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Desafíos y estrategias para la alacena global

Una jornada virtual analizaba esta semana los retos de futuro y el impacto de la geopolítica sobre el sector agroalimentario.

El sector agroalimentario tiene implicaciones políticas y geoestratégicas que inciden de manera directa en las empresas del sector y en sus ventas internacionales.
El sector agroalimentario tiene implicaciones políticas y geoestratégicas que inciden de manera directa en las empresas del sector y en sus ventas internacionales.
Pixabay

¿Cómo se negocia en Ginebra? ¿Qué va a suceder con los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos agrícolas españoles? ¿Hacia dónde irá la nueva PAC? ¿Cuáles son las nuevas tendencias de consumo? ¿Qué percepción se tiene fuera de nuestros límites del producto agroalimentario aragonés? Estas son algunas de las preguntas con las que Roser Mestre, responsable del sector agroalimentario en Aragón Exterior (AREX), abría el seminario digital ‘Perspectivas y retos comerciales del sector agroalimentario aragonés’, que ella misma moderó y que tuvo lugar esta pasada semana de manera telemática.

Y es que, pese a su estrecha relación con el territorio, con el medio rural más cercano, el sector agroalimentario, por su trascendencia y su impacto en la economía, tiene implicaciones políticas y geoestratégicas que inciden de manera directa en las empresas del sector y en sus ventas internacionales. Por ello, es necesario que los agentes del sector agroalimentario conozcan estos vínculos y puedan tomar decisiones con la mayor información posible. Esta idea es sobre la que ha girado el seminario virtual en el que participaron los consejeros Comercial y de Agricultura de España ante Naciones Unidas y los Organismos Internacionales en Ginebra, Sergio Prieto y Javier Sierra; José Antonio Domínguez, gerente de Negocio Agroalimentario de Ibercaja; Carmen Urbano, directora general de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón y Marthe Casel, responsable de Exportación de Harineras Villamayor.

Las tensiones entre Rusia y Estados Unidos y entre Estados Unidos y China, el ‘brexit’, el cambio de modelo hacia lo determinado por Naciones Unidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 o las consecuencias de la pandemia son algunos de los retos globales a los que el sector agroalimentario no puede ser ajeno.

Para alcanzarlos, el sector agroalimentario debe afrontar un profundo proceso de transformación digital, que será clave para la internacionalización de sus empresas, a lo que hay que sumar la inteligencia necesaria para conocer los diversos escenarios de los mercados o los nuevos hábitos de consumo, que cada vez están más presentes en el ámbito digital.

Y para desarrollar estos procesos con éxito y alcanzar los objetivos que cada empresa se propone es fundamental contar con la máxima información, tanto sobre los diversos "obstáculos técnicos" como sobre el posible "riesgo geopolítico" del país al que se quiere acceder. Puede parecer una información a la que no es fácil acceder, sin embargo, hay recursos. Uno de ellos es el boletín digital Geopolítica Agroalimentaria, pero también en la web del Ministerio de Agricultura se puede encontrar este tipo de información. Aunque lo mejor es acudir directamente a las fuentes y contactar con las oficinas ministeriales en Ginebra, algo a lo que sus representantes animaron durante esta jornada, que forma parte del tercer ciclo de seminarios virtuales ‘Círculo Agroalimentario Connect@’, al que asistieron representantes de más de 80 empresas.

Un momento de la jornada ‘Perspectivas y retos comerciales del sector agroalimentario aragonés'.
Un momento de la jornada ‘Perspectivas y retos comerciales del sector agroalimentario aragonés'.
HA

Un aleteo en Bruselas, un huracán en el Bajo Aragón

Hay un dicho popular que reza que el aleteo de una mariposa en Australia puede provocar un huracán en el Caribe. Esta frase se emplea en muchos casos para ilustrar el fenómeno de la globalización y de las consecuencias que sobre unos territorios pueden tener decisiones tomadas a cientos o miles de kilómetros de distancia.

Por supuesto, el sector agroalimentario no es ajeno a esta situación y en muchos casos sufre las consecuencias de sucesos que, aparentemente, nada tienen que ver con los alimentos. Un ejemplo de ello son los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos a diversos productos alimentarios españoles a raíz de un litigio comercial entre dos compañías aéreas. ¿Por qué tiene que pagar un productor de aceite de oliva, pongamos, por ejemplo, del Bajo Aragón las consecuencias del conflicto entre Boeing y Airbus? El consejero de Agricultura del Gobierno de España ante Naciones Unidas y ante los Organismos Internacionales, el aragonés Javier Sierra, lo explica: "Los alimentos son bienes emblemáticos de cada país, muy emocionales y, en muchos casos, son moneda de cambio", afirmaba.

Las claves para paliar esta y otras situaciones que afronta el sector agroalimentario en un momento de grandes cambios e incertidumbres fueron el eje sobre el que giró el seminario virtual ‘Perspectivas y retos del sector agroalimentario aragonés’, dentro de un ciclo de ‘webinars’ más amplio, que puso en marcha la Dirección General de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón.

Extremadamente globalizado

Casi el 10% del comercio internacional de bienes es de alimentos, una cifra que supone el doble que hace 25 años y que ni siquiera una situación como la de la pandemia ha podido frenar. Una de las claves de este crecimiento es la "extrema globalización", por lo que, a juicio de José Antonio Domínguez, gerente de Negocio Agroalimentario en Ibercaja, es necesario "estar informado y tomar posición" ante los asuntos geopolíticos que afectan a la realidad del sector agroalimentario. Domínguez desgranó algunas de las principales tensiones, como las existentes entre Estados Unidos y Rusia y Estados Unidos y China, o el ‘brexit’, que tienen impacto en sectores como el del vino, el cárnico o los cereales.

Asimismo, pidió "reflexionar" sobre otro de los retos globales a los que el sector no puede ser ajeno: la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Domínguez abogó por una combinación equilibrada entre los tres bloques de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: el económico, el medioambiental y el social, para apostar tanto por materias como por el bienestar animal o la sanidad vegetal, pero sin dejar de lado herramientas que ayuden al avance de las empresas del sector, como la digitalización o el ‘networking’.

Es precisamente la digital una de las transformaciones clave que debe llevar a cabo el sector agroalimentario. Así lo destacaba en su intervención la directora General de Innovación y Promoción Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Carmen Urbano, quien, de entre los diversos retos a los que hay que hacer frente, incidió en el reto del marketing: "Nos hace falta marca", aseveraba Urbano, para quien el fortalecimiento de esta marca pasa por tener "inteligencia de mercado" para conocer la evolución y las nuevas tendencias de un mercado y un consumo que "cada vez es más digital". "No se puede salir a vender como se ha hecho siempre", afirmó Urbano.

Urbano sostuvo que "los mercados son más que pequeñas transacciones, son un encuentro entre la oferta y la demanda, por lo que es necesario explorar dónde están nuestros clientes y cómo podemos encontrarnos con ellos". Para ello, la clave es lo que ella denominó la ‘omnicanalidad’, algo que "no hay que confundir con la multicanalidad. Es decir, no hay que estar en todos los sitios por estar, sino que hay que seleccionar muy bien los canales".

La digitalización empresarial, según Urbano, se fundamenta en cuatro pilares que las empresas tienen que alinear: el equipo, las tecnologías facilitadoras, como la agricultura de precisión, el Internet de las Cosas (IoT), el marketing y el conocimiento profundo de las operaciones y mecanismos de importación y exportación para adaptarse a las nuevas tecnologías. La necesidad de estar presentes en los canales digitales es clara para la directora y opina que "la balanza comercial de España en los canales electrónicos es deficitaria, si bien el ‘ecommerce’ de alimentos de bebidas ha crecido exponencialmente durante la pandemia y los consumidores han tenido experiencias satisfactorias que les harán repetir". Según los datos que aportó Urbano, el comercio electrónico supondrá el 20% de las transacciones comerciales en España. Por ello, "ya nunca dejaremos de trabajar los entornos virtuales, se quedarán los formatos híbridos".

La geopolítica de los alimentos

El Ministerio de Agricultura de España cuenta con una oficina de representación ante Naciones Unidas y ante las Organizaciones Internacionales ubicada en Ginebra. Dos de sus consejeros, Javier Sierra y Sergio Prieto también participaron en este seminario virtual. Javier Sierra, consejero de Agricultura de esta oficina, recalcó que la Unión Europea es el primer exportador y el tercer importador de alimentos del mundo. Además, incidió en el prestigio y buen hacer de las empresas agroalimentarias de la UE, ya que son "su calidad y seguridad" lo que colocan al continente a la cabeza de las exportaciones, de las que el 70% son alimentos elaborados y el 30%, materias primas. Un tercio de esas exportaciones se integra en cadenas de valor globales, es decir, pasan al menos por tres países atravesando dos fronteras.

Todos estos flujos se ven afectados por algunos de los principales contenciosos mundiales. Sierra los clasificó en varias categorías: arancelarios, como el que mantiene Estados Unidos y la Unión Europea, por el que el gobierno norteamericano impuso unos aranceles del 25% a productos como la aceituna, el vino, el aceite de oliva, el queso o los porcinos. Sierra también destacó el importante peso de los conflictos entre Estados Unidos y China, en los que la Unión Europea tiene una visión dividida, ya que se entiende al país asiático como un posible mercado, pero también como un rival, por lo que en este momento "se está revisando la política comercial" con China.

Asimismo, y con las miradas puestas en 2030, Javier Sierra incidía en las evoluciones hacia las que debe apuntar el sector y que pasan por la reducción de pesticidas, la disminución de las pérdidas de nutrientes y antimicrobianos o el crecimiento de la agricultura ecológica, unas tendencias que, según vaticina, "van a ir llegando a cada vez más consumidores" y que seguramente provocarán que la UE refuerce sus fronteras en un mundo en el que se prevé una cierta "regionalización" a causa de las amenazas sanitarias.

Despensa del mundo confinado

Por su parte, el consejero para Asuntos Comerciales de España ante Naciones Unidas y los Organismos Internacionales, Sergio Prieto, hizo un balance del comportamiento del sector agroalimentario y de su evolución durante los meses de pandemia. Prieto calificó el año de "muy complicado, con una caída de las exportaciones del 10%", siendo el agroalimentario "el único que creció en sus exportaciones (un 5,5%)". Por esto, Sergio Prieto calificó al sector de "despensa del mundo confinado". Además, Prieto animó a las empresas a obtener toda la información posible a través de su oficina y a "tratar de sacar ventaja de las negociaciones multilaterales", que se centran ahora en tres pilares: la eliminación de ayudas internas a algunas empresas y sectores para evitar desventajas entre ellas; la eliminación de aranceles y la eliminación de subvenciones a la exportación.

La visión de las empresas del sector la aportó en esta jornada Marthe Casel, responsable de Exportaciones de Harineras de Villamayor. Casel destacó la importancia de la internacionalización y la exportación como un instrumento "para estar más preparado" ante futuros acontecimientos, ya que tener información de lo que sucede en otros mercados permite anticiparse y tomar decisiones más correctas.

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