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Los rastreadores no dan abasto y detectan picos de más de 15 contactos por positivo

Admiten no haber visto nunca una curva tan aguda y dicen que muchos jóvenes «se están autoaislando» al sentir síntomas o estar en contacto con un contagiado.

Una joven, a punto de someterse a una PCR ayer en Teruel
Una joven, a punto de someterse a una PCR ayer en Teruel
Jorge Escudero

Los rastreadores no dan abasto. El incremento de casos entre los jóvenes ha multiplicado la carga de trabajo en pleno inicio del periodo vacacional. En centros como el Amparo Poch (Actur Oeste), que suma 12 positivos en las últimas 72 horas, nunca habían visto un ascenso "tan agudo". Lo cuentan trabajadoras que llevan más de un año realizando esta labor. "Hemos tenido hasta 17 contactos de un solo positivo, cuando hace dos semanas apenas eran tres o cuatro", explicó una de las rastreadoras.

La mayoría son "gente de unos 20 años que ha estado en Salou o de campamentos". "Nunca habíamos tenido a tantos jóvenes. Por lo general, lo ponen fácil, pero si a lo mejor no se acuerdan de los apellidos, todo se complica. Hoy, por ejemplo, no he podido ni terminar todo lo que tenía que hacer», señaló. Los próximos días se prevén "complicados", aunque nadie se atreve a decir hasta qué punto, ya que, mientras otras oleadas han seguido incrementos "graduales", esta ha registrado uno "exponencial".

En Torre Ramona, el escenario es "bastante peor" al que se vivía a finales de la semana pasada. "Tenemos gente que ha estado en Salou, Cambrils, Barcelona o Navarra. Hay quien, incluso, se aísla automáticamente al llegar a casa por tener síntomas o haber estado en contacto con una persona que ha dado positivo", confirmó uno de los rastreadores.

A este respecto, desde el Amparo Poch añadieron que hay jóvenes que "directamente, avisan a sus padres" y, al volver de vacaciones, o bien acuden a otro domicilio o son sus progenitores los que se van a una segunda residencia. "Lo más importante es que, ante el menor síntoma, se aíslen y avisen a todos sus contactos", manifestaron.

Las Fuentes Norte también vive unos días de "sobrecarga" al tener que compaginar la atención cotidiana, la vacunación y el rastreo de contagios. "Hemos pasado de un caso hace dos semanas a 11. Estamos otra vez en las mismas, pinta igual de mal que el verano pasado. Al parecer, los chavales sí pueden terminar el curso, pero los sanitarios no, por segundo año", resaltó uno de los profesionales.

El avance de la vacunación ha hecho que los jóvenes no estén contagiando a sus padres, que dan negativo una vez que se les practican las PCR. Esto, en todo caso, no evita el "lío burocrático", ya que hasta que no se les comunica el resultado están obligados a guardar cuarentena y cogerse la baja. "Con los hermanos, en cambio, es distinto, ya que no están vacunados y terminan contrayendo el virus", expusieron.

En otros puntos, como Parque Roma, la incidencia "también está subiendo bastante". Esto ha obligado a la plantilla a redoblar esfuerzos para sustituir al personal de vacaciones y ‘llevar al día’ los rastreos. "Da la sensación de que se está teniendo menos precaución y que, al irse de vacaciones, han descuidado aspectos como el uso de mascarilla, aunque, por el momento, no hemos llegado a los niveles de otras olas", comentó uno de los rastreadores.

Lo mismo ocurre en el centro del Arrabal, donde "ha aumentado muchísimo" tanto el número de positivos como el de PCR y test de antígenos. "A Primaria le va a suponer mucho trabajo. Solo espero que los hospitales y las ucis no se saturen en exceso. Este fin de semana, la frase que más se oyó en la sala de espera fue ‘Es que he estado en Salou'", apuntó una de las trabajadoras.

La mayoría de estos centros tenían previsto hacer este martes incluso más pruebas de las practicadas el lunes, una tendencia creciente que augura días de malos datos para Aragón. Lo importante, coincidieron los rastreadores consultados, es que los pacientes parecen estar cumpliendo las cuarentenas, lo que acota el círculo de contactos. Se teme, en todo caso, que nuevos viajes de estudios -como el de los estudiantes que terminarán en los próximos días la prueba extraordinaria de la Evau- compliquen aún más el escenario en las próximas semanas.

En el centro de salud de Valdespartera también han percibido un incremento de los contagios, y especialmente, de los contactos a rastrear. La mayoría son personas de entre 18 y 25 años y sus grupos de amigos. En este sentido, explicaron que hay casos relacionados con viajes, pero también los hay producto de la "vida social" que pueden hacer en Zaragoza. En este barrio tampoco se están notificando apenas contagios entre los padres, puesto que la práctica totalidad están vacunados, y cuando se producen tienen muy poca sintomatología. "Ahora mismo estamos colapsados", lamentaron.

Sin personal para rastrear

Huesca, por su parte, es ya la tercera ciudad con la incidencia más alta en Aragón y ha sumado en la última semana 75 positivos. "Asistimos a un goteo de casos, sobre todo entre jóvenes contagiados en actividades de ocio", señaló el médico Ramón Boria, del centro de salud de Santo Grial, el más afectado, con 40 de los casos. No pudo concretar si es por viajes de fin de curso, pero sí tiene la certeza de que deriva de encuentros sociales de jóvenes.

El repunte llega con los centros de salud saturados a causa del rebrote, el periodo de vacaciones y sin refuerzo de rastreadores, aseguró este delegado sindical de Cemsatse, ya que son los propios médicos y enfermeras quienes se encargan del seguimiento de los contactos a través del sistema de alertas de positivos. "Somos nosotros los que hacemos la encuesta epidemiológica de cada caso y el rastreo", comentó.

La buena noticia, dijo, es que los pacientes "son de sintomatología muy leve" y no hay una mayor presión asistencial, "en el sentido de que haya que verlos varias veces, ni ir a los domicilios o enviarlos al hospital". "Si no estuviéramos en pandemia, no irían ni al médico", agregó.

Eso sí, el trabajo se ha disparado porque eso no les libra de realizar las encuestas epidemiológicas, rastrear los contactos, localizarlos, pedir pruebas y ver los resultados, llamarlos al cabo de unos días para ver como están, asegurarse de cómo hacen cuarentena…

"Es una población diferente a la que hemos estado tratando hasta ahora, porque antes no había brotes en la gente joven", indicó Boria, en cuyo centro se realizan una veintena de PCR cada día. No obstante, "cuando aparecen son difíciles de controlar". Este médico augura que durante unos días la curva seguirá creciendo, pero a su juicio, "no estamos en una situación de alerta sanitaria".

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