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Heraldo del Campo

investigación

Cuando las tripas de cerdo caben en un chip

Beonchip es una empresa biotecnológica dedicada a reproducir, para su estudio, diversos órganos humanos. También han aplicado su actividad en sectores como el porcino.

Los productos desarrollados en BEOnChip reducen costes y errores de diagnóstico.
Los productos desarrollados en BEOnChip reducen costes y errores de diagnóstico.
BEOnChip

España es el primer país productor de porcino de la Unión Europea y el tercero del mundo. En 2020 facturó cerca de 20.000 millones de euros y sus exportaciones superaron los 7.600 millones. Significa más del 42,5% de la producción final ganadera, según los datos de Interporc. Aragón, por su parte, es la primera comunidad autónoma en cría de ganado, con casi 4.000 explotaciones.

El crecimiento de una actividad, y la del porcino no lo es menos, trae consigo el nacimiento de empresas relacionadas de forma directa con ella. Y este catálogo es inmenso, abarca desde proveedores de alimentos o de materiales hasta empresas de investigación avanzada para mejorar las condiciones, en este caso, del porcino.

Una de estas empresas es Beonchip. Fundada en 2006 por Rosa Monge, Ignacio Ochoa y Luis Fernández, esta compañía se dedica al desarrollo de chips microfluídicos para el cultivo celular ‘in vitro’. El producto final es un dispositivo en plástico desechable que permite realizar experimentos de cultivo celular aumentando el éxito de una línea de investigación dada. Los dispositivos están fabricados utilizando el mismo material transparente en el que están realizados los productos habituales de laboratorio. De esta manera, se pretende evitar introducir nuevas incertidumbres sobre los resultados.

Es decir, reproducen en un chip no tanto un órgano determinado del cuerpo humano sino sus funcionalidades, para aplicar estos estudios a diversos campos como el de la cosmética o el de la alimentación. "Hasta ahora, se hacía en bandejas bidimensionales, lo que suponía, además de costes muy elevados, un elevado número de falsos positivos en las fases preclínicas de los estudios, ya que se pierden algunos estímulos", explican desde la empresa.

Si bien la principal línea de negocio de Beonchip era la salud humana, en 2018 decidieron abrir su actividad al mundo animal, con el objetivo de aplicar su tecnología, denominada ‘Organ on Chip’, al sector porcino. Para ello, participaron en la primera ronda de selección de la aceleradora Porcinnova. "Eso nos dio visibilidad y conocimiento de un sector ajeno para nosotros hasta entonces y que está muy abierto y muy receptivo a la innovación. De hecho, en un futuro podríamos plantearnos abrir alguna línea de investigación en este campo", señala Rosa Monge, CEO de Beonchip.

Lara Pancorbo, Sandra González, Rosa Monge, Luis Serrano y Sara Aldea son parte del equipo de BEOnChip.
Lara Pancorbo, Sandra González, Rosa Monge, Luis Serrano y Sara Aldea son parte del equipo de BEOnChip.
BEOnChip

En este caso, el proyecto consistió en la reproducción de las funciones de un intestino de cerdo con el fin de estudiar de manera más eficiente cómo se produce la absorción de nutrientes, y permitir a las integradoras hacer piensos más eficaces ante la realización de tests que puedan detectar anomalías o enfermedades de los animales, así como el diseño de nuevos fármacos. "Todo esto de manera más rápida que si se hiciera sobre los animales, ya que tendrían que permanecer estabulados durante cierto tiempo; y también de forma más ética, ya que, cada vez más, se busca evitar la experimentación en animales, salvo que esté justificadísima", detalla Monge.

Nueva ronda

Beonchip fue uno de los proyectos empresariales seleccionados en la primera edición del programa Porcinnovadores que puso en marcha la aceleradora Porcinnova. Este organismo ha lanzado ya la tercera edición de esta iniciativa. Ya se han seleccionado los ocho proyectos que, en esta ocasión, se orientan principalmente hacia la automatización de la fase industrial del sector porcino, aunque sin perder de vista otros aspectos como la implantación de tecnologías denominadas ‘upstream’. Las más cercanas al sector primario están en auge desde que se inició la pandemia por el coronavirus, en marzo del 2020, algo que fue también motivo del Segundo Reto Sectorial, que se ha centrado en buscar las tecnologías más avanzadas detrás de las últimas tendencias en innovación (inteligencia y visión artificial, robótica, fotónica…) para acercarlas al sector porcino por el gran impacto medioambiental y social que tienen.

Investigar en Aragón

"Aunque en otras ciudades como Madrid y Barcelona existen potentes centros de biotecnología, creemos que hay que poner en valor que también en nuestra casa se puede hacer investigación puntera", asevera Rosa Monge, quien insta a "poner en valor lo que hacemos aquí y a apostar por nuestra tierra y creérnoslo un poco más".

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