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Más de mil ovejas de paseo sobre el asfalto de Zaragoza

Los hermanos Clemente y su rebaño de ovejas cruzaron el río Ebro por el puente de Manuel Giménez Abad en la madrugada de este martes, una práctica que repiten desde hace cinco años.

Darío Clemente, al frente del rebaño de ovejas, a su paso por el puente de Manuel Giménez Abad de Zaragoza.

Una ovejita, dos, tres, cuatro, cinco… Ese sonsonete se repite entre algunas sábanas cada noche para intentar conciliar el sueño. Más de mil contaron Javier y Darío Clemente en la medianoche de este martes por la Ronda Hispanidad y el puente de Manuel Giménez Abad de Zaragoza. En su caso no eran para dormir, sino que se trataba de corderos de verdad, de los que van en rebaño; para más señas, cabezas de rasa aragonesa y de roya bilbilitana.

El toque de queda dejó ver pocos coches y menos viandantes –ninguno- por esta zona de la capital aragonesa. Provenientes de la oscuridad de los campos de Las Fuentes, pronto se escucharon los primeros cencerros tañer y las primeras ovejas balar. También algunos gritos de los pastores que marcaban el camino de las cabezas a la vez que atizaban al suelo con sus cayados. "Desde el 24 de marzo han estado pastando en campos yermos de Miraflores", contó Darío con los ladridos de los canes de fondo. Casi cuatro semanas más tarde, realizan el camino a la inversa, regresan a la margen izquierda sobre sus propios pasos, camino a unos campos de San Juan de Mozarrifar.

La ovejas a su paso por el puente de Manuel Giménez Abad, de Zaragoza.
La ovejas a su paso por el puente de Manuel Giménez Abad, de Zaragoza.
Heraldo
"Seguimos con la trashumancia y, por lo tanto, con una tradición"

El río Ebro como frontera entre ambas márgenes, la basílica del Pilar iluminada a un lado y pocas luces en los bloques nuevos de Vadorrey. Esa era la postal que protagonizaban las ovejas. Hace un lustro que estos hermanos, con raíces en Purujosa, realizan el trayecto. "Seguimos con la trashumancia y, por lo tanto, con una tradición", apuntó Javier. En esta ocasión fueron acompañados de dos amigos, Félix y David, y escoltados por dos patrullas de la Policía de Zaragoza. No obstante, apenas se vio afectado el tráfico puesto que el toque de queda reduce la circulación y, además, solo pasaron por una salida.

El rebaño de ovejas de los hermanos Clemente, a su paso por el puente de Manuel Giménez Abad de Zaragoza.
El rebaño de ovejas de los hermanos Clemente, a su paso por el puente de Manuel Giménez Abad de Zaragoza.
Heraldo
"Para nosotros, las ovejas lo son todo. Lo hemos vivido desde críos"

Darío encabezaba el rebaño y Javier se aseguraba de que ninguna quedara rezagada. Ambos son los herederos de un oficio familiar y también el último eslabón de la saga que ha continuado con la tradición. "Mis bisabuelos, mis abuelos, mis padres, nosotros... y aquí se acaba", decía Darío a la par que intentaba frenar a los animales que se embalaban al pasar por el viaducto. Javier, su hermano, calcula que les quedarán unos seis o siete años de seguir con esta costumbre. "Para nosotros, las ovejas lo son todo. Lo hemos vivido desde críos, es que lo son todo", incidía este último. Lamenta que las nuevas generaciones, por lo general, ya no sepan ordeñar una vaca, ni una cabra –de las que también se asomaba alguna en este mar de lana-, ni ovejas.

Tras unos días en San Juan de Mozarrifar, regresarán a Zaragoza, a su paridera de La Almozara donde las esquilarán en la primera quincena de mayo. Ese es el destino de este rebaño. ¿Y el de su oficio? "De aquí a poco tiempo, no sé lo que se será. Aquí, en España, ha bajado mucho la ganadería. No va a desparecer, pero se va a quitar bastante", señalaba preocupado Javier. Pasados unos veinte minutos, dejaron el asfalto y el tañer de los cencerros se volvía a perder en la oscuridad.

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