volaban la cabeza", respondió a preguntas de su abogado Luis Ángel Marcén. En un momento dado se dirigió al jurado para decir de Achraf: "Esta persona no puede salir a la calle jamás; es una persona muy mala y me ha violado muchas veces". No obstante, minutos antes había dicho que todavía era su pareja y mantiene vis a vis en la cárcel de Zuera con él. 

Todas esas afirmaciones y otras más las escuchó impasible tras ella Mohamed Achraf, de 40 años. Pero cuando llegó su turno no se corto: "Cuando ella mató al hombre también se quedó fría y tranquila. Un día que discutimos y yo tenía miedo de que me hiciera algo durmiendo le dije: Si me vas a matar hazlo como has hecho con el viejo", contó el acusado en referencia a Delgado.

Yo iba con idea de salvarla pero, después de escucharla, que cada uno se coma su marrón. Lo mató ella" 

Mohamed Achraf indicó que hasta ahora no había hablado porque la estaba protegiendo. Pero, al escuchar todo lo declarado por la mujer dijo: "Lo hacía voluntariamente por ella. Es mi pareja, tenía que salvarla y me iba a comer el marrón. Yo iba con idea de salvarla pero, después de escucharla, que cada uno se coma su marrón", sentenció. El procesado insistió en que es mentira que la tuviera secuestrada o que la maltratara: "Ella iba sola al pueblo (a Pedrola), ligaba con gente y la acercaban luego a casa".

Achraf se presentó también como una víctima, pero de Candy Arrieta:"Ella ya hacía esto en Venezuela. Vivía de los hombres del ‘Badoo’". Apuntó que fue la acusada quien lo mató. No obstante, de manera confusa, admitió que él también intervino, por lo menos, en el traslado o enterramiento de José Antonio Delgado. De hecho, los investigadores localizaron el lugar donde lo inhumaron siguiendo las señales del GPS de la pulsera electrónica que llevaba por maltratar a su exmujer. Pero cambió de opinión, dejó de hablar y señaló que eso ya lo explicaría su abogada, Carmen Sánchez. Sin embargo, no hubo ocasión de oír esas explicaciones. 

“Escuchen, anoten, hagan justicia con la víctima. Un hombre de 54 años al que le arrebataron su bien más preciado, la vida”. La fiscal del caso, Ana Diez, está pidiendo penas de 32 años de cárcel para cada acusado por robo, asesinato, retención ilegal y blanqueo de capitales. Fue la primera en intervenir y pidió al jurado que esté atento. 

La representante del Ministerio Público recordó a los miembros del tribunal popular que los acusados tienen derecho a mentir y que iban muy “preparados”. “Incluso llorarán, pero no se dejen engañar”, dijo. Y les recordó: “Las mentiras de los vivos solo las saben ellos, porque los muertos no pueden hablar”.

Amante del Athletic y de su familia

José Antonio Delgado tenía 54 años y un hijo, Unai, que "como buen vasco de Bilbao, era del Athletic y le gustaba ir a los partidos a San Mamés”, contó la abogada de la familia, Estefanía Rojo. Destacó de su personalidad que "siempre tenía una sonrisa en la cara" y que cada domingo se esforzaba por quedar para comer con sus padres y con su hijo, que era lo que "más le gustaba". La letrada relató que Unai estuvo años haciendo un deporte que no le gustaba solo porque entre el público estaba su padre. La abogada pide la prisión permanente revisable para los acusados.

La tercera acusación la ejerce Juan José Serra, en nombre de la pareja que pagó 11.000 euros por el coche de la víctima y cuya colaboración fue clave para que la Guardia Civil y la Ertzaintza detuvieran a los acusados y esclarecieran el caso. Sus clientes perdieron el dinero y nunca tuvieron el vehículo, cuya documentación les entregó la acusada, Candy Arrieta. 

El juicio continua este marte con la declaración de 20 testigos. 

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