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ARAGÓN

Illueca trata de reponerse del último golpe al calzado: "Estamos totalmente olvidados"

El incendio del pasado fin de semana, que redujo a escombros una de las pocas fábricas que resistían a la crisis del sector, ha hecho que se pida ayuda para atraer empresas a un pueblo que ha pasado de crear empleo  a tener que ir a buscarlo fuera.

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Un hombre pasea delante de la naves de la empresa arrasada por un incendio el pasado fin de semana en Illueca.
Javier Belver

Illueca debería de estar celebrando estos días sus fiestas patronales en honor de San Babil. Los vecinos del municipio, de unos 3.000 habitantes censados, situado a apenas una hora de Zaragoza, recuerdan cómo en los buenos tiempos las celebraciones duraban más de una semana y por el pueblo pasaban artistas de la talla de Julio Iglesias o Miguel Ríos. Eso fue mucho antes del inicio de la larga crisis de su principal sector económico, el calzado, del desembarco de la competencia asiática y el estallido de la crisis económica anterior y la actual sanitaria. Este año, la pandemia de covid-19 ha obligado a suspenderlas y hay pocos motivos de celebración. Desde el pasado sábado todas las conversaciones giran en torno al incendio que arrasó ese día una de las fábricas de zapatos que habían resistido a las dificultades por las que atraviesa el sector desde hace décadas.

Dependencia del calzado

Este martes por la mañana una dotación de los bomberos de la DPZ se acercaba tras recibir el aviso de que volvía a salir un poco de humo, que quedó solo en eso. Los muros de la fachada aguantan, pero dentro solo queda el amasijo de hierros al que quedaron reducidas las naves de la firma Bran's. Una visión dolorosa para los propietarios, que volvieron a acudir al lugar, todavía en 'shock' tras el suceso. Era una de las cinco fábricas y de las que más empleo creaba, con unos 30 trabajadores, solo directos, que afortunadamente no se encontraban en el momento del fuego, que se produjo de madrugada. El sector del calzado en la comarca, principalmente en Illueca y Brea de Aragón, ha pasado de tener un centenar de empresas y 1.500 empleos a seguir siendo la principal actividad de la zona, pero con solo 25 compañías (12 fabricantes y el resto auxiliares) y unos 500 empleados, según los datos de la Asociación de Fabricantes de Calzado y Afines de Zaragoza y Provincia (Afcya).

"Illueca ha dado trabajo al resto de la comarca y parte de la provincia, pero ahora está ocurriendo todo lo contrario, que tenemos que emigrar"

"Illueca ha dado trabajo al resto de la comarca y parte de la provincia, pero ahora está ocurriendo todo lo contrario, que tenemos que emigrar", lamenta José Luis Loscos, uno de los proveedores de la empresa siniestrada, mientras mira cómo los bomberos vuelven a entrar en la nave en ruinas y dan parte a los propietarios. "Es otro mazazo más", afirma. La crisis sanitaria llegó en 2020 cuando la comarca del Aranda clamaba por su futuro con manifestaciones ciudadanas y se producían protestas por el goteo de inspecciones de Hacienda en el sector en busca de pagos en dinero B.

"Lo único que se puede pedir es que las fábricas que hay se puedan mantener y crear algo más", plantea, pero contempla como única opción de futuro una reconversión hacia otras actividades. "No podemos seguir aumentando la dependencia del calzado", reclama. Para lograrlo, pide ayuda a las administraciones. "Hablamos de que en Aragón se crea mucho empleo, que hay muchas empresas que están viniendo para invertir y aquí estamos en un rincón que estamos totalmente olvidados", lamenta.

Envejecimiento de la población 

"El pueblo está ya prácticamente muerto", sentencia. Una impresión que comparten otros vecinos porque sin trabajo los jóvenes se marchan a buscar oportunidades fuera, a poblaciones como Zaragoza, La Almunia o Ejea de los Caballeros, y la población está cada vez más envejecida. En el centro del municipio hay poca actividad en una mañana en la que los niños están en el colegio y los trabajadores cumpliendo su jornada laboral. El silencio lo rompen las campanas de la iglesia que avisan de un funeral. Tras la misa, un grupo de vecinos se acercan a desayunar a la céntrica pastelería la Granja del Río, desde cuya puerta se puede ver el castillo del Papa Luna, presidiendo el pueblo desde las alturas. 

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Vecinos de Illueca.
Javier Belver
"Este ha sido un pueblo muy trabajador"

"Últimamente no abren empresas, no queda gente emprendedora porque la mayoría se van fuera y el incendio ha sido el 'puntillazo' que le faltaba a Illueca", reconocen Alfonso y Agustín del Río mientras sirven cafés al otro lado de la barra. Uno de los clientes recuerda lo lleno de vida que estaba el pueblo cuando la industria del calzado daba empleo a toda la comarca. Prueba de ello era el movimiento que había en el sector inmobiliario. "Aquí se revalorizaba un piso antes y más que en Zaragoza, ahora ni dado", lamenta Pascual Hernández, illuecano jubilado que reside en la capital aragonesa y que ha vuelto para asistir al funeral. La noticia del incendio también le sobresaltó el fin de semana. Conocía a los padres de los emprendedores. "Son dos hermanos muy trabajadores. Todo lo han hecho con mucho sudor. Este ha sido un pueblo muy trabajador", recalca. Una baza con la que defienden que serían una buena elección para cualquier empresa que se quiera instalar porque tendría mano de obra. "Yo he trabajado siempre en los zapatos. En la época buena aquí sobraba el trabajo", añade José Miguel Fajardo, jubilado que sigue residiendo en el pueblo, pero sus hijos viven fuera. Repite que para los jóvenes "no hay futuro". "Mis tres hijos se han ido a Zaragoza", añade otro compañero.

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Omar San Juan, al frente de una de las tiendas de calzado del municipio.
Javier Belver

Entre los pocos que quedan está Omar San Juan, de 29 años. "Todo el mundo se tiene que ir fuera", ratifica sobre la juventud, en la tienda de calzado que lleva su nombre, abierta por sus padres en 1992. Cree también que la solución es atraer compañías de otros sectores. Si no hubiera sido por el negocio familiar no se habría podido quedar. Con la pandemia ha notado que ha bajado las ventas, primero por los cierres perimetrales y luego por el descenso de los compradores. 

"Es importante que la gente tome conciencia de dónde compra y no solo en los alimentos si no en otros bienes como el calzado"

Desde la asociación de fabricantes de calzado trabajan en adaptarse al cambio de hábitos que ha traído la pandemia y poner en valor el calzado de calidad. "Es importante que la gente tome conciencia de dónde compra y no solo en los alimentos si no en otros bienes como el calzado", explica José Antonio Sacramento, su presidente, en la sede la organización. "Si queremos mantener el tejido industrial tenemos que ser conscientes de dónde vienen", pide al consumidor, ante la competencia de los productos asiáticos de bajo coste, que llevan años inundando el mercado, y el impulso de las compras 'online' con el covid en grandes plataformas de comercio electrónico. La agrupación trabaja en vender más a través de internet, donde confiesa que van retrasados. El también fabricante de zapatos reconoce que no se han cumplido las expectativas de recuperación del sector debido a la ola de contagios tras el verano. "Esperábamos mucho y la nueva variante lo ha ralentizado". 

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Illueca.
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En su lucha por crecer en ventas cuentas con las últimas ayudas aprobadas por el sector. Unos 420.000 euros del Gobierno de Aragón en una línea para el textil y el calzado, de los que 300.000 eran para pymes, en función de los proyectos que presentaran, y el resto para las dos asociaciones del sector. Hay otros 400.000 euros de la comarca pendientes de ser distribuidos.

"Lo fundamental es poder vender", recalca. Las fábricas que quedan terminan ahora de fabricar los zapatos del próximo verano, que entregan el mes que viene a las tiendas. 

El alcalde de la localidad, Ignacio Herrero, destaca la "rabia e impotencia"  de ver cómo "en unas horas se viene abajo el trabajo y la ilusión de una empresa que tiene 22 años de existencia". Considera insuficientes las líneas de ayudas distribuidas hasta ahora y pide apoyo a las distintas administraciones para atraer empresas. "Es un municipio de larga tradición industrial, con mano de obra cualificada. Hemos hecho campañas de difusión ofreciendo suelo industrial gratis y estamos también ofreciendo ayudas a empresas que se quieran instalar, pero necesitamos apoyo de otro ente superior", plantea.

"Llevamos reclamando dos años y no hemos visto resultados. Aquí no cuaja nada. No viene nada nuevo. No se instala ninguna industria", critica Pedro Gracia, desde la plataforma SOS Comarca del Aranda que tuvo que paralizar sus propuestas con la pandemia. Reclama un relevo para el calzado, para que el pueblo pueda volver a crear empleo y con él a tener futuro.

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