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El proyecto Maximiliana se expande para compartir más minutos con las personas mayores

El número de personas que viven solas incrementa cada año, por lo que desde Maximiliana quieren incentivar pasar más tiempo con esa fracción de la población.

Varios trabajadores de Maximiliana en la oficina de la empresa.
Varios trabajadores de Maximiliana en la oficina de la empresa.
Toni Galán

Unas 73.200. Esas son las personas mayores de 65 años que vivían solas en Aragón según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de hace dos años, una cifra que asciende conforme pasa el tiempo y a la que la pandemia de covid-19 ha pasado factura. En la actualidad se estima que casi tres millones de personas a partir de esa edad viven solas, cuando en 2020 eran dos millones. El número de mujeres solas duplica al de hombres.

El zaragozano Jorge Terreu se lleva las manos a la cabeza cuando se percata de que lleva cinco o seis días sin llamar a su abuela, Maximiliana. "Parece mentira que trabaje para facilitar la comunicación de las personas mayores y, fruto de la rutina y de las prisas, no lo haga yo", lamenta Terreu. Este joven es el germen de Maximiliana –sí, como su abuela-, un proyecto que transforma 'smartphones' comunes en dispositivos de fácil uso para personas mayores, normalmente poco familiarizados con estas tecnologías. Empezó durante el confinamiento de marzo del año pasado y en la actualidad contabilizan sobre 300 móviles en toda España, e incluso uno en Perú.

El número de personas que viven solas incrementa cada año, por lo que a través de Maximiliana se quiere incentivar pasar más tiempo con las personas mayores de la mano a la lucha.

Juegan una importante baza con el auge de la videollamada y el uso por internados en residencias. "Se trata de clientes que han llevado a sus padres a una residencia y con la llegada de las olas de covid, se alarga el tiempo sin verles", apunta Jorge, que recibe muchas peticiones "exprés". "En Navidad incrementa la demanda. Son familias que no se pueden reunir con esta situación o regalos para Papá Noel y Reyes. De hecho, este mes igual hemos vendido 45 o 50", celebra Terreu. También se muestra satisfecho con que la tasa de cancelación sea baja, el fallecimiento y personas que se van a casa de familiares por un avanzado deterioro son los principales motivos.

Con estos datos, miles de minutos de conversación y las celebraciones navideñas decidieron gestionar una emotiva acción. "Encontramos un informe reciente del Imserso que recogía que cuatro de cada diez personas mayores de 80 años se sentían solas", comprobaron. Esas cifras les enternecieron y movieron ficha: buscaron un incentivo para que el tiempo compartido con padres y nietos ascendiese. "Creamos el proyecto ‘A tiempo’, en el que también participa Embou. Por cada minuto de compañía con tus mayores, ya sea por teléfono o presencial -se puede meter de forma manual-, nosotros colaboramos con otro minuto en favor de la lucha contra el cáncer", explica Jorge Terreu.

¿Cómo funciona? Era 2002 cuando la Universidad de Berkeley creó Boinc, un proyecto que permitía colaborar a personas de todo el mundo contra el cáncer. “El proyecto Boinc permite conectar dispositivos particulares (ordenadores, móviles, etc) a la red para que realicen pequeños cálculos y permitir que la investigación avance más rápido", exponen en 'A tiempo'. Así que por un lado, todos los móviles de Maximiliana están conectados, de tal forma que se contabilizan automáticamente todas las llamadas y videollamadas. Y por otra parte, en el almacén de Maximiliana guardan en torno a un centenar de móviles, que de normal permanecen apagados. "En lugar de que estén apagados, los encendemos y los conectamos. Entonces, esa red de móviles forma un superordenador y lo dejamos accesible para que un laboratorio lo pueda utilizar de forma remota para hacer cálculos –detalla Terreu-. El laboratorio envía los paquetes, esa red realiza las operaciones y devuelve el resultado".

Aunque esta campaña estaba pensada para Navidad, no descartan que se extienda más allá de estas fechas y el objetivo es el millón de minutos. Mientras tanto, en Maximiliana continúan sumando gestos, como los 50 móviles que financió el Ayuntamiento de Zaragoza, a través de la Oficina de Mayores, para entregar a domicilio a personas que lo necesitaban. O los que facilitó Ibercaja junto el Consejo Aragonés de las Personas Mayores (Coapema).

Cinco centenarios al otro lado de la pantalla

La media de edad de los usuarios de Maximiliana son los 80 años, pero cinco de ellos han superado el centenario.

El tanto por ciento de batería, un icono de teléfono, mensajes, WhatsApp o cámara de fotos es la información que se pueden observar los usuarios de Maximiliana, además, de las caras de los allegados a los que puede seleccionar en caso de llamar. Todos estos aspectos los puede controlar el familiar que está a cargo de la aplicación, también puede regir el tiempo de llamada, las fotografías de los contactos o el orden de los mismos. Ese es uno de los avances que se han introducido en la aplicación desde que se creó. También es posible llamar de emergencia a los familiares más cercanos. El precio son 19,90 euros al mes o 28,90 euros si se incluye la tarjeta SIM -10 gigas de internet y llamadas ilimitadas-.

"Cuando tengo un poco de tiempo de pausa para pensarlo, alucino de cómo está yendo", reconoce Jorge Terreu. A raíz de la publicación en HERALDO, en julio de 2020, le entrevistaron más medios a nivel nacional y la noticia llegó a oídos de quien se convirtió en su inversor. Eso le ha permitido que mejore el producto y que ya piense en nuevos avances, como puedan mejorar el bienestar y salud de las personas mayores, como permitir que hagan la compra o que vigile valores como tensión, por ejemplo.

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