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ARAGÓN, DE PUERTAS ADENTRO EN PANDEMIA

Familia Aventín: “Hacía tiempo que no me sentía tan policía como durante la pandemia”

La de Policía Nacional no es una vida sencilla. A su vocación de servicio se une otro factor fundamental: el apoyo y compromiso de quienes, aunque invisibles, permanecen detrás de cada uno de los agentes.

Familia Aventín: “Hacía tiempo que no me sentía tan policía como durante la pandemia”
Familia Aventín: “Hacía tiempo que no me sentía tan policía como durante la pandemia”
Toni Galán

El zaragozano Cristian Aventín (37) lleva en el cuerpo de la Policía Nacional 15 años. Hace 18 conoció a su mujer, María (36). Hoy viven junto a sus dos hijos, Adrián (6) y Alejandro (2) en María de Huerva. “Nos compramos casa aquí porque teníamos claro que queríamos un espacio amplio para criar a nuestros hijos”, afirma él. Quién les iba a decir, once años después, que tener una terraza o un jardín iba a convertirse en todo un lujo a raíz de la pandemia.

Y es que, dadas las circunstancias, vivir en un espacio de 240 metros cuadrados, distribuidos en cuatro plantas, ha sido todo un regalo. En la planta baja se encuentran el salón, una terraza exterior y la cocina, los tres espacios en los que más tiempo han estado  durante el último año. “Sobre todo en la terraza, jugando al fútbol, a las vaquillas o haciendo el gamba”, afirma Aventín mientras sus hijos saltan sobre una cama elástica. En este espacio también disfrutaron de varias barbacoas y muchos vermús, sobre todo durante los primeros meses del confinamiento.

Al menos, así era cuando el trabajo se lo permitía pues, en su caso, ambos -ella se dedica al sector de la logística y el transporte- han tenido que trabajar más que nunca. Sin embargo, para Cristian la crisis sanitaria ha supuesto algo trascendental: volver a la calle como un Z más tras varios años dedicado a la investigación como parte del grupo de Policía Judicial. “El día que se decretó el Estado de Alarma fue un shock, también para nosotros. Recuerdo que nos dijeron “Todo el mundo a casa, a partir de mañana volveremos a la calle”, relata.

“La Policía Nacional creó un protocolo pionero en España para desarrollar el trabajo en equipos, siempre con el mismo binomio y evitando el contacto con otros compañeros” 

Y así fue. De repente, y de manera excepcional, todos los agentes volvieron a desarrollar labores de Seguridad Ciudadana: “La Policía Nacional creó un protocolo pionero en España para desarrollar el trabajo en equipos, siempre con el mismo binomio y evitando el contacto con otros compañeros”.

Y no solo eso. Algunos compañeros, de forma voluntaria, se encargaban de desinfectar las dependencias de las comisarias. Situaciones que, a pesar de su intensidad, han pasado inadvertidas para la ciudadanía. “Sinceramente, creo que la pandemia ha servido para unificar y humanizar mucho más el cuerpo. Había compañeros que llevaban 20 años sin pisar la calle y, de la noche a la mañana, tuvieron que volver a ponerse el uniforme, con todo lo que ello significa”, admite.

"Creo que la pandemia ha servido para unificar y humanizar mucho más el cuerpo"

Una curiosa mezcla de emoción y vértigo entremezclada por una cruda realidad, la que dejaba a su paso el avance de la pandemia. Porque el miedo de llevar el bicho a casa también nos ha unificado a todos. “A mí no me daba miedo, ni pensaba en si lo podía traer o no. Su obligación era estar en la calle y, a pesar de todo, lo veía feliz cada día porque es lo que le gusta de corazón. Te prometo que no pasé miedo”, señala su mujer. La necesidad de vocación en este oficio es -coinciden- imprescindible.

Como explica la zaragozana, nada más llegar a casa ponían su uniforme en una bolsa e iba directamente a la lavadora: “Creo que no lo habíamos lavado tantas veces en la vida”. “Date cuenta que entrábamos en casas de gente que no conoces de nada, o metías al coche a una persona para identificarla… era una lotería”, asevera él.

“A mí no me daba miedo. Su obligación era estar en la calle y, a pesar de todo, lo veía feliz cada día porque es lo que le gusta de corazón"

“Lo que pasa es que muchas veces la gente no piensa en lo que hay detrás, ni en lo que se lleva a casa un policía”, reconoce Cristian. Y eso que, en su opinión, la pandemia a contribuido a la hora de humanizar este trabajo, del cual sabemos poco más de lo que hemos conocido a través del cine o la literatura. “Hemos vivido situaciones inimaginables, pero también cosas muy bonitas. Hacía tiempo que no me sentía tan policía como durante la pandemia”, reconoce el policía.

Los aplausos de las 20.00 horas

Otra cosa que no olvidará nunca fueron los primeros aplausos que sintieron suyos. Sí, porque tanto él como sus compañeros paraban el coche a las 20.00 horas y encendían las luces para aplaudir al personal sanitario: “conforme iban pasando los turnos, nos dimos cuenta de que la gente comenzó a aplaudirnos a nosotros… fue muy emocionante, a algún compañero le saltaban las lágrimas. No hay nada más bonito que una persona que no te conoce de nada te aplauda por estar haciendo lo que te gusta”.

Familia Aventín: “Hacía tiempo que no me sentía tan policía como durante la pandemia”
Familia Aventín: “Hacía tiempo que no me sentía tan policía como durante la pandemia”
Toni Galán

A partir del mes de junio, aunque a oleadas, el nivel de alarma y la sensación de riesgo fueron descendiendo y la normalidad regresó paulatinamente a las comisarías. También los pequeños de la casa, ya en septiembre, volvieron al colegio, aunque estando los dos trabajando, y sin poder recurrir a los abuelos, se vieron obligados a contratar a una persona para echarles una mano en casa. “Yo tan solo teletrabajé 15 días al principio. El resto me puse el horario de mañanas para poder conciliar en casa. Tanto en la policía como en mi empresa nos dieron muchas facilidades para llegar a todo”, explica ella.

“Yo me lo he pasado bien porque hemos jugado mucho con papá, aunque me mandaban muchas fichas del colegio”

Mientras tanto, en casa las horas discurrían entre sesiones de cocina a ocho manos -los niños, taburete y silla mediante, no perdían la oportunidad de colaborar a la hora de hacer galletas o bizcochos con sus padres, aunque fuera de puntillas-, largas tardes de sofás y películas -de dibujos, claro- y, sobre todo, mucho juego. “Yo me lo he pasado bien porque hemos jugado mucho con papá, aunque me mandaban muchas fichas del colegio”, afirma Adrián, que, como si nada de esto hubiera pasado, reconoce que lo que más le ha gustado ha sido saltar con su padre: “Siempre nos ganaba él”.

Familia Aventín: “Hacía tiempo que no me sentía tan policía como durante la pandemia”
Familia Aventín: “Hacía tiempo que no me sentía tan policía como durante la pandemia”
Toni Galán

Conciliar siendo policía

“En casa hemos tratado de vivirlo todo con la mayor naturalidad. De hecho, Adrián ya me ha dicho que quiere ser policía y granjero”, bromea su padre. Actualmente Cristian forma parte del gabinete de prensa de la Policía Nacional de Aragón, un trabajo que le permite acogerse a unos horarios más fáciles de adaptar a la vida familiar y, de paso, dar a conocer la labor que desarrollan sus compañeros del cuerpo. “Es una manera distinta de vivir la profesión, pero igual de bonita y necesaria”, opina.

Porque si hablamos de la lección que sacan en este hogar aragonés de la pandemia, ella asegura que han aprendido a “valorar mucho más lo que tienes cerca, a vivir el momento y a sentirnos más unidos que nunca a los nuestros”. “Además, yo me he sentido más orgullosa que nunca de que mi marido fuera policía, él no salía por los aplausos, salía porque de verdad quería”, señala. En el caso de Cristian, este admite que la pandemia ha puesto en evidencia la importancia de profesiones cuya labor, en ocasiones, pasa inadvertida. 

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