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Heraldo del Campo

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Un aceite de nota (también musical)

El mejor aceite del Bajo Aragón en 2021 es el producido por Almazara Artal, una empresa joven, pero de gran arraigo con el territorio y la tradición aragonesa.

Los trabajadores de la Almazara Artal Mario Palo y Daniel Clavería junto a Arantxa Garín.
Los trabajadores de la Almazara Artal Mario Palo y Daniel Clavería junto a Arantxa Garín.
A. A.

Esta semana, la Almazara Artal se alzaba con el premio del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Aceite del Bajo Aragón al ‘Mejor Aceite del Bajo Aragón 2021’. Un galardón que, para esta joven almazara, que apenas cuenta con año y medio de vida, supone "una gran satisfacción", ya que no solo era la primera vez que se presentaba a este premio, sino que, además, era el primer aceite de cuyo proceso se habían "encargado en su totalidad en la empresa", explica Arantxa Garín, maestra almazarera.

Aunque la almazara comenzó a funcionar en noviembre de 2019, los propietarios ya cultivaban olivos, tanto en modalidad tradicional como en extensivo y en superextensivo, en la zona de las localidades de Escatrón, Alborge y Sástago. La nueva instalación ha supuesto "un paso más" y la posibilidad de "hacerse cargo de todo el proceso, desde el campo hasta la mesa".

Todos los aceites que produce esta almazara son Virgen Extra, en una clara apuesta por un producto de la máxima calidad. De hecho, el que se alzó con el premio del Aceite del Bajo Aragón es un aceite "de cosecha temprana, obtenido de una aceituna en verde y con una molienda en frío y en pequeñas cantidades", describe Garín, quien, sin desvelar el secreto del éxito de su aceite, apunta la principal clave para que el producto mantenga todas sus cualidades, la limpieza: "Todo tiene que estar como en un quirófano", incide la maestra almazarera.

Arantxa Garín, maestra almazarera y gerente de Almazara Artal.
Arantxa Garín, maestra almazarera y gerente de Almazara Artal.
A. A.

El duro clima del Bajo Aragón y la calidad de los tipos de olivas que allí se cultivan son los factores que dan a estos aceites su especial sabor. Predomina la variedad empeltre, autóctona de la zona. Se trata de una oliva negra con notas olfativas a frutos secos. Todo aceite con esta denominación de origen debe llevar al menos en un 80% de esta oliva tan nuestra, pero en Artal, con el fin de dotar a sus aceites de más aromas y texturas, cosechan también la arbequina, la arbosana y la fulle de salsa, que permiten elaborar aceites coupage de alta calidad.

Almazara Artal comercializa sus aceites bajo dos marcas que cuentan la historia y la idiosincrasia de esta empresa: el "más convencional" es ‘El Aceite de Marta’, denominado así por ser el nombre de la única hija de los propietarios; por su parte, el aceite de categoría Premium se comercializa bajo la marca ‘Safeito’.

Recibió este nombre porque Marta es jotera y su pieza favorita es la conocida jota en fabla ‘S’ha feito de nuey’, por lo que adaptaron el título para denominar su producto. Asimismo, el logotipo representa un pentagrama, en alusión a la jota, y una aceituna entre unas ondas que representan los meandros que hace el río Ebro en la zona donde los propietarios de la almazara tienen plantados sus olivos. Cierra este círculo ‘La Abella Rondadora’, que es la miel que también comercializa esta empresa.

Y es que, para los Artal, sus aceites "son pasado de una tierra hecha al olivo durante siglos. Son presente por el trabajo y constancia diarias que nos caracterizan. Y son futuro porque apuestan por el desarrollo sostenible. Son mucho más que aceites. Son mucho más que Denominaciones de Origen de Aceite del Bajo Aragón. Son nuestros aceites. Nuestra cultura. Nuestra forma de ver la vida. Nuestra marca", aseguran desde la empresa.

Más de dos millones de kilos

Almazara Artal elabora sus aceites a partir de las olivas que cada año producen los más de 350.000 árboles plantados en las más de 500 hectáreas de superficie. El año pasado, su producción superó los 400.000 litros de aceite, para los que fueron necesarios más de dos millones de kilos de aceitunas.

La empresa da trabajo a una veintena de personas de manera habitual, que en la campaña pueden llegar a alcanzar hasta los 30 trabajadores. Buscan comercializar sus aceites tanto en España como en cualquier otro mercado. "Queremos vender embotellado el máximo posible de nuestra producción para evitar intermediarios y tener todo el control del proceso de elaboración", asegura Garín.

Otros premiados

Además de a Almazara Artal, el Consejo Regulador del Bajo Aragón reconoció con el segundo premio del concurso a Carlos Blanco, maestro almazarero de ‘apadrinaunolivo.org’, y con el tercer premio a Aceites Impelte del Bajo Martín y a su maestro almazarero, Javier Sánchez.

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