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Heraldo del Campo

gente de la tierra

De jugar entre los viñedos a ser una excelente empresaria

Propietaria y directora de Bodegas Tempore, Paula Yago ha sido distinguida esta semana con el Premio Excelencia Empresarial que concede Arame.

Paula Yago, propietaria de Bodegas Tempore, Premio Excelencia Empresarial de Arame.
Paula Yago, propietaria de Bodegas Tempore, Premio Excelencia Empresarial de Arame.
P. Y.

Paula Yago siempre ha estado ligada al medio rural. Nació y creció (y ahí sigue) en Lécera, un pequeño municipio de la vaciada comarca zaragozana de Campo de Belchite. Nieta e hija de agricultores está además vinculada al sector primario "desde que tenía dientes", asegura. Tanto que apenas contaba con siete u ocho años cuando ya acompañaba -muy a gusto- a sus progenitores a vendimiar los campos familiares.

Pero no parecía entrar en sus planes dedicarse a la producción de vino cuando en la adolescencia se marchó a Zaragoza para cursar primero el bachillerato y más tarde titularse en la Universidad en Relaciones Laborales, que completó con formación en Marketing y Comercio Exterior.

Por eso, aunque dio sus primeros pasos vitales entre viñedos, los laborales comenzaron lejos de la tierra de labor. Su primer trabajo fue en el sector bancario, pero Paula Yago pronto entendió que ese no era su sitio, así que orientó su trayectoria profesional hacia los temas comerciales y el marketing, que era lo que le gustaba, en una empresa que, gracias a sus conocimientos en inglés y alemán, le permitió "viajar y conocer mundo".

Ni por asomo pensaba entonces aquella joven veinteañera en cambiar de rumbo cuando su hermano, dos años más joven e ingeniero agrónomo, decidió quedarse en el campo. "Fue en una comida de domingo en la casa familiar cuando pensamos: ‘si tenemos viñedos por qué no hacemos una bodega", explica. Y ahí se despertó ese arraigo al sector que "siempre se tiene dentro", dice. Víctor se ocuparía de las viñas, Paula de la gestión empresarial. Y dicho y hecho. En 2001 se levantaba Bodegas Tempore, que ya ha cumplido 20 vendimias.

Lo que empezó casi de casualidad ha convertido a Paulo Yago en una empresaria excelente. Así lo reconoce el premio que el pasado martes le otorgó la Asociación Aragonesa de Mujeres Empresarias (Arame), unos galardones con los que esta organización pone en valor el buen hacer y la profesionalidad de este colectivo, "su pasión por lo que hace, el esfuerzo y tesón por hacerlo bien y su compromiso constante de mejora continua".

Paula Yago recogió el premio acompañada por su familia.
Paula Yago recogió el premio acompañada por su familia.
P. Y.

Explica Yago que nunca tuvo la sensación de que su labor es excelente, pero cuando le comunicaron la decisión del jurado quiso hacer el ejercicio de analizar qué era lo que le había hecho merecedora de la distinción. Lo primero en lo que piensa es en "el importante equipo (25 trabajadores) que hay detrás de nosotros desde hace veinte años", al que, eso sí, reconoce, "es importante mantener siempre implicado y motivado".

A partir de ahí, no hay que buscar misteriosas cualidades, sino aplicar algo tan sencillo y complejo a la vez como "trabajo, disciplina, constancia". Y a todo ello sumar, insiste, una inquietud permanente por conocer y no dejar nunca de aprender, "porque solo así sabes con certeza los pasos a seguir".

Empresa familiar

En esa inquietud por aprender incluye Paula la necesidad que tuvieron los Yago Aznar de formarse y entrenarse como empresa. "Éramos solo una familia y teníamos que acostumbrarnos a ser una familia empresaria", explica. Así que ni corta ni perezosa los embarcó a todos en un curso dirigido a este tipo de compañías del que extrajeron una importante enseñanza que no han dejado de aplicar y que les ha permitido mantener separada pero muy bien avenida su vida familiar y la profesional. "En esa formación nos enseñaron que hay que actuar como si nos pusiéramos dos gorras, una familiar que llevas en cuanto entras por la puerta de casa, la otra empresarial para estar en el campo o en la bodega".

Ahí están los resultados. Aquellas 50 primeras hectáreas con las que empezaron a trabajar en Lécera los hermanos Yago se han convertido en 150 hectáreas, de las que han vendimiado este año 750.000 kilos de uva de gran calidad. Tempore, integrada en la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Bajo Aragón, pone anualmente en el mercado 450.000 botellas de vino, de las que el 86% viajan rumbo a 32 países de todo el mundo. Sus caldos (fue pionera en ecológicos son apreciados los mercados europeos (en especial Suiza y el Reino Unido), en Estados Unidos, en los países asiáticos (sobre todo Singapur y Corea del Sur) y desde hace tres años entre los paladares sudamericanos, con Brasil y Colombia a la cabeza.

Camino por recorrer

A pesar de todo lo conseguido (premio incluido), Paula Yago insiste en que todos los días son susceptibles de mejoras. "Sin duda, para ello, el galardón a la Excelencia Empresarial, es un revulsivo para hacerlo más y mejor, para seguir creciendo y consolidando la empresa. Nos queda un gran recorrido", añade.

Un camino que se vuelve más pedregoso cuando la empresa está situada en el medio rural. "Jugamos en segunda división", asegura. La directora de Bodegas Tempore reconoce que en la España vaciada las limitaciones son muchas, pero destaca esencialmente las comunicaciones tanto terrestres como digitales. "Se nos cae continuamente la red y dificulta mucho el trabajo", señala y añade que a 60 kilómetros de la capital, con unas carreteras de segunda o tercera y sin continuidad en el transporte público "es muy difícil atraer talento".

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