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Heraldo del Campo

vitivinicultura

Nuevas inversiones para hacer (aún) más Grandes Vinos

A pesar del complicado escenario que desde el 14 de marzo de 2020 ha dibujado la pandemia, Grandes Vinos, la mayor bodega de la D. O. Cariñena no ha dejado de invertir. En los dos últimos años ha desembolsado cuatro millones de euros en dos nuevas naves, una de depósito y otra para "botellas durmientes".

A la izda, la nueva nave de depósitos, junto a la bodega construida en el año 2000. Delante una plantación de vides con todas las variedades integradas en la D. O. Carineña.
A la izda, la nueva nave de depósitos, junto a la bodega construida en el año 2000. Delante una plantación de vides con todas las variedades integradas en la D. O. Carineña.
HA

Sus viñedos ocupan la superficie mayor de la denominación de origen más grande de Aragón. Y con ellos se elaboran grandes vinos.

Así lo recuerda el propio nombre de esta empresa que nació del impulso y la colaboración de cinco cooperativas creadas en los años sesenta en la comarca de Campo de Cariñena -Nuestra Señora del Pilar de Villanueva de Huerva, San Roque de Alfamén, San José de Aguarón, San Bernabe de Cosuenda y la Sociedad Agraria de Transformación nº75 Cariñena Vitícola- que decidieron sumar fuerzas para levantar en 1997, acompañadas por el Ejecutivo de la Comunidad, a través del Instituto Aragonés de Fomento, y las entidades financieras Ibercaja y Caja Rural de Aragón, una potente compañía con mayor capacidad de abrirse paso en los más diversificados mercados.

No se ha conformado con aquella primera dimensión, aunque ha sido también su éxito entre los paladares de consumidores de todo el mundo el que ha obligado a Grandes Vinos a ir sumando superficie y producción. Sus inversiones han sido constantes, tanto en las bodegas como en la empresa elaboradora y comercializadora, que ocupa 27.000 metros cuadrados que se levantan sobre una superficie total de 72.000 metros cuadrados.

Su último desembolso, y aún en tiempos de pandemia, han sido los cuatro millones de euros con los que han levantado una nueva nave de depósitos de 3.000 metros cuadrados con capacidad para ocho millones de litros de vino. Unas instalaciones con las que Grandes Vinos, que produce en su conjunto 45 millones de litros de vino con las más variadas referencias, quiere disponer de un proceso "más controlado, que facilite el trabajo con los coupage y que permita una mayor homogeneización de los caldos", señala su director general, José Antonio Briz.

José Antonio Briz, en la nueva nave de depósitos.
José Antonio Briz, en la nueva nave de depósitos.
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La bodega cuenta además con una edificación de otros 4.000 metros cuadrados en la que pueden reposar hasta cuatro millones de botellas de vino "durmientes", señala Briz, que detalla que la inversión en esta instalación surge del convencimiento de que "reposando en botella ganan los vinos de Grandes Vinos".

Son sus últimas inversiones, pero no las únicas. También sus cooperativas han desembolsado en su constante modernización más de 7 millones de euros en los últimos cuatro años.

Las nuevas inversiones en Grandes Vinos habían echado a andar cuando llegó la pandemia, pero, a pesar del parón que la crisis sanitaria impuso a la economía y a toda esa incertidumbre que rodeó la comercialización en tan desconocido escenario sanitario, los socios de esta empresa, la mayor de la Denominación de Origen Cariñena, no desistieron de continuar con el proyecto de ampliar sus instalaciones.

Ahí luce ahora la nueva y flamante nave de depósitos de unos 3.000 metros cuadrados que se levanta junto a la bodega construida en el año 2000. Una edificación que se presenta con una alfombra de vides en las que crecen todas y cada una de las variedades de uva integradas en la denominación de origen más antigua de Aragón para que los clientes puedan conocer y diferenciar el fruto con el que comienzan los grandes vinos de esta bodega.

Tiene capacidad para albergar ocho millones de litros, aunque, de momento, no está ocupada en su totalidad. Equipada con 16 depósitos de acero inoxidable de 100.000 litros, seis de 200.000 y 25 de 50.000 litros que albergan actualmente 4 millones de litros, estas instalaciones cumplen una función de almacén, para guardar el estocaje que hasta ahora se guardaba en las cooperativas que integran Grandes Vinos. "El objetivo es tener más control sobre la calidad y conseguir además una homogeneización del producto", destaca su director general, José Antonio Briz, que señala el espacio todavía disponible para equipar con otros tantos depósitos.

"Botellas durmientes"

Hay más. Fue también durante el duro año de la pandemia cuando Grandes Vinos materializó una inversión destinada a disponer de mayor espacio para guardar el vino que reposa en vidrio. La nueva nave, de unos 4.000 metros cuadrados, tiene capacidad para albergar hasta cuatro millones de "botellas durmientes" y fue una apuesta de la bodega para disponer de unas mejoradas instalaciones para este tipo de envejecimiento. "Creemos que durmiendo en botella los vinos de Grandes Vinos ganan todavía más", añade Briz.

Ambas instalaciones suman un desembolso que ronda los cuatro millones de euros, en los se incluyen también maquinaria y equipos con los que Grandes Vinos está en continua renovación y modernización. Una apuesta que se hace visible en el recorrido por esta imponente bodega de 27.000 metros cuadrados que se levanta sobre una superficie de 72.000 metros cuadrados situados en el corazón de la denominación de origen más grande de Aragón.

Nueva nave con capacidad para cuatro millones de botellas.
Nueva nave con capacidad para cuatro millones de botellas.
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Porque las nuevas infraestructuras se suman a la nave de depósitos con la que ya contaba la bodega, equipada con más de 80 tanques con capacidades que van desde los 12.500 litros hasta los 200.000 litros, capaces de almacenar hasta 3,2 millones de litros de vino. Esta se comunica y alimenta a una moderna embotelladora, equipada de avanzada tecnología y que puede tener lista para su comercialización hasta 10.000 botellas cada hora. Una producción que en su viaje por esta línea se somete hasta a cuatro controles de calidad, entre los que destaca un sistema que realiza fotografías en cuatro dimensiones para desechar aquellas unidades que presenten cualquier defecto, por nimio que sea. 

Esta instalación está además preparada para adaptarse a los 42 tipos de botellas diferentes en las que Grandes Vinos lanza al mercado su Corona de Aragón, su Monasterio de las Viñas y su 3C, "todos ellos enfocados a un mercado más tradicional"; su Beso de Vino, El Circo y Hoy, que tienen un carácter "más moderno"; su Iglup, "el trago fresco de uva macabeo (blanco) o garnacha (rosado) con apenas cinco grados"; y su más reciente elaboración, 49 millions (blanco y rosado), "una bebida refrescante, de baja graduación alcohólica, chispeante y de fina burbuja, dispuesta a conquistar el paladar más joven", matiza el director general. Y, por supuesto, su Anayón, la joya de la corona, su gama más prémium con ediciones limitadas y numeradas, que se elabora en una pequeña bodega situada en las instalaciones de la cooperativa de San José de Aguarón, en la que el proceso es manual y los depósitos apenas tienen capacidad para 1.000 litros. "Unas pequeñas elaboraciones de las que sale el vino más grande", matiza Briz, que recuerda que esta marca, que cuenta con el Anayón parcela garnacha y el parcela cariñena, tiene además una versión "casi para coleccionistas". Es su Anayón Terracota, un vino que, como su nombre indica, envejece durante un año en ánforas de barro.

En la sala de barricas

Cientos de metros ocupa también la sala en la que más de 14.500 toneles de roble francés, americano, húngaro y alguno que otro fabricado en Navarra se apilan en perfecto orden mientras en su interior el vino gana en edad. Esa es la cifra actual, porque la instalación tiene todavía suficiente espacio para que le acompañen (cuando sea preciso) otras 2.000 barricas más.

Una inmensa sala para albergar 14.500 barricas.
Una inmensa sala para albergar 14.500 barricas.
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Sorprende también la capacidad de su almacén de producto terminado, que puede acoger más de dos millones de botellas totalmente vestidas y empaquetadas, dispuestas para salir a los más de 47 países a los que exporta el 64% de la producción esta bodega de Cariñena, que emplea actualmente a 62 trabajadores.

Y trufando estas instalaciones se sitúan los laboratorios en los que se controla la calidad, se ensayan nuevas elaboraciones o en los que se puede encontrar a las enólogas de la compañía (todas son mujeres) realizando una cata de vinos. Hay espacio también para despachos y salas de reuniones e incluso comedores (con cocina incluida) en los que agasajar a los clientes o disfrutar de celebraciones con los socios.

Hay un pequeño museo que recuerda la tradición de la bodega, así como los numerosos artistas que por ella han pasado, y un club, que tiene como socia de honor a Maribel Verdú, en el que se hacen elaboraciones personalizadas.

En las cooperativas

Si Grandes Vinos no ha dejado de modernizarse desde el momento mismo en el que nació, tampoco han dejado de hacerlo sus cooperativas socias, en las que todavía se conserva la arquitectura característica de las bodegas construidas en los años sesenta.

Detalla Briz que San José de Aguarón, Cariñena Vitícola, San Roque de Alfamén, San Bernabé de Cosuenda y Nuestra Señora del Pilar de Villanueva, que aglutinan a más de 700 socios y una superficie de viñedo cercana a los 4.400 hectáreas, han sumado en los últimos cuatro años una inversión conjunta que supera los 7 millones de euros. Un desembolso que ha tenido como destino nuevos equipamientos como los 42 modernos depósitos de hormigón revestido con resina epoxy y dotados con placas para controlar digitalmente la temperatura durante la fermentación.

Y todo ello para prepararse ante un futuro "que llega cargado de incertidumbre", reconoce José Antonio Briz. El director general de Grandes Vinos asegura que, a pesar del mazazo de la pandemia, los números de la bodega salvaron un complicado 2020 "en el que todos entendíamos que la economía iba a dar un giro". Mucho más "inquietante" ha sido el 2021, en palabras de Briz, que explica que el año que termina "ha tenido más oscuros que claros".

El 2022 viene cargado también de inquietud, insiste, porque a la crisis sanitaria se suma la de las materias primas, los vaivenes de la evolución económica o las dificultades para el transporte internacional. "Va a ser muy difícil afrontar el nuevo año", reconoce Briz, que augura que este escenario va a perpetuarse durante los dos o tres próximos años, aunque confía en que pasado ese periodo vuelva la "tranquilidad" y la economía recupere "su efecto de dinamización de los pueblos, las ciudades y los países". Y sobre todo Briz está seguro de que será especialmente la demostrada profesionalidad del equipo de Grandes Vinos lo que les hará "sin duda, salir más rápido de la crisis".

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