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Castiliscar no olvida a la Orden de San Juan

El pueblo es conocido por los miliarios romanos en su término municipal, por su espectacular sarcófago del siglo IV y su vinculación con la Orden Hospitalaria de San Juan

En el corazón de las Cinco Villas, Castiliscar reclama su lugar entre las rutas turísticas de la comarca. La calidad de su patrimonio en arte mueble e inmueble avala esta reivindicación. Un equipo de guías turísticos, integrado por una docena de voluntarios, espera para acompañar al visitante que llega dispuesto a dejarse sorprender.

El Museo de la Orden de San Juan, abierto en 2016, se ha convertido en un importante atractivo. Permite conocer la historia de la Orden, que se asentó allí en el siglo XII; además, muestra los vestigios del esplendoroso pasado romano local.

El conjunto del castillo del siglo XI y la iglesia románica del XII destacan en el recorrido urbano. "Conseguimos un acuerdo para enseñar la iglesia y la capilla del castillo. Hemos sido un pueblo de paso, pero ahora llegan muchos más visitantes y se sorprenden. No esperan encontrar las joyas que tenemos" afirma José Antonio Martínez, quien durante 32 años –de 1979 a 2011– fuera alcalde de Castiliscar. Preside Adefo, grupo de desarrollo local de la comarca desde su creación, y es además guía local. "Mientras pueda aportar algo a que se mantenga viva la llama de nuestros pueblos, aquí estaré. Ahora disfruto al enseñar lo que tenemos", señala.

Castiliscar es el único referente en órdenes militares en la comarca. El museo se detiene en la historia de la Orden, y guarda un importante volumen de documentación digitalizada relativa a su permanencia durante más de 600 años. Castiliscar formó parte del territorio rural de la ciudad de Los Bañales. El equipo de investigación de esta ciudad romana, con Javier Andreu al frente, está desarrollando una campaña de prospecciones y estudia yacimientos ya conocidos en las zonas de Collado de Malvar, Somavilla, San Román o La Estanca. Una sala del museo espera vacía la llegada de los miliarios localizados aquí, los hitos kilométricos, vinculados a la calzada romana que unía Caesaraugusta y Pompaelo que atravesaba el término municipal de Castiliscar y que hoy se guardan en el Museo de Navarra.

"Estamos seguros que el acuerdo entre Aragón y Navarra fructificará, y los miliarios volverán a Castiliscar. Tres de los nueve que se guardan sería suficiente. Este año puede ser definitivo, porque el museo tiene todas las medidas de seguridad", señala el concejal José Juan Arcéiz. La reproducción del sarcófago paleocristiano del siglo IV, cuyo original sirve de altar en la iglesia de San Juan Bautista, ocupa un lugar de excepción en el museo. Está fabricado en mármol de Carrara y esculpido en Roma por artistas orientales que dejaron en él su impronta. Los guías llaman la atención sobre el hecho de que la de esta pieza sea la primera representación escultórica de la Virgen. "Hay una imagen de la Virgen en una catacumba romana en posición similar pero está pintada. Sin duda, ésta es una de las primeras".

No hay que perderse las tallas de excepción en la capilla del castillo. "Por su calidad, lo más probable es que llegaran con la Orden de San Juan. Durante siglos permanecieron escondidas: el recinto se utilizó como establo. Al deshacer el pesebre con las obras de adecentamiento, aparecieron la Virgen y el Cristo envueltos en arpilleras de esparto y rebozados en yeso", remata Martínez.

La panadería Arrese, tres generaciones de sabor y tradición

Casi cuatro décadas de sabia dedicación artesana avalan el oficio de Fermín Arrese y Javiera Traguany, la tercera generación al frente de la panadería de Castiliscar. La abuela de Fermín fue quien puso en marcha el negocio familiar. "El padre de Javier tomó el relevo en el obrador, y desde hace treinta y siete años estamos nosotros. Parece que no habrá cuarta generación, porque mi hijo se decanta por otro trabajo. Éste es muy sacrificado", explica Javiera detrás de un mostrador repleto del pan y las pastas que cada día disfrutan sus clientes. "Es un poco de todo lo que hacemos, magdalenas, pastas de anís, mantecados , bollos, hojaldres o tortas de manteca". Por encargo se hacen panes de uno y dos kilos y también los dobleros, tortas hiladas mallorquinas y las delicias típicas de fechas especiales como los roscos en San Valero.

Se encargan cada día de llevar el pan a los vecinos de Sofuentes, además de las poblaciones navarras de Figarol y Carcastillo, muy cercanas. "El reparto es un esfuerzo añadido cuando has terminado de hacer el pan. Este trabajo es exigente; te tiene que gustar el contacto con los clientes", dice Javiera. El despertador suena inmisericorde a la 1 de la madrugada; el pan debe estar listo a primera hora de la mañana, cuando el mundo se pone en marcha. Después del trabajo en el obrador Javiera atiende el mostrador en Castiliscar y Fermín se encarga de llevar el pan a los pueblos de la zona. El boca a boca es la mejor publicidad. "No nos faltan los clientes que llegan de paso, saben que estamos aquí y aprovechan para comprar", explica. "La pandemia de la covid-19 ha supuesto la llegada de menos visitantes, pero hemos notado que la gente de aquí tampoco se ha movido, así que las ventas no se han resentido tanto. Hemos llevado estos meses bastante bien". 

Apuesta por el cereal y el forraje ecológico en Castiliscar

La explotación agrícola de Jesús Arbués está dedicada a la producción de cereales y forrajes ecológicos. Son 200 hectáreas en las que se cultiva sobre todo la espelta, variedad del trigo cuya popularidad ha ido en aumento gracias al reconocimiento de sus cualidades nutricionales y gastronómicas; también planta trigo blando panificable, algo de centeno y maíz. La superficie dedicada a los forrajes se reparte entre el alfalfa, la festuca y la veza. "La ubicación de la explotación hace que la comercialización se haya orientado hacia el norte; se da la circunstancia de que Aragón tenga pocos ganaderos ecológicos", explica Jesús, que reparte su dedicación laboral en una entidad bancaria con su explotación agrícola. El forraje se vende a clientes de Navarra, País Vasco y Francia. El cereal va a fabricas de piensos, sobre todo a una de Tolosa en el País Vasco; la espelta y el trigo se venden a harineras.

Castiliscar

Comarca. Cinco Villas.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 101 kilómetros por la A-68, la A-126 hasta Tauste y la A-127. Muy próximo a la comunidad Navarra. Su casco urbano se apiña en la falda occidental de la Sierra de Santa Águeda.

Dónde comer. Se cuenta con dos establecimientos, Bar Castiliscar y Bar Restaurante La Convivencia. Este segundo está ubicado a pie de carretera, en el desvío a Sofuentes. Ofrece menú diario toda la semana, así como bocadillos y platos combinados. Recomienda sus carrilleras y manitas de cerdo.

Ermita de San Román. Está situada fuera del casco urbano del pueblo, y presenta un mosaico romano. Además, está junto al paraje natural de La Estanca, donde se pueden avistar aves.

Castillo de Liscar y sarcófago. Data del siglo XI. Junto a él figura la iglesia de San Juan Bautista, templo de finales del siglo XII que guarda como altar el sarcófago paleocristiano del siglo IV. La ermita del castillo guarda las tallas románicas de la Virgen y el Cristo. 

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