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Aragón

Covid-19

Nacho de Blas: "Lo esperable es que en lo que queda de invierno suframos nuevos picos"

Este epidemiólogo asegura que efectividad de las vacunas y la duración de la inmunidad determinarán si en 2021 se podrá hacer vida normal e ir al cine o a conciertos como antes.

De Blas, en la facultad de Veterinaria de Zaragoza
De Blas, en la facultad de Veterinaria de Zaragoza
Francisco Jiménez

Aunque 2020 ha resultado del todo impredecible, el epidemiólogo veterinario Nacho de Blas cree que lo ocurrido en otros puntos del mundo podría dar pistas de cómo serán los próximos meses en Aragón.

Nadie podía imaginar un 2020 así. ¿Qué certezas hay de cara a 2021?

El virus nos cogió por sorpresa. Sí es cierto que el SARS y el MERS habían dado avisos, sabíamos que tarde o temprano podía ocurrir también una epidemia de gripe. Este 2021 se presenta complicado, aunque estamos esperanzados de que haya vacunas y tratamientos antivirales que permitan apartar la covid de nuestras vidas.

Viene estudiando los datos de Aragón desde el primer día. ¿Habrá nuevos picos antes de la vacuna?

No solo los de Aragón, también los de otros países, sobre todo del hemisferio sur, que van a permitir saber lo que va a ocurrir este invierno en el hemisferio norte. El primero ha sufrido una serie de picos. En cuanto se descuida el control o hay eventos especiales se produce un incremento de casos bastante espectacular y luego, cuando se retorna, no se vuelve a los niveles anteriores. Lo esperable es que en lo que resta de invierno suframos distintos picos epidémicos y que la vuelta sea a niveles de incidencia relativamente altos.

¿Podremos ir este año a un concierto o a un cine con las butacas llenas?

Dependerá de las respuestas a las preguntas que todavía siguen sobre la mesa: cuánto durará la inmunidad, cuál será el riesgo de reinfección... Todo esto condiciona la respuesta. Ojalá se pudiera decir que vamos a tener una buena inmunidad, una buena vacuna o vacunas y tratamientos antivirales.

El problema, entonces, no se cortará de raíz con las primeras vacunas...

No lo sabemos. Los primeros datos que se han sacado, que en mi opinión son demasiado precipitados, indican que tienen una buena efectividad. A mi se me hace raro, creo que habrá que esperar unos meses para confirmarlo. En laboratorio y en pequeños estudios muchas veces funcionan cosas que, llevadas a la práctica, no lo hacen tan bien.

La figura del epidemiólogo ha sido clave en 2020. ¿Servirá esta crisis para invertir más en investigación?

Ojalá, pero uno se acuerda de Santa Bárbara cuando truena, y en el momento que escampa, los buenos deseos se olvidan rápidamente. Me da la sensación de que volveremos a las andadas, que en el momento en que el problema se resuelva nos darán una palmadita en la espalda y seguiremos en la misma incertidumbre, con pocos recursos y muy pocos grupos que pueden acceder a proyectos bien financiados.

¿Qué es lo que mejor y lo que peor se ha hecho en esta primera fase?

Hay sitios que han hecho muy bien el tema del rastreo, otros que han invertido muy bien en diagnóstico o han reforzado la Atención Primaria... Lo que ha faltado ha sido un liderazgo, alguien que dijera hacia dónde había que ir soportado por criterios científicos públicos, discutibles y accesibles.

¿Se mantendrán ciertas costumbres, como la distancia social o el lavado de manos, cuando termine la pandemia?

Se ha invertido mucho en el lavado de manos, tenemos botes de gel hidroalcohólico en todas partes, pero las últimas evidencias apuntan a que la transmisión por contacto es bastante más reducida de lo que se piensa. Quizás lo que tenga que venir para quedarse es el tema de la ventilación.

¿Hay posibilidades de que esto vuelva a ocurrir en un futuro?

Sí, está ocurriendo continuamente. No hay que fijarse solo en las epidemias de origen humano. También hay que ir al mundo animal. En porcino, cada cinco años tenemos una enfermedad nueva que te complica la producción.

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