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Juicio del caso 'Badoo' en Zaragoza: el brazalete de maltratador del acusado llevó a la UCO al cadáver del asesinado

La Unidad Central Operativa (UCO), unidad de élite de la Guardia Civil, tuvo que hacerse cargo de las pesquisas: "Algo grave estaba pasando en Zaragoza".

Los acusados, durante el juicio que ha comenzado este lunes en la Audiencia de Zaragoza.
Los acusados, durante el juicio que ha comenzado este lunes en la Audiencia de Zaragoza.
Toni Galán

Los brazaletes de localización que se colocan a algunos maltratadores han demostrado ser especialmente válidos para evitar nuevas agresiones de violencia machista. Pero el llamado caso ‘Badoo’ ha puesto de manifiesto hasta qué punto estos dispositivos GPS pueden resultar útiles para resolver también otros delitos. 

Por ejemplo, el asesinato del informático vasco José Antonio Delgado, al que la venezolana Candy Arrieta y su pareja, el marroquí Mohammed Achraf, supuestamente torturaron y dieron muerte el 6 de septiembre de 2019 en una nave de Pedrola para enterrarlo después en una descampado cuando todavía mantenía algunas constantes vitales.

Un mando de la Unidad Central Operativa (UCO), equipo de élite de la Guardia Civil, ha recordado este miércoles durante la segunda jornada del juicio por el rapto de una de las tres víctimas de la banda ‘Badoo’ que la pulsera que Mohammed Achraf llevaba en el tobillo resultó clave para resolver el caso. Y no solo eso, según el perito, los posicionamientos que “minuto a minuto” facilitaba el dispositivo a la central de la red Cometa fueron decisivos para localizar también el lugar donde la pareja había dado sepultura al asesinado. Pero de los detalles de cómo se produjo el hallazgo del cuerpo, 20 días después del crimen, darán cuenta los especialistas de la UCO la semana que viene. Porque será entonces cuando se celebre una segunda vista con jurado para enjuiciar estos hechos, por lo que se piden a los encausados un total de 58 años de prisión.

La primera víctima de la banda afincada en Pedrola fue un vecino de La Almunia al que la venezolana citó a través de la página de contactos ‘Badoo’. El hombre, F. C. J., de 37 años, quedó con la acusada a las 22.30 del 26 de julio de 2019 en Gallur. Pero lo que él creía que era una cita era en realidad una encerrona que podría haberle costado la vida, ya que le golpearon y le dispararon con una pistola eléctrica para quitarle todo lo que llevaba: incluido su Renault Clio.

“Queríamos saber qué estaba pasando en el Noroeste de la provincia de Zaragoza, porque los tres casos tenían el mismo modus operandi"

De la investigación de este primer rapto se hizo en un primer momento la Comandancia de Zaragoza, pero una segunda denuncia por parte de un vecino de Tudela de 57 años y la posterior desaparición de un informático de 54 de Guecho llevaron a intervenir a la UCO. “Queríamos saber qué estaba pasando en el Noroeste de la provincia de Zaragoza, porque los tres casos tenían el mismo modus operandi: las víctimas eran siempre hombres que habían quedado con una mujer a través de Badoo, a los que citaban de noche y que terminaban siendo torturados con el fin de robarles”, ha explicado el miembro de la UCO que se hizo cargo de las pesquisas.

“Nosotros empezamos a intervenir cuando la Ertzaintza nos dijo que Juan Antonio Delgado había viajado de Getxo hasta Zaragoza. Entonces supimos de los otros dos casos que se habían producido en la zona de Pedrola, Gallur, Luceni. Desde el primer momento trabajamos con la hipótesis de que los tres casos estaban relacionados”, ha apuntado el investigador.

La pulsera de maltratador que llevaba Mohammed Achraf fue crucial para detener a los tres acusados y evitar que se produjeran nuevos secuestros o incluso muertes. “En cuanto identificamos a los sospechosos, antes de practicar la entrada y registro en la nave se montaron guardias discretas con una doble finalidad: controlar a estas personas e impedir que volvieran a atacar a alguien”, ha recordado el responsable de la UCO.

Pero fue algo más que la pulsera GPS la que permitió acabar con la peligrosa actividad delictiva de la banda ‘Badoo’. De hecho, se solicitó a la plataforma de contactos la IP de Daniela Mendoza, porque ese fue el nombre bajo el que se camufló Candy Arrieta para atraer a F. C. J. hasta Gallur. La empresa reveló que se trataba de una mujer que se conectaba desde Pedrola. Y aportó también un dato revelador: la venezolana abrió la cuenta el día anterior a la cita para crearse un perfil falso y la cerró horas después de abandonar a su suerte a la víctima en un descampado en plena madrugada.

Los investigadores de la UCO han destacado la “suerte” que tuvieron de contar con unos compañeros tan profesionales en la zona, ya que les facilitaron “muchísima” información sobre los acusados. Particularmente de Mohammed Achraf, al que explicaron que seguían de cerca por tener órdenes de alejamiento.

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