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Heraldo del Campo

Ganadería

La joya ovina del Bajo Aragón

La docena de ganaderos de la raza maellana que sobreviven en Aragón apuestan por mantener sus explotaciones, donde crían unos 6.500 ejemplares.

Ejemplares de oveja maellana.
Ejemplares de oveja maellana.
Arama

A principios de los años 90, la oveja maellana corría un grave riesgo de desaparición. La mezcla con otras razas, como la rasa aragonesa y la ojinegra, en los años setenta del siglo pasado, ponía en serio peligro su pureza y solo un rebaño en la localidad turolense de Alcañiz, propiedad de los hermanos Espallargas, era 100% auténtico.

Pero, en ese momento algo cambió. Un grupo de ganaderos del Bajo Aragón y de la zona del Matarraña decidieron apostar por una labor de recuperación de la raza apoyados por distintos estamentos oficiales, como fue el caso del Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Teruel y la Facultad de Veterinaria de Zaragoza.

Los propietarios de estos rebaños, englobados bajo el manto de la Asociación de Ganaderos de Raza Maellana (Arama), comenzaron a trabajar duro de cara a conseguir una mejora de la raza manteniendo su pureza, un reto que continúa hasta la actualidad. Y gracias a este trabajo, en 2020 son trece las explotaciones que trabajan con este ganado, que cuenta con alrededor de 6.500 cabezas, el 90% de ellas en territorio aragonés.

Estas ganaderías, sus propietarios y los veterinarios implicados en sus cuidados han sido protagonistas de una jornada telemática que se ha celebrado recientemente en sustitución de la tradicional feria de Aguaviva, en la provincia de Teruel, donde estas ovejas gozan de un especial protagonismo.

"Todos los años, coincidiendo con estos festejos se hace un concurso de nuestra raza, junto con la ojinegra y la rasa aragonesa. Este año, como no se ha podido realizar presencialmente, se ha organizado un monográfico virtual en el que hemos dado a conocer la práctica totalidad de las explotaciones en las que se crían estas cabezas de ganado", indica Miguel Buñuel, veterinario y secretario técnico de Arama.

Mantener la raza

Unas granjas cuyos propietarios, que tienen una media de edad que oscila entre los 40 y los 65 años, están muy interesados en conservar y consolidar una raza que ellos consideran la joya ovina del Bajo Aragón.

"Nuestra labor como asociación pasa por mantener la oveja maellana y apostar por un plan de mejora que ahonde en cuestiones tan importantes como el aumento de la prolificidad del rebaño o la lucha contra el la tembladera o scrapie, una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso de nuestras ovejas", indica Miguel Buñuel, quien recuerda que es una raza reconocida como productora de Ternasco de Aragón.

En la jornada también intervino el presidente de Arama, José Cases Lorente, quien insistió en la importante labor que desempeñan las mujeres dentro del mantenimiento y consolidación de esta raza. "Es una ayuda que pasa muchas veces desapercibida, pero que es fundamental para la continuidad de nuestras ganaderías", señaló.

En la actualidad, solo una mujer, Vanesa Cejas, es titular de un libro de explotación de estas ganaderías, pero en el resto de los casos "ellas trabajan directamente en cuestiones tan importantes como son la burocracia o las relaciones con la Administración. Una labor que es tan fundamental como el trabajo en el campo", señala Buñuel.

En la jornada también hubo ocasión para los agradecimientos. De hecho, uno de los actos más emotivos consistió en el reconocimiento del trabajo y esfuerzo por conservar esta raza de varios ganaderos ya fallecidos, como es el caso de Martín Antolín Meseguer, natural de la localidad zaragozana de Fabara; Gerardo Bonfill Fuster, oriundo del municipio turolense de Cretas; y Francisco Gil, de Valderrobres (Teruel). Además, se quiso premiar la labor de Antonio Arrufat, en defensa de la ganadería ovina y caprina de la provincia de Teruel, tanto a nivel personal, como profesional, cuando estuvo al frente de la Diputación Provincial de Teruel.

Una oveja con  poca lana, pero muy larga y espigada

Durante muchos años, la oveja maellana fue considerada una variedad o ecotipo de la Rasa Aragonesa. Sin embargo, aunque su origen ancestral fuera común, lo cierto es que la evolución fue muy distinta. Por este motivo, en 1999, el Ministerio de Agricultura la consideró una raza autóctona y, en 2001, se creó su libro genealógico.

Morfológicamente, cuenta con unas extremidades fuertes y largas y un cuerpo espigado. En general, las ovejas suelen pesar, de media, entre los 45 y los 55 kilos y los carneros rondan entre los 60 y los 80. Una de sus características principales es que cuentan con muy poca lana, y es entrefina. Además, los animales no tienen cuernos.

"Es una oveja que se adapta muy bien al medio en el que vive, rodeada de monte bajo y extensiones cerealistas, así como zonas de almendros y olivos que aprovechan para poder alimentarse", explica Miguel Buñuel, veterinario y secretario técnico de Asociación de Ganaderos de Raza Maellana (Arama).

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