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De furgoneta a autocaravana: la ‘camperización’ de vehículos se dispara en Aragón

Mientras que el tuning va a menos, las reformas para hacer 'vehículos-vivienda' crece. Tanto que el colegio de ingenieros estrena un curso de postgrado para homologar estas modificaciones.

Una furgoneta ‘camperizada’, convertida en autocaravana.
Una furgoneta ‘camperizada’, convertida en autocaravana.
Pablo Segura

Hace un par de décadas, el tuning vivió su edad de oro en España. Alerones y parachoques imposibles, colores estridentes... Ahora, los cambios de los gustos estéticos y las exigencias para homologar esas modificaciones en los coches han minimizado una tendencia que llegó a mover millones de euros al año. En cambio, hay otra práctica al alza, la de la llamada ‘camperización’: las reformas para transformar una furgoneta en autocaravana.

El auge empezó hace ya hace dos o tres años, pero la pandemia lo ha terminado de impulsar. La opción de viajar con la vivienda a cuestas, sin depender de alojamientos, se ha incrementado notablemente durante esta crisis sanitaria, y la venta y alquiler de caravanas y autocaravanas se han disparado. También lo ha hecho la 'camperización', una opción en principio más económica si el cliente ya cuenta de antemano con una furgoneta, o incluso si compra una de segunda mano. La caja vacía de uno de estos vehículos se puede equipar con camas, cocina, ventanas, baño, armarios y mesas para poder viajar con la casa a cuestas.

Para hacerlo, claro, no vale cualquier material ni cualquier distribución. Hay que cumplir con los pesos máximos, su distribución tiene que ser la correcta… “Deben ser materiales homologados; tú no puedes coger una ventana de vivienda y ponerla en la furgoneta”, ejemplifica José Luis Rubió, tesorero del Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja. Ante el auge de esta actividad, el colegio comienza hoy un curso de postgrado especializado en reformas de vehículos dirigido por el propio Rubió, que además tiene una empresa dedicada a este tipo de homologaciones.

Detalle de una furgoneta 'camperizada'.
Detalle de una furgoneta 'camperizada'.
Pablo Segura

Por su experiencia particular, se observa que el aumento de este tipo de reformas de vehículos ha podido ser de “un 10% o un 15%” en los últimos meses. “La gente busca tener libertad y autonomía, decidir sobre la marcha dónde se duerme cada día y no depender de hoteles y decidiendo”, señala Rubió.

Además, el resultado son vacaciones “más económicas”, y con una inversión menor de la que hay que hacer para tener una autocaravana nueva. Sobre todo si, como suele suceder, es el propietario quien hace la reforma.

Una camperización puede ser más o menos ambiciosa dependiendo del tamaño de la furgoneta y del bolsillo del cliente, pero puede ir desde los 3.000 euros hasta los 15.000 o 20.000. Si la reforma se encarga a una empresa especializada, cuyo número también ha aumentado, puede ser incluso más.

La reforma de vehículos incluye también el tuning, una práctica que va a menos pero que sigue teniendo su público. “Se siguen modificando los paragolpes, los asientos, los alerones, los equipos de solido… pero en menor medida, porque la normativa es más exigente y hay homologaciones que son imposibles”, señala Rubió.

En el postgrado del Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja, que dura nueve meses y tiene 150 horas de duración, también se incluyen otras reformas que también tienen su público, como las de vehículos 4x4 que se adaptan para los terrenos más complicados; o las que se hacen en las motos, donde hay quien cambia manillares, cadenados, asientos, etc.

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