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El primer foco desde 2016, tres meses después de que España sea "indemne"

Los expertos y el sector hacen un llamamiento a la "calma" y la prudencia.

Ovejas en la Feria Internacional de la Maquinaria Agrícola en Zaragoza. FIMA
Ovejas.
Oliver Duch

Su nombre más popular es el de brucelosis, pero también se conoce como fiebre de Malta, fiebre mediterránea, fiebre ondulante, o enfermedad de Bang. Está provocada por bacterias del género brucella, con muy alta transmisión entre las ganaderías de ovino y bovino. Y supuso durante casi 25 años todo un quebradero de cabeza tanto para las administraciones como para las ganaderías, conscientes de la importancia de erradicar una zoonosis que provoca importantes pérdidas en el sector, no solo porque obliga a sacrificar a los animales infectados, sino también porque se trata de una enfermedad limitante para los desplazamientos intracomunitarios, lo que pone en riesgo unas exportaciones que no han dejado de crecer en los últimos años especialmente en los apetecibles mercados árabes con un alto poder adquisitivo.

Pero tras miles de ovejas sacrificadas, continuos controles, numerosos análisis y campañas de vacunación, Aragón consiguió en 2018 ser declarada libre de brucelosis ovina y el pasado año también lograba que el reconocimiento se extendiera a las ganaderías de bovino. Al conjunto de España le costó algo más alcanzar la consideración de "indemne" de enfermedad. Tuvo que esperar al pasado mes de marzo, cuando la Comisión Europea concedió este estatus al país, una situación que el propio ministro Luis Planas calificó como "una noticia histórica" al tiempo que agradecía los esfuerzos realizados durante más de dos décadas de lucha contra esta enfermedad.

Y tan solo tres meses después se ha hecho público el primer brote de brucelosis en España desde 2016 localizado en una explotación de la Puebla de Valverde en Teruel. La presencia, de nuevo, de la enfermedad ha caído como un jarro de agua fría sobre el sector, aunque tanto desde el Gobierno de Aragón, como desde el Ministerio, desde las organizaciones agrarias o por parte de expertos veterinarios se habla de "prudencia", se hacen llamamientos a "la calma", se pide evitar una alarma que más que ayudar contribuirá a perjudicar a una ganadería que no atraviesa precisamente su mejor momento y se asegura que el trabajo realizado hasta ahora contribuirá a que todo sea un brote "puntual".

Desde la consejería de Agricultura se insiste en que hace seis años que se dejó de vacunar con el objetivo de conseguir la calificación de indemne y que fue el pasado año cuando se consiguió que se considerase la Comunidad como "libre de brucelosis". Pero precisamente esa condición, insisten desde el Departamento, obliga a realizar un mantenimiento de calificación anual. Ha sido en esos análisis en los que se ha detectado la enfermedad en un animal que ni siquiera mostraba síntomas. "Eso demuestra que el sistema de control funciona", señala el director general de Calidad y Seguridad Alimentaria, Enrique Novales, que no cree que Aragón pierda su calificación.

Lo dice también Juan José Badiola, veterinario, epidemiólogo y director del Centro de Encefalopatías de la Universidad de Zaragoza, que reconoce que si se trata de un descubrimiento al azar lo que pone de manifiesto es que el Gobierno "esta haciendo lo que tiene que hacer".

Badiola asegura que el hecho de que haya aparecido un brote no significa que se haya ido al traste los logros conseguidos para erradicar la brucelosis. "Esto ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo. Lo peor es no hacer nada", insiste el experto, que afirma que ahora hay que determinar la causa de esta enfermedad, que se contagia mucho entre los animales, pero "el humano no la contrae por consumir carne".

Este experto veterinario recuerda que Aragón fue una de las autonomías que llegó a contar con el mayor número de contagios, pero reconoce que esto fue así porque la Comunidad es una importante productora de ovino. De hecho, en estos momentos su cabaña ganadera suma 1,6 millones de cabezas repartidas en unas 3.500 explotaciones, que a pesar de las dificultades de los últimos años están consiguiendo abrir nuevos mercados para la producción en vivo.

Precisamente una de las cooperativas más grandes del sector en España y en Europa está en Aragón. Ninguna de las granjas integradas en Oviaragón-Grupo Pastores se ha visto afectada por este brote, por lo que sus responsables, con la información de la que hasta ahora disponen, se muestran tranquilos aunque expectantes ante el desarrollo de la enfermedad. "De momento parece que el foco está controlado y no va a afectar a los mercados, pero habrá que esperar su evolución en las próximas semanas", señalan desde el grupo cooperativo.

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