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coronavirus

El control de la movilidad y un mejor rastreo, claves para frenar la expansión del virus a partir de ahora

La DGA ha optado por prorrogar el cierre perimetral hasta el 19 de marzo. Sanidad aboga por mantenerlo hasta después de Semana Santa. ¿Por qué si mejoran los datos no se levantan los confinamientos de las provincias?

CONTROL DE TRAFICO ( GUARDIA CIVIL ) POR EL CONFINAMIENTO PERIMETRAL DE ZARAGOZA Y CUARTE ( CADRETE ) / 16/01/2021 / FOTO : OLIVER DUCH[[[FOTOGRAFOS]]][[[HA ARCHIVO]]]
Un control de tráfico de la Guardia Civil para asegurar el confinamiento perimetral.
Oliver Duch

Las cifras, en comparación con las últimas semanas, son verdaderamente buenas. El domingo se notificaron 64 positivos, el dato más bajo desde julio. Sin embargo, en el Gobierno de Aragón han optado por ser muy prudentes. Con el puente de la Cincomarzada a la vuelta de la esquina, no quieren tirar tantos esfuerzos y desvelos por la borda y han prorrogado los confinamientos perimetrales, al menos, hasta el próximo 19 de marzo. Muchos zaragozanos que quieran ir a ‘dar vuelta’ a su casa del Pirineo habrán de seguir esperando y, más aún, si la DGA sigue la recomendación de Sanidad que pasa por no levantar restricciones hasta después de Semana Santa. Algunos empresarios y hosteleros se quejan de este exceso de celo, mientras la administración se defiende asegurando que los criterios de valoración son muy exigentes y dejando entrever que... no quieren pillarse los dedos.

En el BOA del lunes se leía que “la situación epidemiológica en Aragón es de descenso” pero se añadía que “el nivel de afectación sigue siendo elevado”. La penúltima semana de febrero había 380 casos por 100.000 habitantes y, ahora, son apenas 89. No obstante, según los indicadores de valoración “el riesgo es alto y se nota una deceleración en el ritmo de mejora de los indicadores”, explican desde el Gobierno de Aragón.

Las administraciones no quieren que suceda en Semana Santa lo que ya pasó en Navidad. Cuando parecía que la situación estaba casi controlada, volvió a desbaratarse y se alzó una cuarta ola crudelísima. Ahora, el panorama ha cambiado y se ha visto favorecido también por el avance de la vacunación, pero “no es el momento de aflojar ni bajar la guardia”, dice el epidemiólogo Nacho de Blas, partidario de mantener las medidas restrictivas unas cuantas semanas más.

Terrazas llenas anoche en la plaza del Mercado de Huesca
Terrazas llenas en la plaza del Mercado de Huesca
Rafael Gobantes

Huesca fue la primera en levantar las limitaciones y se está viendo que, poco a poco, la incidencia vuelve a mostrar tendencia alcista. Estuvo en 51 casos por 100.000 habitantes -al límite de abandonar oficialmente lo que la UE considera zona de riesgo- y ahora regresa a los 67, que no está mal, pero hay que contar que la propagación del virus es muy sensible a los cambios como la apertura de fronteras”, explica el epidemiólogo. En Zaragoza, tras un fuerte descenso, la incidencia se ha ‘atascado’ en torno a los 75-80 casos y en Teruel se levantó ayer mismo el confinamiento y habrá que seguir muy de cerca su evolución (el efecto de las medidas tarda unos 7-10 días en que se pueda apreciar).

Aunque sigue cayendo, la tasa de positividad en Aragón (10,29%) es de las más altas de España

La tasa de positividad en Aragón sigue siendo de las más altas de España, aunque parece que los últimos días se va desplomando. En la semana del 19 al 25 de febrero, en Aragón había una positividad del 10,29% cuando la media española era del 6,62%. Sólo Melilla mostraba datos más preocupantes. La tasa de positividad en los terribles meses de octubre y noviembre llegó a superar el 22%, pero algunos especialistas achacan parte de la bajada a que en la actualidad se hacen menos PCR y más test de antígenos. Consideran que ahora que hay menos casos de contagios se podría hacer un rastreo más ambicioso, pues un 30% de las pruebas que hace Aragón son de antígenos, que tienen menos fiabilidad, y se antoja un porcentaje excesivo. El ejemplo contrario sería Asturias, donde con 300.000 habitantes menos hacen el doble de PCR que en Aragón (22.582 por 10.755) y tienen una positividad del 5,7%.

Echando un vistazo a la estadística se comprueba que un jueves cualquiera de octubre, el del día 20, se hacían en Aragón hasta 28.055 pruebas PCR. Dos semanas después, la cifra era de 20.956. En diciembre y enero el número de PCR semanales estuvo en torno a las 19.000, mientras que en febrero ya fue cayendo a unas 12.000 pruebas a la semana. El último dato actualizado, correspondiente a la última semana de febrero, es que se hicieron 10.755 PCR. Más significativa es la comparación aún si se analiza día por día: el 21 de enero, en plena cuarta ola, se llevaron a cabo 3.167 pruebas diagnósticas y el pasado lunes apenas 783.

Toma de muestras para una prueba PCR en el centro de salud San José de Zaragoza.
Toma de muestras para una prueba PCR en el centro de salud San José de Zaragoza.
Toni Galán

¿Ofrece este descenso una imagen distorsionada de los datos? Desde el Departamento de Sanidad de la DGA explican que es una tendencia natural porque “cuando bajan los casos, bajan los contactos y, por tanto, descienden también las pruebas diagnósticas”. Comentan, asimismo, que quizá en unos días se pueda tener una radiografía aún más fina de la covid en Aragón pues se está intentando ver qué prevalencia tiene cada cepa -que si británica, que si brasileña, que si autóctona- y cómo se distribuye por la Comunidad. “Estos cribados se hacen con secuenciación. De momento, aquí no teníamos la posibilidad de hacer este análisis y había que mandar las muestras a Madrid. Aquí solo se han ido haciendo estudios de la cepa inglesa, a través de un sistema de detección indirecta que hace el CIBA”, explican. La consejera Sira Repollés explicó hace unos días que la incidencia de la cepa británica parecía haberse estabilizado en Aragón y suponía alrededor del 8% de los contagios notificados, un nivel muy por debajo de los registrados de media en España, donde la incidencia es superior al 20%.

Esta variabilidad entre comunidades se atribuye a que el control de movimientos y los cierres perimetrales están funcionando y, de hecho, en la DGA argumentan que controlar los desplazamientos es su arma más valiosa: a grandes rasgos, “a más movilidad, más posibilidades hay de transmisión del virus”. El mejor botón de muestra está en Sos del Rey Católico, donde tras dos meses sin ningún contagio, desde que se levantó el confinamiento perimetral y se recuperó el turismo se han vuelto a dar casos.

Los turistas han vuelto este fin de semana a Sos del Rey Católico.
Los turistas han vuelto este fin de semana a Sos del Rey Católico.
Heraldo

El compartimentar los territorios y tener control de su movilidad es muy útil para frenar la pandemia pero puede suponer la ruina para decenas de negocios. Este es el debate que desde hace meses se aborda en el Consejo Interterritorial porque cada Comunidad es una historia y cada gobierno tiene una opinión sobre cómo, cuándo y de qué forma ha de permitirse que se pueda volver a circular libremente. En Madrid y Andalucía parecen partidarios de hacerlo cuanto antes, mientras que en otras regiones hay más reticencias. Hasta ayer la incógnita era saber qué podría hacerse en Semana Santa, cuando no pocos aragoneses querrían poder viajar a sus segundas residencias en, por ejemplo, Tarragona o en Soria. El Ministerio de Sanidad ya se ha pronunciado en el sentido de que conviene prolongar en Semana Santa algunas de las restricciones vigentes, como mantener el cierre perimetral de las comunidades.

El descenso de ocupación de las UCI, aún con el 31% de pacientes covid, es tremendamente lento

La prueba de fuego de los días de Pasión podría equipararse con la pasada Navidad y, en este sentido, la Cincomarzada podría considerarse la antesala como lo fue hace tres meses el puente del Pilar. La mala experiencia de entonces, con un notable incremento de casos que provocó una ola “explosiva y rápida” desaconsejan abrir la mano, aunque habrá que esperar un par de semana para ver cuál es la decisión final.

Aún queda una derivada más y es la todavía alta ocupación en las UCI. Actualmente el 31,36% de las camas de cuidados intensivos están ocupadas por pacientes con coronavirus mientras que en las semanas bonancibles de septiembre ese porcentaje se situó por debajo del 12%. Es cierto que en lo peor de la oleada de noviembre se rozó el 49% y, por tanto, el descenso está siendo muy paulatino. Explican los expertos que, a pesar de la vacunación, al virus no se le doblegará con idas y venidas y gráficas con dientes de sierra y, piden redoblar esfuerzos en este momento crucial para tratar de acercar la incidencia a 50 casos por 100.000 habitantes. El siguiente reto sería mantener ese suelo tan bajo.

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