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Tercer Milenio

Los retos de Movember: cáncer de próstata, testículos y salud mental

Un diagnóstico precoz es clave para frenar estas enfermedades, en torno a las que gira la reivindicación del movimiento Movember.

Una mascarilla con bigote.
Una mascarilla con bigote.
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Movember nació en 2003 con la historia de una treintena de hombres de Melbourne, que decidieron dejarse bigote ante el diagnóstico de cáncer de próstata de un amigo. Esa es una de las batallas que se pretende vencer con el hecho de dejarse bigote y participar en alguno de los gestos que se plantean en la web oficial del movimiento. También se les añaden la lucha contra el cáncer de testículos y la preservación de una buena salud mental.

La salud mental del hombre

Movember considera que esta última es una “parte integral de la salud”, por esa razón, invierten en ideas que ayudan a hombres y niños a mantenerse mentalmente sanos. En su portal detallan que cada minuto muere un hombre por suicidio en el mundo.

En este sentido, una de las vías en las que trabajan es en la eliminación de estereotipos que son una barrera. Desarrollar modelos progresivos de éxito para mejorar la salud mental y el bienestar de los hombres, cuestionar los aspectos negativos de la masculinidad y su efecto, animar a mantenerse en contacto con allegados y que se hable de salud mental fuera del sistema sanitario son los puntos de su estrategia.

El silencioso cáncer de próstata

Sobre el cáncer que desató el movimiento, ¿cómo se puede sospechar el cáncer de próstata? "No tiene síntomas propios, específicos", responde Ángel Borque, jefe de la Unidad de Próstata del Servicio de Urología del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Se plantea realizar un diagnóstico precoz, porque la aparición de síntomas debidos al propio tumor suele coincidir con fases muy avanzadas de la enfermedad, explica el doctor Borque.

"Cuando los varones tienen alguna alteración a la hora de orinar, acuden al urólogo y esas alteraciones muchas veces vienen derivadas del crecimiento de la próstata propio de la edad -apunta Ángel Borque-. Cuando el urólogo investiga ese crecimiento prostático, en algunas ocasiones, hay un tumor detrás".

Los factores de riesgo para padecer un cáncer de próstata son tres, según enumera el doctor: "La edad, los antecedentes familiares y la raza negra en los que se ha demostrado que hay una mayor incidencia de cáncer de próstata e, incluso, de mayor agresividad. Esto último puede estar condicionado por factores genéticos y/o hormonales".

Ante esta realidad, la Asociación Europea de Urología propone hacer ese diagnóstico precoz. "Consiste en investigar a los varones mayores de 50 años a través de un análisis de sangre y un tacto rectal", apunta Borque. Este proceso se puede iniciar en unidades de urología o en atención primaria. "No obstante, si los hombres son de raza negra o existe una historia familiar de cáncer de próstata, se aconseja adelantar ese estudio a los 45 años", apunta el jefe de la Unidad de Próstata. En la actualidad, y desde hace dos años, en el Hospital Miguel Servet se dispone de una consulta de asesoramiento genético vinculado al cáncer de próstata, algo que "es pionero en España".

El cáncer de próstata es el de "más frecuente diagnóstico en el varón". En 2021, se estima que se detecten en Aragón en torno a 1.000 nuevos casos, de acuerdo al número de población y a la pirámide de edad -750 en la provincia de Zaragoza, 190 en la de Huesca y en la turolense 120, según estimaciones-. En España, el total son unos 35.000. A pesar de ser el más frecuente entre los hombres, no es el que más vidas se cobra: en Aragón se calculan alrededor de 200 fallecidos en 2021, y 6.000 en el cómputo nacional. "Esto quiere decir que diagnosticamos mucho, pero conseguimos mucho impacto terapéutico", indica el doctor Borque.

En cuanto a los tratamientos. "Si asumimos que hay determinados tumores prostáticos que no van a producir un gran impacto en salud, hay algunos casos en los que no es necesario ni tan siquiera tratar, sino que basta con seguir de cerca al paciente y a su tumor -expone Borque en relación a esta estrategia, denominada vigilancia activa-. De esta forma se evitan los efectos secundarios derivados del tratamiento". En el Hospital Miguel Servet se coordina el estudio multicéntrico nacional de vigilancia activa junto al doctor José Rubio, de Valencia, con 15 años de seguimiento y más de 3.000 pacientes en toda España -cerca de 200 en Aragón-. También participan otros centros aragoneses.

Sin embargo, si los tumores son más agresivos se recurre a la cirugía: "Habitualmente por vía laparoscópica, aunque lo más puntero en la actualidad es la robótica, que en Aragón todavía no se dispone", lamenta Borque, que menciona que es para reducir los efectos secundarios, como la incontinencia o la impotencia. Otra alternativa es la radioterapia en los tumores localizados, mientras que si el tumor está extendido tienen que recurrir a tratamientos que pretenden eliminar la testosterona o también quimioterapia. A día de hoy, se diagnostican un 4% de cánceres de próstata metastásicos.

El cáncer de testículos y su ataque en jóvenes

Otra de las luchas de Movember es el cáncer testicular. ¿Qué hay que vigilar para realizar un diagnóstico temprano de esta enfermedad? "La masa testicular en la autoexploración. Si se nota un bulto, sobre todo, si es de reciente aparición, obliga a un estudio, tanto exploración como ecografía", señala Pedro Gil, jefe de Sección de Uro-Oncología también del Servicio de Urología del Miguel Servet de la capital aragonesa.

"Una vez que el hombre está operado, se comprueba la extensión de la enfermedad", determina Gil. Además, agrega que "suelen ser casos en los que se detecta el bulto, se deriva a urgencias y directamente se le opera. El problema de este cáncer es que cada mes que pasa se duplica la capacidad tumoral, de ahí la importancia del diagnóstico precoz".

"La inmensa mayoría son curables y el 90% detectados a tiempo, por lo que se extirpa el testículo afectado", apunta el jefe de la Unidad de Uro-Oncología. No se transmite de un testículo a otro, aunque si aparece en uno, hay más riesgo de que aparezca en el otro, por lo que es necesario continuar con controles periódicos, unos 10 años después del tratamiento.

Los pacientes de este tipo de cáncer son en su mayoría jóvenes: de 20 a 40 años, con un pico en torno a los 60. Si en el cáncer de próstata el componente genético juega un papel relevante, en este caso es la enfermedad criptorquidia, "cuando el testículo no ha descendido hasta la bolsa escrotal durante el desarrollo fetal". La fertilidad suele estar dañada, sin embargo, a los pacientes se les ofrece la preservación de semen, por si desean tener descendencia en el futuro, por si no se consiguiera.

En el intervalo de tiempo de 2003 a 2007, según datos oficiales, en Aragón se notificaron 104 casos de cáncer testicular. Se trata del tumor sólido "más frecuente en adultos jóvenes" y el quinto en incidencia dentro de los tumores urológicos. En general, supone un 1,5% de los tumores en el varón.

Movember, "fundamental" para estas enfermedades

Que se celebren iniciativas como Movember es bien acogida por estos facultativos aragoneses especializados en cáncer de próstata y de testículos. "Movember le da visibilidad, pero sobre todo lo que le da es que recupera recursos económicos a nivel de donaciones y, a partir de ese dinero, fomenta la investigación", aplaude el doctor Borque y destaca su importancia. "Está muy bien el bigote, pero hay mucho más detrás. Además, es una fundación muy considerada en transparencia", añade el jefe de la Unidad de Próstata.

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