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Heraldo del Campo

entrevista

Gonzalo Giner: "Necesitamos interpretar mejor los comportamientos de los animales"

El veterinario y escritor participó la pasada semana en un acto con alumnos de Veterinaria en Zaragoza y disertó sobre la importancia del comercio de la lana.

Gonzalo Giner, esta semana en un acto en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza.
Gonzalo Giner, la pasada semana en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza.
A. Royo

Un grupo de estudiantes de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza acompañaba hace unos meses a varios pastores trashumantes a lo largo de su recorrido entre las provincias de Teruel y Jaén. Esta actividad, además de su componente más o menos lúdico, tiene objetivos académicos. La pasada semana, los alumnos, en un entrañable acto, presentaron los trabajos elaborados durante su viaje. Estuvo con ellos el veterinario y escritor Gonzalo Giner, quién disertó sobre la importancia del comercio de lana a lo largo de la historia.

¿Cómo valora esta iniciativa de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza?

Me parece una idea maravillosa. Vivimos en un país en el que el ovino, sobre todo por la lana, ha tenido una trascendencia fundamental durante siglos y esto se nos ha olvidado. El recorrido de la trashumancia en las distintas cañadas reales y el movimiento de animales condicionó no solo el comercio, sino también la existencia de algunos pueblos que, si no, no hubieran surgido. Ha condicionado, en definitiva, nuestra propia historia. Así que, el hecho de que un grupo de chavales jóvenes decidan parar esta vida acelerada que llevamos e irse con un gran hatajo de ovejas para recorrer las cañadas por las que caminaban nuestros antepasados me parece una preciosidad. Ellos han venido encantados.

¿Qué ha pasado con la ganadería? ¿Cómo pasa de ser la potencia que describía a una situación tan compleja? ¿Se puede recuperar ese esplendor?

Esto es fruto de la evolución. En la historia de la humanidad hay cambios, en algunos casos pequeños y en otros más grandes, que determinan el futuro. En el caso de la lana, en cuanto aparecieron las fibras textiles, empezó a tener problemas. Pero hay alternativas. Yo trabajo en Castilla y León, donde se ha producido un cambio muy profundo en el sector. Ahora, la gran mayoría son ganaderías de leche que han implantado unos avances tecnológicos espectaculares. La lana ya no tiene tanto valor, así que se hacen quesos. Algo parecido sucede en Aragón con el ternasco.

¿Cómo llega un veterinario a la literatura?

En mi caso fue una cuestión terapéutica. En mi casa se leía mucho. De hecho, mis padres me enseñaron a leer, pero nunca nadie había escrito. Llegó un momento en el que atravesé una situación de fuerte tensión nerviosa en mi trabajo. En ese punto decidí que tenía que tener la cabeza ocupada. De ahí nació la primera novela [‘La cuarta alianza’]. Ya voy por la séptima.

¿Detrás de cada gran persona hay un animal?

Que no quepa ninguna duda. Tanto si hablamos de animales de compañía, cuyos efectos pueden ser más claros, como de otro tipo de animales, por ejemplo, los caballos. Hay algunos míticos como Babieca -el caballo del Cid- o Bucéfalo -el de Alejandro Magno-, que tuvieron tanto nombre como sus dueños. Hay muchos animales que tuvieron mucha relevancia en el momento histórico en el que vivieron.

¿Cómo ha cambiado la relación de las personas con los animales?

Está fenomenal actualmente. La historia no ha vivido un momento mejor, pero hay cosas que están fallando. En primer lugar, la máquina de traducción entre animal y persona no está funcionando bien. Ellos saben interpretar mejor nuestras reacciones que nosotros las suyas. Falta interés en saber el porqué de los comportamientos animales. La etología animal es aún la gran desconocida. A veces, cuando decimos que un animal nos está besando, el animal no está haciendo eso en realidad.

Por otro lado, el respeto por el bienestar animal está adquiriendo una importancia enorme. Sí que quiero destacar que los animales tienen la necesidad de mostrar su condición: un perro de aguas necesita meterse en el agua. Tenemos que darles la oportunidad de ser feliz más allá de hacernos felices a nosotros. Para ello tenemos que saber cuál es su naturaleza y adaptarnos a ella.

¿Cómo se concilian bienestar animal y rentabilidad?

El ganadero ha entendido siempre el bienestar animal. Sabe perfectamente que, cuando un animal está bien cuidado, con espacio y temperatura adecuados, se expresa de manera óptima en su faceta productiva. Esa lección está muy aprendida entre los ganaderos y los animales también lo expresan a través de su comportamiento, que los ganaderos entienden perfectamente.

Uno de los ganaderos con los que trabajo canta a sus animales y ellos le escuchan y buscan el sonido. Los animales necesitan rutinas, que les pasen las mismas cosas a las mismas horas. Eso es parte de su felicidad.

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